"El carbón debe ir desapareciendo pero la transición energética tiene que llevarnos a algún sitio"

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En plena ola de frío la central térmica de As Pontes ha sido relevante para atender la demanda de energía, mientras su futuro inmediato sigue pendiendo dun hilo cada vez más fino. Endesa sigue sin aclarar si apuesta por el uso de biocombustibles para mantenela abierta o la cierra para siempre.


Ricardo Casas, vicepresidente del comité de empresa de la central pontesa, atiende a Galiciapress para profundizar en la realidad de la factoría, que a día de hoy subsiste con una plantilla mermada y con la amenaza de despidos que pesa tanto sobre la central como sobre las empresas auxiliares. Las alternativas industriales en la zona, la tan ansiada transición energética justa o futuras protestas son otros de los temas de esta conversación.


Central térmica de As Pontes

Protesta en la térmica de As Pontes


El 2021 ha llegado y en la antigua central térmica de As Pontes todavía esperan noticias de 2020. A finales del año pasado tendrían que haber conocido cuál iba a ser su futuro que depende de un informe que marcará el devenir de la planta. Pero ese informe, que acumula varios retrasos , sigue sin llegar, y mientras esto sucede el reloj de arena enterrando a un municipio y a una comarca que se queda sin alternativas.


Ricardo Casas, vicepresidente del comité de empresa (CC.OO), subraya que mientras sigan sin llegar nuevas informaciones en torno a este proceso tan opaco sobre si será o no viable el uso de biocombustibles en la central, todo hace indicar que desde Endesa siguen “su hoja de ruta”, que no es otra que inclinarse por el cierre definitivo de la planta.


Estábamos a la espera de la elaboración de los informes y su entrega antes de final de año. Aún no ha llegado ese informe. Estamos en la misma situación”, exponen desde el comité de empresa, donde mantienen la esperanza a encontrar una solución.  “Pedimos que se presente de una vez ese informe y que continúe la búsqueda de la viabilidad de la planta con biocombustibles porque estamos convencidos de ello. Es una solución viable, generadora de empleo para mantener el tejido industrial en la comarca y a la vez suponer una solución medioambiental”, argumentan.


Esta solución, en todo caso, sería un parche provisional mientras Endesa avanza hacia la transición energética y sigue allanando el camino de cara a implementar energías renovables. Una transición a la que el comité de empresa nunca se ha opuesto, pero para la que se necesitan alternativas. “Estamos completamente de acuerdo con la transición y entendemos que el carbón debe ir desapareciendo, pero para poder sacar el carbón del mercado necesitamos que la alternativa esté ya”, reclama Casas, que insiste en la quema de biocombustibles como la solución inmediata que necesita As Pontes. “La transición tiene que llevarnos a algún sitio, no a ninguna parte”, incide.  


“Es una solución muy buena que puede dar salida al mantenimiento del tejido industrial gallego en un momento de profunda crisis en el que asistimos al cierre de muchas compañías –ERE en Siemens Gamesa, falta de carga de trabajo en Navantia, crisis en Alcoa y Alu Ibérica…– y que puede provocar una emigración masiva de gente. Este sería un foco de trabajo y a la vez una alternativa para un problema medioambiental como la gestión de los lodos”.


OLA DE FRÍO Y CENTRAL BAJO MÍNIMOS

En este escenario en el que la empresa ya había llevado a cabo una reducción de personal “drástica” según los propios trabajadores y en donde los medios y las labores de mantenimiento brillaban por su ausencia, los empleados de la antigua térmica se vieron obligados a responder a la demanda de energía provocada por la ola de frío a pesar de que con la plantilla actual únicamente se pudieron activar dos grupos “gracias a la profesionalidad y el enorme trabajo por parte de los empleados”.



En este sentido, desde el comité de empresa reprochan la falta de transparencia de Endesa tanto es sus movimientos como en la comunicación con los empleados. Sin saber cuándo ni cómo se presentará el informe definitivo del que depende el futuro de la central y mientras se siguen efectuando las recolocaciones forzosas, “que rompen familias y empobrecen demográficamente la zona”, en As Pontes cuestionan las verdaderas intenciones de la compañía: “¿Qué prisa hay por vaciar la central mientras está disponible y no existe acuerdo de cierre?”.


