Aprobado general, el rompecabezas de los universitarios: “Si ya salimos de las carreras sin saber nada, si nos regalan los aprobados…”

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Mientras la crisis sanitaria del coronavirus ha provocado una parálisis de casi todo el país, a los estudiantes se les exige mantener el ritmo académico, aunque eso signifique hacerlo a marchas forzadas y en un clima absolutamente enrarecido. Después de saber cómo llevan estos días de confinamientoGaliciapress recoge las opiniones de alumnos universitarios de distintos grados, de máster y de ciclos en torno a la posibilidad de que en España se cierre el curso con un aprobado general, una medida que defienden sindicatos y agrupaciones estudiantiles.


Del mismo modo, los estudiantes trasladan su preocupación por que el alcance del aprobado general no sea idéntico en la educación primaria que en la universitaria, donde la repercusión de conceder un aprobado por sistema significaría tener profesionales poco formados en el futuro, aunque muchos la consideran “la solución más sencilla” y “más equitativa” a la vista de las circunstancias.


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Diversas plataformas abogan por el aprobado general, una medida que no tiene el respaldo de todo el alumnado


En la recta final del año académico, los alumnos de toda España viven pendientes de cómo, cuándo y de qué forma van a ser evaluados o si, por el contrario, esa evaluación no va a llegar este curso. Aunque en su conjunto entienden la excepcionalidad del momento que les toca vivir, donde hay disparidad de opiniones entre los colegiales es en torno a la posibilidad de cerrar ya el curso con un aprobado general, una medida que ya ha adoptado el Gobierno italiano (que no obstante no exonera a los alumnos de ser evaluados) y por la que abogaba el Sindicato de Estudiantes y otras asociaciones estudiantiles, que incluso llegaron a llevar la propuesta ante el Consejo Escolar del Estado y que este desestimó, al igual que la propuesta para cancelar las repeticiones de curso.


Los expertos consideran que el aprobado general podría darse de forma sencilla en niveles de enseñanza más bajos, como la educación primaria o infantil, ya que son estadios donde es relativamente sencillo redistribuir el contenido no impartido durante la cuarentena el año próximo. Incluso en la educación secundaria o en los grados superiores sería posible esa medida, aunque significaría una sustancial carga de trabajo el próximo año.


Una postura que también parecen haber adoptado en el sindicato ANEGA, que ayer hizo pública su campaña “#AsíNonUSC” en la que demanda al rectorado de la universidad compostelana que ponga fin ya al curso y que los alumnos superen automáticamente las materias. Hasta que no sean atendidas sus reivindicaciones realizarán todos los días a las 13 horas un envío masivo de mails al correo del rector Antonio López.



Pero en el sistema universitario, donde las asignaturas cambian cada cuatro meses, es realmente compleja esa solución. “Un profesor que está en contacto cada día con sus alumnos y los ha evaluado varías veces sabe perfectamente quiénes aprobarán y quiénes no”, considera uno de los alumnos consultados, que apenas tuvo un mes de contacto con alguno de sus profesores hasta que se decretó el estado de alarma.


APROBADO SÍ; APROBADO NO

Aunque entre los alumnos consultados hay variedad de opiniones, la tónica predominante es que el aprobado general es contraproducente. “Es injusto para todos los alumnos que han trabajado y siguen trabajando desde casa, pues tendrían el mismo aprobado que todos aquellos que no salen de la cafetería de su facultad”, critica una estudiante.


En el otro lado de la balanza, aquellos que defienden el aprobado general ven esto como “la solución más sencilla en estos momentos”, aunque algunos reconocen que es una opción que apoyan solo a efectos prácticos y a falta de soluciones reales. Además, los que contemplan el aprobado general lo ven como una opción “más equitativa” teniendo en cuenta que no todos los alumnos poseen los medios como para someterse a una evaluación telemática, algo que podría forzar a aquellos alumnos de familias humildes a repetir curso o a ser expulsados del sistema educativo, como advertía la Confederación Estatal de Asociaciones de Estudiantes. Una consulta reciente de la Confederación Gallega de ANPA reflejó que uno de cada tres hogares gallegos con niños en edad escolar carece de conexión adecuada para la formación telemática.


En lo que sí coinciden los alumnos es que se trata de una “situación extraordinaria” y que la medida que se aplique no podrá contentar a todo el mundo, aunque sí piden en su conjunto que, en caso de tener que ser evaluados, estas evaluaciones sean “flexibles”. “Todo lo que se ha planteado hasta ahora, aprobados generales, aplazamientos, exámenes online… significan desfavorecer siempre a alguien. No veo una solución perfecta porque cada uno lo evalúa desde el plano individual, pero debería medirse de forma colectiva”, plantea una estudiante de máster.




