Más de 77.000 niños y niñas en Galicia comerán hoy bajo nuevas normas obligatorias que prohíben el azúcar en máquinas expendedoras, limitan los fritos y blindan el agua como única bebida en los comedores. La Xunta dice que el cambio ya era su realidad, pero acusa al Gobierno central de aprobarlo sin diálogo y sin aportar ni un euro.