El ADN confirma que los huesos hallados en Abadín son de Enrique Bolívar, el octogenario desaparecido hace más de dos años en Lugo

Los análisis genéticos realizados en Madrid sobre tres fragmentos óseos encontrados en la finca de Quende coinciden con el perfil de la víctima, cuya muerte confesó recientemente su vecino Javier Montero Costeira, que cumple condena en la prisión de Bonxe por otros delitos


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Archivo - Un agente de la Guardia Civil junto a un vehículo oficial.
Archivo - Un agente de la Guardia Civil junto a un vehículo oficial.

 

Casi dos años y medio después de que Enrique Bolívar Díaz desapareciera sin dejar rastro en el barrio de Fontepresa, en el municipio lucense de Abadín, la Guardia Civil ha dado el paso más determinante de la investigación: el análisis genético ha establecido la correspondencia entre el perfil de ADN de los restos hallados en la finca de Quende y el del anciano desaparecido el 3 de septiembre de 2023.

 

 Los tres fragmentos óseos fueron enviados al departamento de biología del servicio de criminalística, en Madrid, donde se obtuvo un perfil genético único en la totalidad de las muestras analizadas. Ese perfil fue cotejado con el ADN de referencia extraído de objetos personales del desaparecido, intervenidos por la Policía Judicial de la Comandancia de Lugo, y la coincidencia quedó acreditada. El informe tiene, no obstante, carácter provisional, a la espera de su validación definitiva por parte del servicio de criminalística.

 

El operativo de búsqueda en el pinar de Quende se prolongó durante tres jornadas y contó con agentes de la Guardia Civil, forenses, perros especializados y un georradar, incorporado como novedad para detectar posibles alteraciones en el subsuelo de la zona. Los investigadores de la Guardia Civil recuperaron los restos en coordinación con médicos forenses del Instituto de Medicina Legal de Galicia. El lugar había sido señalado por el propio investigado durante la reconstrucción judicial de los hechos.

 

Una confesión tras 30 meses de silencio

Javier Montero Costeira, vecino de Abadín de 41 años, confesó haber atropellado de forma accidental a Enrique Bolívar el 3 de septiembre de 2023 y haber ocultado su cadáver. La confesión se produjo un día después de que la Guardia Civil le comunicase en la prisión de Bonxe su condición de investigado en la causa por homicidio y ocultación de cadáver. Según la versión que ofreció ante la magistrada del Juzgado de Instrucción número 2 de Mondoñedo, al comprobar que el anciano había fallecido como consecuencia del impacto, introdujo el cuerpo en el maletero de su vehículo, lo trasladó hasta el pinar próximo de Quende y lo abandonó cubierto de broza, sin enterrar. Montero, que en ese momento cumplía condena por otros delitos, llevaba más de 950 días guardando silencio.

 

Durante la mañana de la reconstrucción, el investigado se mostró muy poco participativo, impasible e incluso desafiante en algunos momentos, llegando a reírse ante las preguntas que le iban formulando. Fue ya por la tarde cuando su actitud cambió bruscamente y reconoció ante la jueza ser el autor del atropello mortal, explicando que había dejado el cadáver en el pinar sin enterrar y tapado con broza.

 

La familia no cree la versión del acusado

Roberto Paz, primo de Enrique Bolívar, ha reconocido en declaraciones a medios gallegos que la familia considera que Montero no está diciendo la verdad sobre lo sucedido ni sobre la localización real del cadáver. La defensa, por su parte, no se ha pronunciado públicamente sobre la confirmación del ADN. Desde el principio, algunos indicios apuntaron al ahora autor confeso como sospechoso, entre ellos que su vehículo apareció calcinado en una gasolinera abandonada de Ribadeo, a unos cuarenta kilómetros de distancia, pocas horas después de la desaparición del anciano. 

 

Justo antes de su ingreso en prisión por otros hechos, unos vecinos lograron grabar una especie de confesión en la que Montero no afirmó haber matado a Enrique, pero sí dejó entrever que sabía dónde podría encontrarse su cadáver. La abogada de la familia, Paula Salvador, ha valorado positivamente la labor de los investigadores, señalando que la investigación es muy exhaustiva, aunque ha reconocido las dificultades del terreno, con mucha maleza, para determinar a simple vista el origen de muchos de los hallazgos. 

 

La investigación, aún abierta

A pesar de la confirmación del ADN, la causa judicial sigue abierta. El informe genético tiene carácter provisional y la investigación continúa centrada en determinar las circunstancias exactas y las causas de la muerte del octogenario. La familia del anciano no descarta que los hechos fueran más graves de lo que reconoce el investigado, y la justicia deberá ahora aclarar si el atropello fue realmente accidental o si existió algún tipo de intencionalidad. A finales de esta semana o a principios de la siguiente estaba previsto que la jueza tomara nuevamente declaración al investigado y se celebrara la comparecencia de la orden de prisión. 

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