Por otro lado, los tiros también van dirigidos en algunos casos a la estructura actual del sistema educativo. “Si ya de por sí salimos de las carreras sin saber nada, no me quiero imaginar si nos regalan los aprobado”. Un argumento similar al que deslizan desde el grado de Arquitectura de la UDC, donde confían en que esta situación ayude a “reflexionar sobre muchas cosas que deberán cambiar”, ya que los exámenes “no son la mejor manera de evaluar conocimientos”. “Tal y como está planteado, por aprobar un examen tampoco está garantizado tener ese conocimiento. En Medicina tenemos exámenes tipo test que podrían aprobarse hasta por suerte”, crítica una futura médico.

Tal y como está planteado (el sistema educativo), por aprobar un examen tampoco está garantizado tener ese conocimiento 

IMPACTO POR CARRERAS

No obstante, el aprobado general tiene un impacto diferente según cada carrera. “Entiendo que los métodos deben ser diferentes en cada asignatura y quizás en algunas se pueda optar a aprobar a todos sin que eso suponga una perdida muy grande de conocimientos pero en otras creo que es intentar tirar por la vía fácil”, agrega una estudiante de Arquitectura, preocupada por la calidad de los profesionales aprobados por este sistema.


Estudiantes de la rama sanitaria admiten que un aprobado general podría ser “un riesgo”. “En mi ámbito supondría autorizar a personas sin las capacidades suficientes a cuidar de otras personas en un hospital”, advierte una futura de auxiliar de enfermería. Por el contrario, una estudiante de medicina difiere de esta idea y sí considera el aprobado general como una opción, ya que en la medicina cuentan con “la suerte” de “seguir formándonos en el futuro, tanto antes como durante nuestra vida laboral”. “Para preparar el MIR estudiamos de nuevo los contenidos de la carrera y es durante la especialidad cuando considero que aprendemos nuestra profesión”


PROPUESTAS Y “SUSPENSO UNIVERSAL”

En cuanto a las soluciones para solventar este problema, las propuestas también son variopintas: retrasar las fechas de los exámenes hasta que sea seguro hacerlos de forma presencial, evaluaciones optativas que no supongan un aumento del precio de la matrícula, reestructurar el calendario del próximo curso para tener más días de clase y recuperar el tiempo perdido, rebajas en los créditos de cara al año que viene, dar por finalizado el año académico y devolver el dinero de las asignaturas no disfrutadas… propuestas que, por otro lado, se adaptan a las necesidades de cada uno.

Propuestas: retrasar las fechas de los exámenes hasta que sea seguro hacerlos de forma presencial, evaluaciones optativas, reestructurar el calendario del próximo curso, rebajas en los créditos de cara al año que viene...


“A todos nos va a tocar sufrir consecuencias, yo personalmente preferiría que en las asignaturas de taller o con mucho contenido práctico nos diesen la opción de cancelar la matricula, nos devuelvan el dinero y que, por supuesto, no nos corra la convocatoria de este curso. Prefiero repetir y perder un año que pasar sin el aprendizaje real de esos contenidos”, reflexiona un alumno. Sin embargo, otros difieren en la posibilidad de perder todo un año, ya que eso trunca muchos de sus planes de futuro, por lo que piden que no se alargue el curos más de lo necesario y no perder un año académico. Además, recuerdan que aunque no tengan que asistir a clase, no están de vacaciones, y que se les sigue exigiendo que absorban durante el confinamiento unos conocimientos destinados a aprender en un aula, con los medios y la instrucción adecuada, por lo que sería injusto quitarles el tiempo de descanso del futuro.


Entre las propuestas, destacan aquellas voces que, en vez de un aprobado general, piden lo que se podría denominar como un “suspenso universal” en la educación universitaria. No significaría suspender a todos los alumnos, sino cancelar el segundo cuatrimestre de este curso y que no contase esta convocatoria para poder ser evaluados en el futuro en igualdad de condiciones.


“Tanto desde el punto de los maestros como el de los alumnos, para poder evaluar los conocimientos adquiridos hasta el momento, no sólo por la falta de recursos que, en muchos casos es bastante importante, sino también por el clima social que estamos viviendo en el que reina la incertidumbre”, comenta una licenciada en Educación Infantil, que también piensa en aquellos alumnos que, condicionados por el carácter extraordinario de la situación “no pueda dar todo lo que le gustaría”, algo que podría condicionarlos en el futuro a la hora de acceder a becas por la media de sus notas. “Es una putada, pero en un grado no puedes pasar sin adquirir los conocimientos”, zanja una alumna que también respalda el suspenso general y que, mientras no llega una solución definitiva, sigue preparando día sí día también unos exámenes que todavía no sabe si podrá hacer.

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