Cultivar pulpos es ético y se podría hacer en las aguas de Galicia, explica uno de los expertos que creó la nueva tecnología


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Nueva Pescanova espera que, para 2023, puedan tener operativa la primera granja de pulpos del mundo, un proyecto puntero y que ampliaría la oferta en un mercado donde la demanda excede por mucho el suministro pesquero.


Sin embargo, la iniciativa cuenta con un buen número de detractores, tanto fuera como dentro de la comunidad científica. Uno de los mayores expertos en este campo, el doctor en biología, investigador y docente Francisco Rocha Valdés, atiende a Galiciapress para explicar los motivos de esta polémica y derribar lo que ve como falsos mitos.


Rocha es uno de los responsables de Galicia desarrollara la tecnología para se puedan criar pulpos en cautividad. La posibilidad de replicar estos proyectos en Galicia (la granja de Pescanova estará en Canarias), los beneficios que puede tener para el medioambiente, o la lucha contra la sobrepesca y el furtivismo, son otros de los temas de esta conversación. 



Pulpo pescanova

Pescanova plantea abrir la primera 'macrogranja' de pulpos | Foto: EP


Donde unos ven un animal de una inteligencia extraordinaria, otros ven una delicatessen, acompañada de cachelos y pimentón. El pulpo está en boca de todos, a veces de forma literal. Los planes de Nueva Pescanova para instalar la primera planta de cultivo de pulpos en el mundo chocan con el sentir de parte de la comunidad científica y animalistas, que ponen en cuestión los aspectos éticos que supone integrar al pulpo en la acuicultura. ¿Se puede? ¿Se debe? ¿Sufren? Muchas preguntas y no tantas respuestas ante un proyecto que, económicamente, puede ser una bomba.


Si hablamos de pulpos y otros cefalópodos, pocas personas nos pueden instruir mejor que Francisco Rocha Valdés, biólogo doctorado por la Universidad de Oviedo y profesor en la Universidad de Vigo, donde lleva más de una década impartiendo, entre otras, asignaturas como ‘Biología de los animales acuáticos cultivables’ o ‘Acuicultura’. Rocha participó, junto a otros investigadores, en el proyecto que logró criar el primer ejemplar de pulpo en cautividad en el Instituto Español de Oceanografía; patente con la que la empresa gallega quiere abrir un nuevo mercado.


El proyecto ha levantado mucha controversia con grupos opositores a esta “macrogranja marina” que la firma de Redondela prevé abrir en los próximos años y para la que estima una inversión de 50 millones de euros. “Llevo entre cefalópodos desd-e que empecé. Es mi línea de investigación. De hecho, participé en alguno de los proyectos que dieron como resultado la posibilidad del cultivo de pulpo actualmente”, comenta el investigador y docente.


UN PRODUCTO “EXTREMADAMENTE INTERESANTE”

Ninguna duda queda en torno a la pericia de Rocha en esta materia, por lo que contar con un guía como él en un tema tan escabroso como este permite arrojar un poco de luz en torno a una polémica que él desglosa en “varios factores”. 


Desde el punto de vista de la nutrición, el caso particular del pulpo resulta extremadamente interesante por la cantidad de biomasa en forma de carne


“El cultivo de cefalópodos es algo que se persigue desde hace mucho tiempo. Desde el punto de vista de la nutrición, el caso particular del pulpo resulta extremadamente interesante por la cantidad de biomasa en forma de carne que se puede obtener. Son animales con una producción muy alta para la acuicultura, y por lo tanto un muy buen candidato”, sostiene .


En esa línea, el pulpo goza de unas cualidades que lo convierten en un producto ideal: crecimiento rápido, fácil, y, sobre todo, en mucha cantidad por individuo. “En un año, año y medio, un pulpo puede pesar 4 o 5 ilos”, destaca Rocha, algo que “no se consigue con ninguna otra especie”. Para que nos hagamos a una idea, obtener ese peso de la cría del salmón nos costaría cinco años de trabajo.  


Por eso el pulpo resulta una especie tan seductora y por eso se persigue su cría “desde los años 60, cuando hubo los primeros intentos de cultivo de cefalópodo”. Mantener los adultos en el laboratorio es relativamente sencillo, más allá de complicaciones derivadas de su condición de animales territoriales y los conflictos que puede generar eso con otros pulpos, lo complicado es la cría desde la larva, ya que es “muy difícil su supervivencia”.


No obstante, los críticos ponen el foco sobre la idiosincrasia de un animal como el pulpo, al que definen como sensible, muy inteligente y frágil, lo que suscita dilemas éticos. “Hablamos de animales con un sistema nervioso complejo, que podríamos considerar equivalente a la de un vertebrado. Por eso se incorporó dentro del listado de organismos con capacidad de sentir dolor. Los cefalópodos son el único invertebrado sometido a un comité de ética dentro de la normativa de investigación".   


¿POR QUÉ PULPOS NO PERO RODABALLOS SÍ?

Es la capacidad cerebral de los cefalópodos la que despierta esta reticencia de un sector de la comunidad científica a que se utilicen para el cultivo por el sufrimiento y el estrés que esto les podría causar. ¿Es distinto criar un pulpo que un rodaballo? “Depende”, dice Rocha, “porque desde el punto de vista ético, la ganadería no se podría hacer. No se podrían tener criaderos de cerdos. Todo depende”, argumenta el científico.



