CIG-Saúde llama a otra huelga desde el jueves en plena crisis de la Atención Primaria gallega
La nueva jornada de paro del 12 de marzo se solapará con la huelga indefinida de O’Mega, que ya ha obligado a suspender miles de consultas y amenaza con disparar las colas en los centros de salud.
La Atención Primaria gallega se adentra en un escenario de máxima tensión con dos conflictos abiertos al mismo tiempo: la huelga indefinida de médicos convocada por el sindicato O’Mega, iniciada la semana pasada, y el paro de 24 horas que CIG-Saúde ha fijado para el próximo 12 de marzo en todos los centros de salud y PAC del Sergas. La coincidencia de movilizaciones llega tras años de denuncias por sobrecarga, falta de profesionales y deterioro de la calidad asistencial en el primer nivel del sistema público gallego.
Un sistema tensionado por paros y cancelaciones
La huelga indefinida de O’Mega ya ha provocado la suspensión de miles de actos médicos, con varias jornadas en las que se han cancelado más de 25.000 consultas solo en Atención Primaria, además de numerosas citas en otros niveles asistenciales. Esta situación se suma a otras movilizaciones recientes en la sanidad gallega y a paros estatales que, según datos de la propia Xunta, llegaron a dejar decenas de miles de consultas, pruebas y operaciones aplazadas en pocas jornadas.galego.
En este contexto, la convocatoria de huelga de CIG-Saúde para el 12 de marzo amenaza con incrementar aún más la saturación habitual, al reducir la capacidad de los centros de salud para absorber la demanda y alargar las ya frecuentes colas para conseguir cita con médicos de familia y pediatras. El sindicato advierte de que la Atención Primaria se encuentra en una “situación límite” y que la ciudadanía está sufriendo directamente las consecuencias del deterioro del sistema.
CIG-Saúde reclama cambios estructurales
La central sindical insiste en que la raíz de la crisis es estructural y exige medidas urgentes para reforzar el primer nivel asistencial. Entre sus prioridades figura dotar a la Atención Primaria de estructuras propias de gestión, con capacidad para manejar su presupuesto y recursos humanos, alejándola de un modelo que consideran excesivamente centralizado en la Consellería de Sanidade.cig
Otra demanda clave es un nuevo modelo retributivo que incorpore el pago por tarxeta sanitaria individual (TIS), ajustado por edad y complejidad de los pacientes, y que garantice que ningún profesional pierda salario. CIG-Saúde pide además que se generalice el pago de la intersubstitución en aquellas categorías donde no se logran cubrir ausencias con contrataciones de listas, tanto dentro del mismo centro como en otros, para compensar la carga añadida que asumen los equipos.
Límites de agendas y refuerzo de plantillas
Uno de los puntos centrales del pliego de reivindicaciones es la limitación de las agendas asistenciales, con un máximo de 30 pacientes al día en medicina de familia y 20 en pediatría, y topes definidos también para enfermería, odontología y fisioterapia en función de cartera de servicios y características de la población atendida. El sindicato subraya que sin estos límites es imposible garantizar una atención de calidad y que muchas consultas se convierten en actos “exprés” que no resuelven adecuadamente los problemas de salud
CIG-Saúde reclama asimismo ratios suficientes de personal en todas las categorías: matronas, fisioterapeutas, TCAEs y personal administrativo, con incremento de plazas donde las cargas de trabajo y la demanda lo exijan. Piden un cronograma claro para desarrollar las carteras de servicios de todas las categorías de Atención Primaria y adaptar los cupos a la realidad demográfica y asistencial de cada área.
Los PAC, otro frente abierto
La organización sindical también pone el foco en los Puntos de Atención Continuada (PAC), donde exige que los planes funcionales incluyan más personal de todas las categorías para evitar superar las 30 urgencias por profesional y turno. Reclaman solucionar los problemas de cómputo de jornada, garantizar equipos completos en todos los dispositivos y extender el pago de la quenda rotatoria complexa al personal de gestión y servicios.
En paralelo, CIG-Saúde reclama medidas evaluables para eliminar la burocracia innecesaria y liberar tiempo efectivo de consulta, insistiendo en que no basta con “mover papeles de sitio”, sino con suprimir trámites que no aportan valor clínico. El sindicato acusa a la administración de responder a las quejas del personal con la creación de nuevos grupos de trabajo sin plazos ni compromisos concretos, lo que interpreta como una falta de voluntad real de cambio.
Las respuestas de la Xunta: diálogo, grupos de trabajo y límites presupuestarios
La Xunta de Galicia defiende que lleva años impulsando medidas para reforzar la Atención Primaria, como planes de mejora, ofertas de empleo público y reorganización de recursos, y sostiene que mantiene abierta la vía del diálogo con los sindicatos. En anteriores conflictos, la Consellería de Sanidade ha insistido en que cualquier acuerdo debe respetar los límites presupuestarios y el marco general fijado para el personal sanitario, alegando que no se pueden asumir compromisos que comprometan la sostenibilidad financiera del sistema.
En el caso concreto de la huelga indefinida de O’Mega, el departamento de Sanidade ha llegado a plantear un límite de consultas diarias —en torno a la treintena—, aunque el sindicato denuncia que la administración se echó atrás al exigir la suspensión previa del paro y condicionar el acuerdo a la autorización de Facenda. La Xunta, por su parte, ha anunciado planes de contingencia para reorganizar las consultas y pruebas aplazadas y minimizar el impacto en las listas de espera, aunque admite que será difícil recuperar el ritmo ordinario si los paros se prolongan.
Un conflicto con raíces profundas
En otros procesos negociadores recientes, la Consellería ha propuesto retirar o modificar algunas medidas polémicas y ha llegado a acuerdos parciales con varias centrales, mientras sindicatos como la CIG han considerado esas ofertas insuficientes para abordar de fondo la crisis de la Primaria. Organizaciones profesionales y colectivos ciudadanos recuerdan que, de haberse aplicado planes de refuerzo diseñados hace más de una década, Galicia contaría hoy con más centros de salud y un mayor número de facultativos, lo que habría mitigado la actual desmesurada presión asistencial.
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