Las estafas con criptomonedas golpean Galicia con más fuerza arruinando a sus víctimas
Los ciberdelincuentes utilizan redes sociales y aplicaciones de mensajería para captar a ciudadanos gallegos con falsas promesas de rentabilidades imposibles, en un fraude que puede llegar a superar los 100.000 euros por víctima
No es la primera vez que ocurre, pero la frecuencia y la sofisticación de los casos va en aumento. La Policía Nacional ha detectado en las últimas semanas un notable incremento de las estafas relacionadas con falsas inversiones en criptomonedas en Galicia, un fenómeno delictivo que ha provocado cuantiosas pérdidas económicas entre los ciudadanos. La Jefatura Superior de Policía de Galicia ha emitido un aviso público y ha puesto a trabajar a sus unidades especializadas en ciberdelito para frenar lo que ya es una tendencia preocupante en las cuatro provincias.
El problema no es exclusivo de Galicia ni de España. A escala global, las pérdidas por estafas y fraudes con criptomonedas alcanzaron un récord estimado de 17.000 millones de dólares en 2025, según datos de Chainalysis, con proyecciones que podrían superar esa cifra al identificar más flujos ilícitos. En el contexto nacional, un estudio de Mastercard revela que las estafas relacionadas con inversiones y criptomonedas representan el 34% de los fraudes más comunes en España, solo por detrás del fraude en compras online.
El gancho inicial es siempre el mismo: una promesa de beneficios extraordinarios, sin riesgo aparente y con una puerta de entrada muy accesible. Los estafadores aprovechan el creciente interés por las divisas digitales y captan a sus víctimas a través de redes sociales y aplicaciones de mensajería instantánea, en muchos casos publicitando servicios de inversión con rentabilidades elevadas y sin riesgos. En otros, son las propias víctimas quienes, buscando oportunidades en internet, acaban contactando con falsos asesores financieros o chiringuitos financieros no autorizados.
Cómo funciona el engaño
Una vez establecido el primer contacto, los supuestos asesores despliegan un guión estudiado al detalle. El modus operandi consiste en solicitar una inversión inicial que va de los 100 a los 250 euros y, tras ello, le facilitan a la víctima el acceso a una página o aplicación fraudulenta. En ésta le harán creer, con datos falsos y mostrando gráficas de ganancias, que en pocos días su inversión crece, animando a la víctima a efectuar transferencias bancarias cada vez más importantes.
Lo que la víctima observa en su pantalla no es real. La realidad es que el dinero nunca fue invertido; lo que la persona veía era una simulación creada por los delincuentes. En el momento en que consideran que no pueden obtener más dinero, o si la víctima empieza a sospechar, bloquean su cuenta y cortan toda comunicación. El daño económico puede ser devastador: la Policía Nacional ha recibido en Galicia múltiples denuncias en las que han llegado a ser estafadas cantidades superiores a 100.000 euros.
Pero el fraude no siempre termina ahí. La Policía Nacional señala que se tiene constancia de denuncias en las que las víctimas que hace unos años habían sido defraudadas con estas falsas inversiones reciben llamadas de nuevo de los estafadores, haciéndose pasar por supuestos abogados especializados en recuperación de activos financieros. En esta ocasión les solicitarán un cuantioso pago inicial para comenzar a trabajar y supuestamente recuperar el dinero invertido. Una segunda trampa sobre la primera.
Grupos criminales organizados
Detrás de estas estafas no actúan individuos aislados. Desde la Policía Nacional subrayan que detrás de estas estafas suelen operar grupos criminales organizados, por lo que ya se están llevando a cabo investigaciones específicas para tratar de frenar este tipo de fraude. La dimensión transnacional de estas redes dificulta la labor policial, aunque los agentes especializados en fraudes informáticos de la Jefatura Superior de Galicia han puesto en marcha distintas líneas de investigación activas.
El marco regulatorio europeo intenta dar respuesta a este fenómeno. El Reglamento MICA, de plena aplicación para proveedores de servicios de criptoactivos desde diciembre de 2024, prohíbe la publicidad engañosa, exige licencia obligatoria y mayor transparencia, aunque en España el período transitorio se extiende hasta julio de 2026. Mientras tanto, la CNMV mantiene actualizado un registro público de entidades no autorizadas que cualquier ciudadano puede consultar antes de comprometer su dinero en cualquier plataforma de inversión. Este periódico ha intentado obtener una valoración por parte de asociaciones de consumidores de Galicia, que no se han pronunciado hasta el cierre de esta edición.
Señales de alarma y cómo protegerse
Las autoridades insisten en que existen indicadores claros que permiten identificar este tipo de estafas antes de caer en ellas. Los agentes especializados en fraudes informáticos aconsejan desconfiar de cualquier promesa de rentabilidades elevadas sin riesgo, verificar siempre la plataforma antes de invertir y consultar los registros de la CNMV sobre entidades no autorizadas. La cautela ante ofertas que llegan de forma imprevista a través del móvil o el correo electrónico es también fundamental.
La portavoz de la Policía Nacional en Galicia, Inés Amor, explica el núcleo del fraude: las inversiones en criptomonedas son volátiles y, si se ofrecen rentabilidades periódicas y seguras, hay que desconfiar. La presión para tomar decisiones rápidas es otra de las señales inequívocas de que algo no va bien: ninguna inversión legítima obliga a actuar con urgencia ni cierra la puerta a contrastar la información.
Quien crea haber sido víctima de este tipo de fraude debe presentar denuncia ante la Policía Nacional o la Guardia Civil, aportando toda la documentación disponible: capturas de pantalla, datos de transferencias y cualquier comunicación mantenida con los supuestos asesores. Cuanto antes se actúe, mayores son las posibilidades de que la investigación pueda seguir el rastro del dinero antes de que desaparezca a través de las redes de los grupos criminales organizados que operan detrás de estas tramas.
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