“Desde mi punto de vista los críticos de este cultivo pecan, en cierta manera, de falta de conocimiento. Se basan en la idea de que estos animales desarrollarán problemas de estrés, y no es así. Los científicos que hemos desarrollado el cultivo de cefalópodos lo hicimos teniendo en cuenta todo este tipo de criterios éticos”, argumenta el investigador. Es justo gracias a esto, al someterse a comités de ética, que el pulpo se pudo desarrollar en cautividad, ya que, de no hacerse según esos parámetros, no habría sobrevivido.


“Los sistemas de cultivo actuales desarrollados desde el punto de vista científico y con los que se va a trabajar ya contemplan que no haya crueldad animal, tienen un criterio de bienestar animal, de modo que no existen estos problemas con los que hacen campaña los críticos”, afirma Rocha. Con todo, matiza que todo esto es “lo que se ha hecho en investigación” y que no puede responder por cómo se hagan las cosas por parte de Pescanova.


Si en acuicultura el animal sufre no habrá producción, no será rentable, porque enfermará y morirá. Te aseguro que si en un cultivo con 10.000 animales hay un solo animal enfermo se vendrá abajo toda la producción”, resume Rocha.


“PODRÍA HABERSE HECHO EN GALICIA”

La producción del pulpo tiene que darse en unas condiciones muy precisas y las aguas de La Palma son ideales para este cultivo porque las condiciones del agua son adecuadas y la temperatura favorece que el desarrollo sea rápido. Rocha, que ha publicado diversos estudios sobre las aguas de las Islas Canarias, conoce bien ese entorno, aunque asegura que la localización del proyecto atiende exclusivamente a criterios productivos.


Esta planta podría haberse hecho en Galicia, pero el rendimiento habría sido más lento porque el agua es un poco más fría”, asegura. “No hay ningún problema para desarrollarlo aquí, simplemente responde a que las condiciones de las Canarias hacen un cultivo más eficiente”, indica.


“DEJAR DE CONSUMIR NO ES LA SOLUCIÓN”

Hasta ahora, Pescanova ha tratado de esquivar la polémica y simplemente se ha limitado a subrayar que el consumo de pulpo se mantendrá pese al enfado de los animalistas. Sobre si sería una solución dejar de consumir pulpo, Rocha defiende que “no es una buena solución”. “Básicamente porque todos tenemos que comer”, sentencia.


“En las clases de acuicultura siempre recuerdo: sin acuicultura, ¿de dónde viene la comida? Tenemos que comer sin la acuicultura, descartando la producción en tierra, solo queda la pesquería. Y cuando pescas corres el riesgo de sobreexplotar, de destruir las poblaciones naturales, destruir el medioambiente, extinguir especies… La acuicultura es un complemento a la actividad pesquera”, destaca el docente de la Universidad de Vigo.



LA ACUICULTURA: CONSERVACIÓN DEL MEDIOAMBIENTE, RESPIRO PARA LOS CALADEROS…

A renglón seguido, valora la acuicultura como un método para cuidar el medioambiente, ya que también puede utilizarse para repoblar y reintroducir especies, como se hace ya con el salmón en muchas plantas españolas. El cultivo en cautividad también abre la puerta a continuar con investigaciones y experimentación que nos permitan conocer más sobre estos animales, aunque el objetivo prioritario de Pescanova es lograr un beneficio económico.


De esta forma, el proyecto de la compañía gallega descargaría en gran medida parte de la gran presión que soportan los caladeros gallegos, bajo mínimos tras años de sobrepesca, pero también zonas del litoral de Marruecos o Mauritania, que ahora concentran gran parte de la producción de pulpo y en las que Rocha también ha llevado a cabo sus investigaciones. Por otra banda, podría ser un método para luchar contra el furtivismo, ya que, al ampliar la oferta, esta economía sumergida se vería condicionada. Pese a todo, Rocha es pesimista en este sentido, ya que considera que el furtivismo “se presenta en especies de gran valor”.


Francisco rocha

De izquierda a derecha: Susana Soto, Fran Ramil, Sara Castillo, Marta Gil, Belén Calero, Ana Ramos y Francisco Rocha en 2014 | Foto: DUVI



Queda en duda el golpe que puede suponer este nuevo mercado a la economía gallega, ya que muchas familias dependen de las capturas de pulpo, pero para Rocha no debe verse esta nueva vía como un inconveniente sino como una oportunidad, y recuerda los sistemas de engorde de pulpo desarrollados en los años 90.


“La producción de pulpo puede producir muchas ventajas, pero hay que entender que es complementario a la pesca, no que lo vaya a sustituir. El pulpo no va a ser solo de acuicultura, porque hay mucha demanda y una planta no lo va a solucionar. Siempre habrá intereses para seguir capturando. Pero en épocas de veda las cofradías podrían apoyarse en el cultivo para contar con un ingreso fijo y permanente que no dependa de cierres de caladeros o cuotas de capturas”.


De cualquier forma, Rocha lo que demanda son “más estudios” para poder contar con más certezas. “Siempre hacen falta estudios. Siempre hace falta trabajar y avanzar en estos campos. Siempre son necesarios. Incluso con cultivos de especies que llevan años en acuicultura: siempre se puede mejorar, siempre se puede optimizar”, concluye.  

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