La huelga de médicos crece: el CHOU completa el mapa de peonadas suspendidas en toda Galicia
Radiólogos, oftalmólogos, cirujanos vasculares e intensivistas del Complejo Hospitalario de Ourense se niegan este lunes a seguir realizando horas extra, completando una ola de protestas que ya abarca la totalidad de las especialidades y de las áreas sanitarias de la comunidad. Con más de 43.000 consultas canceladas en primaria, O'Mega denuncia la "pasividad" de la Xunta y exige que se siente a negociar
La sanidad pública gallega entra en una nueva semana marcada por la escalada del conflicto médico. El rechazo a realizar peonadas se ha extendido ya a todos los hospitales de Galicia, después de que este lunes radiólogos, oftalmólogos, cirujanos vasculares y especialistas de la Unidad de Cuidados Intensivos del Complejo Hospitalario de Ourense (CHOU) comunicaran a la Consellería de Sanidade que no reanudarán las horas extra mientras existan huelgas convocadas en la comunidad. Con esta decisión, se suman a los servicios de anestesia, cirugía general, cirugía pediátrica, neurocirugía y ginecología de ese mismo centro, que ya dieron el mismo paso el viernes pasado. El resultado es que el frente de protesta ha alcanzado ahora la totalidad de las especialidades de todas las áreas sanitarias de Galicia.
Las llamadas peonadas son consultas o intervenciones quirúrgicas que los médicos realizan fuera de su jornada ordinaria, habitualmente por las tardes. Hasta ahora, estas actividades voluntarias servían de colchón para reducir las listas de espera, suavizando el impacto de las cancelaciones derivadas de los paros. Al cesar ese flujo adicional de actividad, el efecto sobre los tiempos de espera será directo y visible en los próximos días. El sindicato O'Mega, convocante de la huelga indefinida en Atención Primaria que cumple ya dos semanas, lamenta en un comunicado la "pasividad" del Gobierno gallego, que, a su juicio, "se niega a negociar con los representantes sindicales de los médicos medidas que permitan desconvocar unas huelgas que en Galicia afectan ya a todos los niveles asistenciales".
La expansión de la negativa a realizar peonadas arrancó en los servicios de anestesia de Vigo y Pontevedra a principios de mes y no ha dejado de crecer desde entonces. A medida que el conflicto se fue extendiendo, los facultativos de A Coruña, Ferrol, Burela y O Salnés se fueron sumando a los paros de peonadas ante lo que el sindicato describe como el inmovilismo de la Consellería de Sanidade. Al HULA de Lugo se sumaron los servicios de Cirugía General, Ginecología y Obstetricia, Anestesia y Urología, mientras que en Burela distintas especialidades del Hospital de A Mariña habían secundado la protesta previamente. Con el CHOU de Ourense incorporado este lunes, la protesta hospitalaria ya no tiene huecos en el mapa sanitario gallego.
Los escritos remitidos por los especialistas subrayan que no desean ser utilizados como "parche" para cubrir las suspensiones de actividad derivadas de la huelga, e instan a la Consellería de Sanidade a retomar la negociación con el objetivo de alcanzar un acuerdo que permita desconvocar las movilizaciones. Los médicos mantienen que seguirán en esta postura mientras persistan los paros, y la semana pasada el intento del conselleiro Antonio Gómez Caamaño de convencer personalmente a los facultativos de Vigo para que retomaran esas horas extra fracasó. Desde O'Mega señalaron que los médicos vigueses mantuvieron su compromiso y remitieron al conselleiro al comité de huelga para negociar las condiciones que permitan desconvocar los paros.
Las cifras del conflicto en primaria
El paro indefinido en Atención Primaria, impulsado por O'Mega desde el 2 de marzo y al que más tarde se sumó la CIG, acumula ya un impacto muy notable sobre la asistencia ordinaria. Entre el lunes 2 y el jueves 12 de marzo se suspendieron 43.052 consultas en toda Galicia, un ritmo de cancelaciones que no da señales de remitir. El sindicato cifra el seguimiento de la huelga en torno al 70%, mientras que la Consellería de Sanidade ofrece datos radicalmente distintos: los registros oficiales sitúan el respaldo entre el 3% y el 6% según la jornada y el turno, con el área de Vigo registrando sistemáticamente los valores más altos —hasta el 8,60% en algunos turnos— y Ourense los más bajos.
