Detenido un hombre en Pontevedra por seis años de amenazas y agresiones a su pareja
La Policía Local actuó de madrugada tras una alerta vecinal. La víctima nunca había denunciado por miedo a quedarse sin hogar con sus hijos
Una mujer de 41 años vivió durante dos años atrapada en una relación marcada por el control absoluto, las amenazas y la violencia física antes de que la Policía Local de Pontevedra detuviera la pasada madrugada del miércoles 22 de abril al presunto agresor, su pareja sentimental de 71 años. El hombre fue arrestado en el domicilio familiar tras una intervención policial iniciada a partir de un aviso ciudadano que alertaba de que un varón estaba amenazando a una mujer.
Cuando los agentes llegaron al lugar, se encontraron con la víctima en un estado visible de alteración nerviosa. La mujer les relató que su pareja la había interceptado en la calle antes de llegar a casa, profiriéndole amenazas de echarla a ella y a sus hijos a la calle. Ambos llevaban seis años juntos, pero según su testimonio, los conflictos graves empezaron hace dos, cuando el comportamiento del hombre se volvió progresivamente más controlador.
El presunto agresor llegó a abrir la correspondencia de la víctima y le prohibía quedar con sus amistades. Esta situación de aislamiento y vigilancia constante derivó en episodios de ansiedad que obligaron a la mujer a buscar atención médica. La Policía Local de Pontevedra no se ha pronunciado más allá del comunicado oficial; el detenido, por su parte, no ha hecho declaraciones públicas.
Miedo a perder el hogar
La víctima también describió a los agentes varios incidentes de violencia física, en los que fue empujada y zarandeada en distintas ocasiones. En el más grave de ellos, según el relato recogido por los policías, el hombre descargó un puñetazo contra la pared a escasos centímetros de su cara. Pese a todo ello, la mujer reconoció que nunca había dado el paso de presentar una denuncia. El motivo: el temor a quedarse sin un techo donde cobijarse con sus hijos al no disponer de ingresos propios suficientes para independizarse.
Una testigo presente en el entorno corroboró ante los agentes la versión de la denunciante. Según esta persona, las discusiones entre la pareja eran habituales y frecuentemente el hombre perdía el control llegando a ponerse muy violento. Su declaración reforzó el relato de la víctima y contribuyó a la detención del sospechoso.
El caso refleja un patrón demasiado conocido en Galicia y en el conjunto de España: el miedo económico como uno de los principales frenos para que las mujeres rompan el silencio. Galicia se sitúa por debajo de la media nacional en la tasa de víctimas de violencia de género con órdenes de protección, que en 2025 fue de 1,5 por cada mil mujeres mayores de 14 años en todo el Estado.
Escribe tu comentario