¿Por qué aumentan los problemas cardiacos entre los jóvenes? Los expertos tienen la respuesta a esta tendencia
El tabaquismo, el sedentarismo o el estrés favorecen la aparición de estas dolencias, detallan desde Quirónsalud.
De un tiempo a esta parte son cada vez más frecuentes los eventos cardiovasculares en personas jóvenes. Es una tendencia sostenida a lo largo de los años y los expertos estudian los motivos por lo que gente sin atecedentes conocidos ni señales previas sufren estos episodios del corazón, que pueden resultar fatales. Desde Quirónsalud lo han estudiado detenidamente y han encontrado una serie de patrones que pueden favorecer la aparición de estas dolencias.
LAS CAUSAS
El doctor Rodrigo Medina, especialista del Servicio de Cardiología del Hospital Quirónsalud Miguel Domínguez, apunta a varios factores que han provocado este "aumento real de eventos cardiovasculares en adultos jóvenes, como el infarto de miocardio y otros cuadros de origen coronario".
En un contexto en el que la capacidad diagnóstica es cada vez mayor, existen una serie de factores de riesgo mal controlados y de hábitos perjudiciales para la salud que pueden estar estrechamente relacionados. "El problema es que muchos pacientes no se perciben en riesgo y llegan sin un control previo", lamenta Medina.
Así, la hipertensión, las alteraciones del colesterol, la obesidad o los primeros trastornos del metabolismo pueden evolucionar de forma silenciosa, sin síntomas, complicando el diagnóstico de muchas personas. En cambio, otros factores, como el tabaquismo o el sedentarismo, también se encuentran ligados a la aparición de problemas cardiovasculares y son, a juicio de Medina, "uno de los determinantes más consistentes del infarto prematuro", y mete también el vapeo en este saco.
No se trata de un tema menor, pues en España, las enfermedades cardiovasculares siguen siendo la principal causa de muerte. Los datos del Instituto Nacional de Estadística (INE) así lo reflejan: 3 de cada 10 muertes en el país son a causa de estas dolencias.
SEÑALES DE ALARMA
Los expertos llaman a la población a ser especialmente sensibles con este problema de primer orden y tomar nota de aquellas señales de alerta que pueden aventurar un episodio de esta clase. El dolor torácico puede ser intermitente o poco intenso. Habitualmente se acompaña con síntomas menos específicos, como fatiga, palpitaciones, molestias en el cuello, la mandíbula o la espalda.
"En pacientes jóvenes es habitual que estos síntomas se atribuyan al estrés o a la ansiedad, lo que retrasa la consulta y, en consecuencia, el diagnóstico", asevera Medina, que insiste en que la prevención es la mejor arma: "Identificar y controlar los factores de riesgo antes de que aparezcan los síntomas es fundamental para reducir la probabilidad de eventos cardiovasculares".
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