El lujo de oír a Dylan tocando sus canciones como no son

|

Crónica del concierto de Bob Dylan en el Multiusos do Sar de Santiago de Compostela el lunes 28 de abril 2019



Dylan 2019

Dylan y su piano, en el Desert Trip 2016 | Rap_PH Wikimedia Creative Commons Attribution 2.0 Generic license


"¿Por qué no toca las canciones como son?" se quejaba una espectadora por los pasillos del Multiusos al poco de acabar el concierto de Bob Dylan. Supongo que Dylan toca sus canciones como quiere, de la única forma que puede y le motiva después de más de 60 años sobre los escenarios.


Que esto haga que muchos no reconozcan que el bis empieza con Blowing  in the Wind hasta que llega el estribillo es evidente que les resta tirón popular. Ahora bien, si a cambio el y su banda ofrecen unas interpretaciones tan brillantes como las escuchadas este lunes en Santiago, merece -y mucho- la pena, al menos si lo que te llevó hasta Sar es la música y no el mito.


A los que se quejan, señalarles que Dylan sí hace concesiones a su  público. Vale que ni saluda ni habla durante las casi dos horas de actuación. Vale que lo más próximo que está al borde de esenario son 7 metros. Vale que las veces que se levanta detrás de su piano en entre canción y canción, parece que para estirar las piernas.  


Es cierto, pero Dylan no es solo una persona de 78 años, es quizás el mayor mito de la historia de la cultura del siglo XX y ha conseguido sobrevivir,  y no solo artísticamente sino en el sentido estricto de la palabra. 


Sobrevivir mientras veía que tantos otras estrellas morían o eran asesinados, víctimas de la fama o, en muchos casos, los engullía el personaje, condenados a girar sobre si mismos para satisfacer las fauces del mercado.  


Para sobrevivir sin convertirse en una caricatura, el cantautor toma cierta distancia, tanto fisicamente como  con su propia obra. Y lo hace con acierto, a veces de modo sublime, como en esa Like Rolling Stone , famosa como una de las piezas más energéticas de la historia del rock y ayer transformada en una pieza delicada, por momentos capaz de detener el tiempo.


Concesión al público es un repertorio como el de esta gira, plagado de grandes éxitos rescatados de todas sus etapas más exitosas. Primeros sesentas folkies (Blowing in the wind), la transformación rock (Highway 61 Revisited), los sangrientos setentas (Simple Twist of Fate), el alumbramiento religioso (Gotta Serve Somebody) y algunos de las mejores piezas de las pantanosas últimas décadas (Dignity,  Scarlett Town). Por tocar éxitos, incluso abre los conciertos de esta gira con la cínica Things have Changed, por la que ganó su único Óscar.  Claro que faltaron algunos de sus hits, pero si en verdad quisiera soliviantar al público, no le faltaría repertorio para hacerlo. 


Por último, a modo de anécdota, si usted lo que necesita es una desconexión digital, pague el elevado precio de una de las entradas de primera línea para ver a Dylan. Su equipo de seguridad se asegurará, con mucho celo, de que no toque su móvil. A parte de preservar la fortuna de Bob, le estarán haciendo un gran favor a usted, sin duda. Cierre los ojos y disfrute de algo diferente al disco de siempre.





Sin comentarios

Escribe tu comentario




No está permitido verter comentarios contrarios a la ley o injuriantes. Nos reservamos el derecho a eliminar los comentarios que consideremos fuera de tema.

Pressdigital
Plaza de Quintana ,3 15704 Santiago de Compostela
Tlf (34)678803735

redaccion@galiciapress.es o direccion@galiciapress.es
RESERVADOS TODOS LOS DERECHOS. EDITADO POR POMBA PRESS,S.L.
Aviso legal Cookies Consejo editorial Publicidad
Powered by Bigpress