​RiVeira ha muerto; larga vida a RiBeira

Rodrigo Brión Insua

A Pobra do Caramiñal –patria querida– tiene una sonora enemistad con la vecina Ribeira. Los pobrenses y los ribeirenses son enemigos por naturaleza. Como los pobrenses y los boirenses. O los pobrenses y los rianxeiros. O los pobrenses y otros probrenses. ¡Malditos pobrenses, están arruinando A Pobra! Sin embargo, de todas las batallas entre pueblos vecinos, la de A Pobra y Ribeira es la más candente. Aunque las pruebas de esa encarnizada rivalidad son muchas y solo hay que acercarse a algún derbi entre equipos de una u otra localidad o escuchar los “cariñosos cánticos” que se dedican unos a otros en las Festas da Dorna o en los San Juerguines, creo que nadie sabría decir el motivo decimonónico por el que ambas villas se odian, lo que no ha impedido algún que otro cruce de sangres y romances imposibles, que dejarían por los suelos a Capuletos y Montescos. Del mismo modo, hasta ayer, nadie sabía decir por qué algunos escribían Ribeira con V. Ahora la ley perseguirá a esa gentecilla y le retirará la ciudadanía si es necesario.


Particularmente esa siempre fue una de las cosas que más me han irritado de mis vecinos. Eso y que tengan cine y un restaurante chino, dos elementos que siempre echo en falta en los límites municipales pobrenses. La costumbre fundamentada sobre absolutamente nada de algunos lugareños –particularmente de la administración local– de escribir el nombre del municipio con V me ha hecho escupir sapos por la boca en no pocas ocasiones. Cuántas familias de la localidad no se habrán retirado la palabra porque una era beista y la otra uvista. Riveira es la Sanjenjo moderna. O la Rianjo. O Vivero, Órdenes, Puerto del Son, Orense y La Coruña todo en una. Casi puedo detectar por cómo lo pronuncian algunos para saber si esa persona es de la que escribe el topónimo con B o con V. Además, es algo que se nota en la mirada y casi en los andares. Hasta ese punto llega mi enfermedad.


Riveira con V… con V de vurro, se podría decir. Todo a pesar de las constantes denuncias de diversas entidades, entre las que figuran A Mesa pola Normalización Lingüística o la Real Academia Galega da Lingua, que después de reiterarle una y mil veces a los promotores de la V que el nombre del municipio debía escribirse con B, han sido los primeros en celebrar este cambio de parecer histórico. El motivo es, según los estudiosos, que el nombre de la localidad procede de la palabra latina ‘riparia’, que viene a significar algo así como terraplén o acantilado, y que en un documento de 1378 aparece la primera mención al lugar, refiriéndose al mismo como ‘Santa Ougea de Ribeira’. Ni siquiera en los medios de comunicación éramos capaces de seguir un criterio único a la hora de referirnos al municipio. Porque las instituciones ordenaban escribirlo con B, pero el concello decía que con V, aunque en los carteles ponía que con B, mientras que el equipo de fútbol se escribía con V, si bien la cuenta de Twitter del municipio era con B, pero el nombre de la cuenta era con V. Llegava un momento en la bida que uno ya no savia vien cómo escrivir.


Ahora, cabe preguntarse quién fue el primero en iniciar esta cabalgada quijotesca en una carrera que tenía como meta irremediable impactar de pleno contra los molinos. ¿Cuánto dinero se habrán gastado las buenas gentes de la otrora Riveira en cambiar carteles, comprar letras gigantes para adornar las rotondas, contratar a investigadores para que con sus pesquisas holmesianas rastreasen el origen del nombre y demás inversiones para intentar borrar de la historia todo rastro de la letra B en la ciudad? Todas esas grandes uves talladas en piedra se perderán para siempre, como lágrimas en la lluvia...o en la siempre encharcada cancha del Palmeira. Suerte que alguien, me aventuro a pensar que manco por su habilidad para no pillarse los dedos, vio que de la unión de la V y la B podía salir un v/bonito corazón. Un movimiento tan salomónico como particular que sirvió al municipio para navegar entre dos aguas, ganar algo de tiempo y, a la vez, hacer suyo este particular logo.


Sea como sea, con logo o sin él, fue el pleno municipal el que acabó por entender que lo de la V era una batalla perdida, y acatará finalmente lo que pedían las instituciones y el buen gusto. La victoria es para el Decreto 189/2003 y la Lei de Normalización. 37 años después, los vecinos de A Pobra pueden decir con la ordenanza municipal en la mano que el pueblo al que más detestan es el de Ribeira. Y, de esta forma, el municipio barbanzano se reencuentra con sus hermanas, la Ribeira Sacra y la Ribeira de Piquín, que nunca han tenido que vestirse de V. Riveira ha muerto; larga vida a Ribeira. 

Sin comentarios

Escribe tu comentario




No está permitido verter comentarios contrarios a la ley o injuriantes. Nos reservamos el derecho a eliminar los comentarios que consideremos fuera de tema.

Más opinión
Opinadores
Este periódico fue seleccionado por Google News Initiative para su Journalism Emergency Relief Fund

Pressdigital
Plaza de Quintana ,3 15704 Santiago de Compostela
Tlf (34)678803735

redaccion@galiciapress.es o direccion@galiciapress.es
RESERVADOS TODOS LOS DERECHOS. EDITADO POR POMBA PRESS,S.L.
Aviso legal Cookies Consejo editorial Publicidad
Powered by Bigpress