Asturias, Castilla y León, Galicia y Euskadi concentran los mayores niveles de envejecimiento, según un informe
Asturias, Castilla y León, Galicia, y País Vasco concentran los mayores niveles de envejecimiento de España en un contexto en el que la población del país continúa alcanzando máximos históricos de longevidad pese al impacto de la inmigración, según recoge el informe 'El deterioro demográfico español se agudiza', elaborado por el Observatorio Demográfico CEU-CEFAS.
El estudio, recogido por Europa Press, retrata una España más envejecida que nunca, marcada por el descenso sostenido de la natalidad y el aumento de la esperanza de vida. Indicadores como la edad media o el porcentaje de mayores de 65 y 80 años alcanzan actualmente sus niveles más altos desde que existen registros.
En concreto, a 1 de octubre de 2025, las personas mayores de 65 años representaban ya el 21,3% de la población residente en el país y la edad media de la población supera los 44,5 años.
El contraste con décadas anteriores evidencia la magnitud del cambio demográfico: en 1976, la población española apenas alcanzaba una edad media de 33 años.
Por comunidades autónomas, Asturias, Galicia, Castilla y León y País Vasco concentran los mayores niveles de envejecimiento, una situación estrechamente ligada a décadas de baja natalidad y pérdida progresiva de población joven.
RANKING DEMOGRÁFICO
Asturias lidera el ranking nacional, donde las personas mayores de 65 años ya representan el 28,7% de la población total y el 31,3 por ciento si se atiende únicamente a la población nacida en España. Le siguen Galicia, con un 27,1% de población mayor y un 29,8% entre los nacidos en el país.
En Castilla y León, los mayores de 65 años representan el 25,7% de la población total y el 29% de la nacida en España, mientras que País Vasco presenta cifras similares, con un 24,5% y un 27,8%, respectivamente.
Frente a ello, Murcia, Baleares y Canarias figuran entre las regiones con estructuras demográficas más jóvenes. En Murcia, la población mayor de 65 años representa el 17,3% del total y el 19,6% entre los nacidos en España, mientras que en Baleares las cifras se sitúan en el 17,1% y el 19,9%.
Ceuta y Melilla presentan, además, las poblaciones más jóvenes del conjunto nacional. En el caso de Melilla, los mayores de 65 años representan únicamente el 13,3% de la población total y el 11,4% entre los nacidos en España.
Se trata del único territorio del país en el que el porcentaje de población nacida en España dentro de esta franja de edad es inferior al de la población general. En Ceuta, las cifras se sitúan en el 14,2% y el 14,1%, respectivamente.
El informe pone también el foco en Canarias, una comunidad que, pese a haber sufrido uno de los mayores desplomes de fecundidad desde finales de los años setenta, conserva una población relativamente joven debido a que partía históricamente de niveles de natalidad superiores a la media y mantiene una elevada capacidad de atracción migratoria.
En este caso, el archipielago canario registra un 18,6 por ciento de población mayor y un 20 por ciento entre la nacida en el país.
EL EFECTO DE LA INMIGRACIÓN
El observatorio subraya que la inmigración ha actuado como un freno parcial al envejecimiento debido a la llegada de población más joven y con mayores niveles de fecundidad. Sin embargo, advierte de que este impacto resulta "insuficiente" para revertir la tendencia de fondo.
Desde 1996, España ha incorporado entre 10,4 y 10,5 millones de inmigrantes y descendientes de segunda generación. Gracias a ello, la edad media del conjunto de la población ha aumentado 6,1 años en las últimas décadas, frente a los 8,8 años que habría envejecido la población autóctona sin ese aporte migratorio.
Según el estudio, España se encuentra inmersa en un "deterioro demográfico de carácter estructural", marcado por una fecundidad persistentemente baja y un envejecimiento acelerado que, según advierte, está configurando una pirámide poblacional "crecientemente invertida".
En este sentido, alerta de las consecuencias de esta situación en el sistema de bienestar, mercado laboral o la cohesión intergeneracional, sosteniendo que la inmigración, por sí sola, "no constituye una respuesta sostenible al problema demográfico de fondo".
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