El informe preliminar descarta indicios de criminalidad en el cadáver encadenado en el muelle de Ribeira
El hallazgo conmocionó la comarca del Barbanza: un vecino de 43 años apareció sujeto con una cadena y un candado a una escalera del muelle. Los forenses apuntan a que no hubo delito, pero la investigación continúa abierta.
La víctima es Amador Mos Orellán, de 43 años, natural de Ribeira y residente en la parroquia de Xuño, en el municipio de O Porto do Son. Su cuerpo fue hallado a primera hora del martes en el puerto de Ribeira y su muerte dio lugar a uno de los sucesos más impactantes que se recuerdan en la comarca del Barbanza. El informe preliminar de la autopsia concluye ahora que no existen indicios de criminalidad, según fuentes del Tribunal Superior de Xustiza de Galicia (TSXG).
El TSXG precisa que la Sección Civil y de Instrucción del Tribunal de Instancia de Ribeira, número 3, de guardia en el momento del hallazgo, ha incoado un procedimiento y que habrá que esperar al informe forense definitivo para cerrar el caso. El resultado final de la autopsia, practicada en el Instituto de Medicina Legal de Galicia (Imelga) en Santiago de Compostela, es todavía la pieza clave que falta.
La noticia de la muerte de Amador Mos Orellán fue recibida con especial consternación en el departamento de Servizos Sociais de O Porto do Son, donde recibía asistencia integral debido a la delicada situación de salud que atravesaba. Esta circunstancia añade complejidad a un caso que, desde el primer momento, generó gran alarma social.
LAS CLAVES DEL HALLAZGO
El cuerpo apareció encadenado por la mano derecha a una escalera del muelle, a la altura de los departamentos de usuarios, en cuyos pasillos se viene denunciando desde hace tiempo la presencia de personas en situación irregular. La alerta llegó a los servicios de emergencia en torno a las 07.00 horas, cuando la marea baja dejó el cadáver a la vista entre la escalinata y un barco pesquero.
Los bomberos de Ribeira accedieron al lugar a bordo de una embarcación de Salvamento Marítimo y tuvieron que utilizar una cizalla para cortar la cadena, que estaba cerrada con un candado. En el operativo participaron también Guardia Civil, Policía Nacional y Policía Científica, siendo la Policía Nacional quien asumió la dirección de la investigación.
El delegado del Gobierno en Galicia, Pedro Blanco, señaló inicialmente que no se descartaba ninguna hipótesis, incluyendo el suicidio, si bien las circunstancias del hallazgo habían sembrado desde el principio dudas sobre la naturaleza de la muerte. Los investigadores identificaron tres elementos clave para esclarecer lo ocurrido: el teléfono móvil de la víctima, las imágenes de una cámara de seguridad del puerto y los resultados de la autopsia.
LA PREOCUPACIÓN EN RIBEIRA
El suceso se sumó a la inquietud que ya existía en la localidad tras un apuñalamiento ocurrido días antes en la rúa de Galicia, la calle peatonal de Ribeira, que también permanece sin resolver. La alcaldesa de Ribeira, María Sampedro, se desplazó al lugar para conocer lo sucedido, según informaron medios locales.
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