“Los celadores somos las muletas de los pacientes y lo hacemos con la mejor sonrisa”

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María Carmen Vázquez Durán, celadora en el Hospital do Meixoeiro, atiende a Galiciapress para explicar cuáles son las funciones de este colectivo invisibilizado, los problemas a los que se enfrentan día a día y las demandas del sector. “No reparamos en que mañana vamos a ser nosotros los que ocupemos esas mismas camas”, lamenta la celadora.


Celadores

Los celadores son un engrange fundamental en la sanidad


Los hospitales son esos sitios a donde nadie quiere ir, en los que nadie quiere estar pero que todo el mundo quiere tener cerca. Porque siempre son necesarios y nunca son suficientes. En ellos, trabajan cientos de profesionales, aunque nosotros, los usuarios, nos quedemos la mayor parte de las veces con las caras de aquellos que visten bata blanca. Pero en los complejos hospitalarios hay un enmarañado sistema de engranajes en el que cada pieza juega una función fundamental en la salud de las personas. Desde los médicos hasta el equipo de las cocinas, pasando por el personal de enfermería, mantenimiento, administración…Y, sin que nos demos cuenta, pasamos de puntillas por un gremio que resulta un pilar dentro de la sanidad española, los primeros en recibirnos y los últimos en despedirnos: los celadores.


“LOS INVISIBLES”

Los celadores y celadoras de los hospitales son “los invisibles”, a pesar de estar siempre realizando las labores que repercuten primeramente en los pacientes. Así lo define María Carmen Durán Vázquez, celadora en el hospital vigués do Meixoeiro. “Los celadores somos el primer eslabón del sistema sanitario, la primera persona que te recibe y la última que se despide de ti cuando entras en un hospital”, argumenta.


Presentes en todos los hospitales, la labor de un celador es muy diversa. “Hay celadores en todos los servicios, y en concreto en el Meixoeiro los celadores estamos en 15 servicios distintos, por lo que dependiendo de cada servicio tenemos funciones distintas”, explica Carmen, que en su caso trabaja en el servicio de hospitalización. “En hospitalización somos 45 personas, repartidos en turnos de mañana, tarde y noche, y cada uno asignado en plantas distintas pero rotando entre plantas”, expone la celadora, comentando que en caso de ausencias en otros servicios los celadores, sin importar el servicio en el que se encuentren destinados, acaban asumiendo ese hueco que deja el compañero.


En hospitalización damos una atención directa al paciente, aunque nuestra labor es muy amplia: ayudamos a acostar y levantar a los pacientes, ayudamos a  asearlos, de trasladarlos a las pruebas que les correspondan, tramitamos el papeleo que pueda surgir, llevamos analíticas…es una labor asistencial, donde ayudamos en la movilización de los pacientes ingresados”, expone Carmen, que acumula años de experiencia como profesional.


ABOGADO CELADOR, BIÓLOGO CELADOR…

A pesar de tener tantas responsabilidades, lo más curioso es que, en pleno 2019, para ser celador solo es necesario un certificado de escolaridad. “Cuando yo me anoté por primera vez en la lista de celadores no sabía exactamente cómo iba el tema porque venía de un mundo totalmente distinto a este, y pregunté si no me iban a requerir un curso de primeros auxilios o algo que ver con la sanidad, pero me respondieron que mientras tuvieses el título de escolarización ya era suficiente”, recuerda la celadora, señalando que eso no ha cambiado.


Celadores opos

"Para ser celador solo se necesita el título de escolaridad"


Lo que ocurre es que cada uno se ha ido buscando la vida para ampliar su formación y mejorar nuestra labor día a día”, dice Carmen, que como el resto de sus compañeros ha tenido que ir formándose por su cuenta para adaptarse a la realidad de la sanidad y prestar un servicio mejor. “Una cosa es mirar los toros y otra capotearlos, de modo que si quieres ser mejor en tus funciones buscas la formación a título particular, que es lo que hacemos la mayoría de nosotros”.


“Hay un servicio de formación dentro del SERGAS en el que convocan cursos y ACIS (Axencia de Coñecemento e Saude) que también ofrece cursos, pero sobre todo nuestra formación viene de nuestra voluntad”, asegura Carmen, que pone en valor la profesionalidad de todos los celadores.

Aunque como bien señala “es una profesión a la que puede acceder cualquiera” es necesario “saber muchas cosas para desarrollar este trabajo”, destacando que la mayoría de celadores “tenemos mucho más que un certificado de escolaridad”. “Entre celadores tenemos abogados, biólogos, profesores…hay licenciados, graduados y diplomados en un montón de campos, pero por distintos motivos estamos en un puesto de trabajo que solo tiene como requisito el título de escolaridad”, esgrime Carmen.


Muchos que se llenan la boca presumiendo de títulos y diciendo que somos unos vagos se sorprenderían de saber la titulación que tenemos a nuestra espalda los celadores”, critica, dejando claro que solo con los títulos de cada uno de ellos “podríamos empapelar una pared”. “Estoy muy orgullosa de mis compañeros”, sentencia Carmen al respecto.