“Vimos que la central fue necesaria en estos momentos aún con el uso del carbón. No entendemos que se produzcan estas reducciones en la plantilla mientras los grupos no tengan aprobado un cierre definitivo y sin haber estudiado todas las alternativas. Quedó demostrado que con las reducciones solo podemos poner en marcha dos de los cuatro grupos que teníamos, aunque la empresa creía que ya no iban a ser necesarios”, recalcan desde el comité de empresa, que vuelve a reclamar a Endesa que desista en el “desmantelamiento encubierto” de la planta y que acometa las contrataciones necesarias para garantizar el correcto funcionamiento de la factoría.


Unas inversiones que sí se realizaron en la central de ciclo combinado, además de acometer otras mejoras con un desembolso cercano a los 30 millones de euros, algo que celebró recientemente Endesa. “Se están realizando apuestas pero en la central de gas. Endesa está vendiendo un gran proyecto de renovables con inversiones y generación de empleo, algo que está bien y alabamos desde el comité, pero se trata de proyectos que a corto plazo no son suficientes”, lamenta Casas.


La energía eólica no se monta en dos ni en tres meses, sino que pasarán años hasta que puedan ser viables. ¿Qué futuro hay en la comarca si no encontramos alternativas para transformar parcialmente la central? Quedaríamos sin nada”, critican desde el comité de empresa, a la vez que insiste en que el uso de biocombustibles es “la solución” y que ellos pueden ser motor y puente hacia la transición energética justa con proyectos como el biogas.



REUNIONES Y PROTESTAS

Mientras el informe técnico sigue en el limbo, en el comité de empresa aguardan a concretar las reuniones solicitadas con las administraciones públicas, como el Ministerio de Transición Ecológica, la Xunta de Galicia o la Delegación de Gobierno. “Esta es una decisión en la que se tienen que mojar e implicarse; apremiamos su respuesta porque es urgente, ya que en su mano están las autorizaciones de cierre y de los posibles proyectos que maneja la empresa”, esgrime Casas.


En ese orden, desde el comité de empresa percibieron una cierta hibernación por parte de las administraciones públicas desde finales de año. Ese silencio inquieta y mucho en As Pontes, que sigue con el problema encima de la mesa mientras el reloj sigue corriendo en su contra. Por todo esto, trabajadores, transportistas o empleados de empresas auxiliares valoran emprender nuevas movilizaciones para visibilizar su situación.


Estamos estudiando nuevas actuaciones desde la coordinadora de auxiliares y el comité de crisis en donde nos encontramos todos los actores implicados. Buscamos hacer un cronograma de actuaciones a partir de ahora, porque hemos intentado que se trabajase en la central y no interrumpir el proceso, pero hoy entendemos que no podemos esperar más”, censura Casas.


¿ALTERNATIVAS VERDES?

En el día de ayer Galiciapress adelantó que Naturgy planea que Cerceda, donde estaba la antigua térmica de Meirama, sea el emplazamiento para una planta de hidrógeno verde, que es una de las apuestas de futuro que también hacen desde Endesa. Si bien por ahora esto solo es un proyecto, muchos ven este plan como una segunda vida para las térmicas, ya que el hidrógenos verde es uno de los proyectos tractores de la Xunta de Galicia como también lo es la planta de viscosa que programa el gobierno regional y sobre la que la concelleira de Industria de As Pontes, Ana Pena, indicaba para este medio que la localidad era un lugar idóneo para ubicar esa factoría.


Estas alternativas industriales han sido muy bien recibidas por el comité de empresa, especialmente la posibilidad de que el hidrógeno verde pueda ser evaluado también como alternativa para la antigua térmica, así como la energía eólica “en una zona puntera, en donde encontramos los parques eólicos más antiguos y en donde muchos están a la espera de una renovación de la maquinaria”.  


“Pero todo esto lleva sus plazos, por lo que no podemos cerrarnos a la transición justa que proponemos y evitar una deslocalización de empleo mientras se sientan las bases de los proyectos del futuro”, concluye Casas, que todavía guarda la esperanza de evitar un nuevo éxodo en Galicia como el del siglo pasado. 

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