Desde O'Mega se mantiene que cada vez más servicios hospitalarios se suman a la suspensión de actividades extraordinarias hasta que se abra una negociación formal con la Xunta, y el sindicato considera difícil que la Consellería consiga dividir al colectivo, a pesar de que el departamento autonómico intentó la semana pasada citar por separado a algunas especialidades para convencerles de que depusieran su postura. El sindicato denunció este movimiento como un intento de romper la unidad del colectivo médico.
La doble huelga: primaria y estatuto marco
El conflicto tiene en realidad dos dimensiones que se retroalimentan. Además del paro indefinido en Atención Primaria, O'Mega y otros sindicatos médicos mantienen jornadas mensuales de huelga en Atención Hospitalaria para exigir al Ministerio de Sanidad un estatuto propio para médicos y facultativos. Las próximas jornadas nacionales están previstas del 16 al 20 de marzo y del 27 al 30 de abril.
El origen de las protestas nacionales se remonta a enero de 2026, cuando el Ministerio y los sindicatos del Ámbito de Negociación —SATSE, CCOO, UGT y CSIF— presentaron un anteproyecto de Ley del Estatuto Marco que incluía, entre otras novedades, la eliminación de las guardias de 24 horas y límites a la temporalidad. Sin embargo, los sindicatos médicos rechazaron el texto de plano por no contemplar un estatuto específico para el colectivo facultativo. Según el comité de huelga, el capítulo dedicado a los médicos se limita a regular las guardias, dejando sin abordar el conjunto de las condiciones laborales. La ministra Mónica García ha descartado en varias ocasiones elaborar una norma exclusiva para los médicos, argumentando que generaría desigualdades en el Sistema Nacional de Salud, y señala que el Ministerio celebró hasta 25 reuniones con las diferentes organizaciones sindicales antes de alcanzar el acuerdo con los sindicatos mayoritarios.
La Xunta culpa al Gobierno central, el sindicato culpa a la Xunta
En este contexto de cruce de acusaciones, el conselleiro Caamaño ha situado públicamente la responsabilidad del conflicto en el Gobierno central, instando a la ministra García a escuchar a los médicos. Al mismo tiempo, ha defendido que la voluntad de diálogo de su departamento para mejorar la situación de la Atención Primaria "está más que demostrada", y ha recordado las mejoras retributivas ofertadas a los médicos de Urgencias hospitalarias, que suponen hasta 3.560 euros más al año en sus nóminas. La semana pasada, en el Parlamento gallego, llegó a preguntarse públicamente si O'Mega quería negociar o no, y reprochó al sindicato que exigiera la presencia del propio conselleiro o del presidente Alfonso Rueda en la mesa.
Caamaño argumentó también que las reivindicaciones trasladadas por los facultativos hospitalarios se enmarcan en realidad en la huelga contra el Gobierno central por el Estatuto Marco, no en un conflicto con la Xunta. O'Mega considera esta postura contradictoria: le exige al Ministerio que negocie con los médicos, pero se niega a hacerlo con sus propios facultativos en Galicia. El sindicato lamenta que los acusen de no querer negociar cuando, aseguran, es precisamente lo que piden en cada concentración, y considera que las negociaciones están rotas porque la Consellería no los atiende, pese a estar ellos abiertos y dispuestos a sentarse.
Médicos en la calle y listas en aumento
El sábado pasado, un centenar de facultativos gallegos se manifestaron en Santiago de Compostela, convocados por O'Mega para reiterar su petición a la Consellería de Sanidade de que se siente a negociar para desconvocar los paros indefinidos. En el manifiesto, el colectivo calificó de "crítica" la realidad sanitaria gallega y reclamó a la Xunta que dejara de "maquillarla con cifras vacías". Denunciaron que la Atención Primaria está "en la UCI", con centros de salud desbordados y médicos que atienden a 40 o 50 pacientes al día, y que las urgencias y los hospitales trabajan al límite con listas de espera interminables.
Las listas de espera llevan meses creciendo en Galicia como consecuencia encadenada de los sucesivos paros. Las esperas quirúrgicas cerraron 2025 con 5,7 días más que el año anterior, las pruebas diagnósticas rozaban los 98 días de media y las consultas externas acumulaban casi dos días adicionales. Con la cesación de peonadas en todos los hospitales, las perspectivas para los próximos meses son peores. La única certeza esta semana es que, sin acuerdo a la vista, serán los pacientes gallegos quienes sigan pagando la factura de un conflicto anclado en todos los niveles del sistema sanitario.
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