“VEMOS DESGRACIAS TODOS LOS DÍAS”

Como celadora, día a día se enfrenta a situaciones muy duras. “Lo más duro para un celador es siempre intentar que los problemas que vives día a día no te traspasen, saber crear una coraza para que te afecten en su justa medida”, admite Carmen, lamentando que, al igual que su compañeros, “vemos desgracias todos los días desde el punto de vista humano, social…E intentamos hacer nuestro trabajo de la mejor forma posible pero a la vez no podemos permitirnos llevar el trabajo para casa, aunque a veces resulta muy difícil, pero si te acompañan no puedes vivir”


“En el caso del Meixoeiro tenemos un índice muy alto de pacientes mayores, y ahí ves realmente los problemas de la tercera edad, como casos de soledad que son muy duros…pero intentamos dejarnos no influir”, reconoce. Con todo, es imposible mantenerse totalmente al margen de una realidad que te acaba abduciendo. “Ves casos en los que llegas a pensar ‘Yo no quiero llegar a esto’, pero imagina lo que pueden vivir los celadores en servicios de pediatría, de pediatría oncológica, o de cuidados paliativos…Son servicios en los que falta estar muy preparado psicológicamente para hacerles frente”, manifiesta.


“No basta con pensar que esto no te afecta, porque el corazón lo tenemos todos y escuchas las penas de todo el mundo, aunque a veces no puedas hacer nada por ayudarles”, lamenta Carmen, que define que el cometido final de un celador es “ser la muleta de los pacientes, las personas en las que se apoyan y que les escuchan”.


CATEGORÍA NO SANITARIA PERO INDEFINIDA

Aunque los celadores forman parte de la maquinaria del sistema sanitario, aún a día de hoy están catalogados como trabajadores no sanitarios, aunque vivan rodeados de trabajadores sanitarios. “Sí es cierto que en muchas ocasiones colaboramos en labores sanitarias, pero nunca manipulando pacientes o medicaciones, pero sí tenemos que tener conocimientos sobre los aparatos que se utilizan e instrumentos que juegan un papel en el posoperatorio, por ejemplo”, ejemplifica Carmen.


En cuanto a las demandas, los celadores quieren que se les defina su cometido de una vez por todas y que se actualicen sus funciones, recogidas aún a día de hoy en un estatuto de 1971. “Son funciones obsoletas, porque hay funciones que hacen distinciones entre hombres y mujeres”, admiten los celadores. En la misma línea, el problema radica en que, al tratarse de un colectivo tan numeroso, “es muy difícil poner a todo el mundo de acuerdo en algunos aspectos”.


A pesar de todo, Carmen no quiere dejar de ser personal no sanitario. “Yo no quiero dejar de ser personal no sanitario, lo único que quiero es que se reconozcan mis funciones y que a la hora de presentarme a una oposición sean congruentes a la hora de preguntar, porque si me mantienen esta categoría no tiene sentido que nos hagan preguntas acerca de prácticas sanitarias”, denuncia Carmen, reconociendo que este es el sentir de la mayoría de celadores del Meixoeiro, que piden “que se defina nuestro trabajo, reconociendo nuestros derechos y acotando nuestras responsabilidades”.


¿CÓMO ESTÁ EL GREMIO DE CELADORES?

Sobre la situación actual de los celadores, Carmen tiene una perspectiva bastante negativa. “Bajo mi punto de vista, considero que hoy en día no se tiene en consideración la calidad asistencial al paciente”, lamenta.


“Tendríamos que destinar más recursos para ampliar la plantilla de celadores y poder prestar un mejor servicio, porque los medios están obsoletos y trabajamos en muchos casos con el material que le ha sobrado a complejos hospitalarios más modernos”, dice Carmen, recordando que llevan años esperando por una partida nueva de camas mientras que todavía trabajan con camas de manivela. “Siempre son falsas promesas, pero al final lo padecemos nosotros y, lo que es más grave, los pacientes”, se queja con amargura.


No reparamos en que mañana vamos a ser nosotros los que ocupemos esas mismas camas: ¿Qué sanidad estamos manteniendo de cara al futuro?”, cuestiona Carmen. “Los hospitales son la parte dura de la vida, son los centros a los que acudes cuando tienes necesidad pero cuando estás bien ya no te acuerdas de ellos y hasta que no pasas por ellos no tienes un concepto de la realidad que se vive allí”.


Meixoeiro 4

Fachada del Hospital do Meixoeiro


El trabajo sale muchas veces gracias a la profesionalidad de la gente, porque los obstáculos son muchos, pero trabajamos con una sonrisa en la cara y sin dejar traslucir los problemas que tenemos detrás”, afirman los celadores, que “a pesar de los recursos disponibles” siempre intentan “mejorar y que el paciente no llegue a darse de cuenta de todo lo que acarreamos, porque en el hospital hay muchas tristezas pero estamos ahí para insuflar ánimos a la gente, para ayudarlos a ir hacia adelante”. Con todo, el del Meixoeiro “no es un caso aislado, es un mal de toda la sanidad gallega”.


Por último, Carmen aprovechó para dar las gracias, a Carolina Juárez, la impulsora de la iniciativa solidaria ‘Celadores, una labor silenciosa’. “Quiero dar las gracias a Carolina en nombre de todos los celadores por este gesto tan bonito que ha llevado a cabo, porque es un reconocimiento inmenso para nuestro trabajo”, reconoció Carmen. Afortunadamente, y aunque sea con pequeños gestos como ese, los celadores son cada día menos invisibles. 

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2 Comentarios

1

Una profesión que aprendemos como dice la compañera a fuerza de pasar obstáculos y no es reconocida nuestra esperiencia .Mucha fuerza y ánimo a todas compañeras y compañeros para seguir haciendo nuestro trabajo.

escrito por Benjamín Rodríguez Garcia 17/mar/19    10:21
2

Al Sr. Feijo podelante que adecente la fachada de este gran hospital, en el cual el no ingresará irá al Rubert, que cuide a todos los colectivos lo que pasa que lo que quiere la derecha es privatizar, y que se caiga los construido, el Celador una vez por toda tiene que hecharse y salir a la calle.Manivela eso es lo más obsoleto, eso desapareció hace 35 años. Uníos.

escrito por Javier 16/mar/19    20:30

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