Protesta de vigilantes por las agresiones en hospitales: "Es una cuestión que afecta a la seguridad de todos"
Los sindicatos FTSP-USO y UGT pograman una serie de movilizaciones que arrancan este lunes 22 de diciembre ante el CHUAC para denunciar la indefensión de los vigilantes de seguridad ante la escalada de agresiones contra el colectivo. Javier Souto, secretario de organización de FTSP-USO en Galicia, detalla a Galiciapress las reivindicaciones de los sindicatos, que exigen a la Xunta la homogeneización de los medios, criterios y protocolos con los que cuenta el colectivo en las áreas sanitarias gallegas para una mayor seguridad de los trabajadores, de los sanitarios, de los usuarios e, incluso, de los propios agresores.
Mientras buena parte de la población tiene un ojo puesto en el sorteo de la lotería de Navidad, los trabajadores de la seguridad privada se niegan a fiar su destino a la suerte, conscientes de que en su trabajo corren riesgos todos los días y que las decisiones, tanto las que toman ellos como las que toman otros, pueden poner vidas en juego. Que le pregunten si no al vigilante agredido la semana pasada en el Hospital de Oza, en el último de una serie de episodios violentos contra este colectivo, siempre expuesto a las agresiones y que intenta poner un pie en pared para frenar esta escalada que se está haciendo notar especialmente en las instalaciones del SERGAS.
GOTEO DE AGRESIONES
El de Oza ha sido solo la gota de un vaso rebosante desde hace mucho tiempo. En este contexto, la Federación de Trabajadores de Seguridad Privada de la Unión Sindical Obrera (FTSP-USO) y la Unión General de Trabajadores (UGT) han programado una serie de movilizaciones que arrancan este lunes 22 de diciembre ante el CHUAC para denunciar la indefensión del colectivo.
Javier Souto, secretario de organización de FTSP-USO en Galicia, detalla en primer lugar que el profesional agredido estuvo en estado de shock después del suceso, pero tiró de valor para dar la cara y denunciar la situación que viven. “Estuvo haciendo muchas intervenciones en los medios, dando su testimonio para que esta clase de cosas no sucedan”, explica Souto, que ve en el panorama actual “hay una tendencia a ir a peor”.
“Hemos visto como hace meses agredían a otro vigilante y evitó una tragedia mucho peor”, apostilla sobre el suceso que en febrero implicó también a un profesional sanitario, que salió gravemente herido por arma blanca. En aquel incidente también el profesional de seguridad salió malparado en una intervención en la que evitó más daños.
“Hay otras muchas que no salen, pero hablamos de costillas rotas, dedos rotos…”, enuncia Souto, que ante esta cascada de sucesos el sindicato mantuvo reuniones con la Consellería de Sanidade para buscar soluciones a este problema. Hasta ahora, desde la Xunta no han dado nuevos pasos para concertar un nuevo encuentro, por lo que el diálogo está paralizado en estos momentos pese a los intentos del sindicato de desbloquear la situación, registrando sus propuestas por escrito el pasado mes de octubre.
"ES UNA CUESTIÓN QUE AFECTA A LA SEGURIDAD DE TODOS"
Souto insiste en que el sindicato “no va a frenar ni a parar de defender unas mejores condiciones de protección y de seguridad para los vigilantes”. En ese sentido, desde FTSP-USO y UGT urgen a las autoridades a homogeneizar los recursos con los que cuentan los vigilantes en todas las áreas sanitarias, ya que queda a criterio de las Gerencias los medios con los que cuentan los vigilantes. Así, mientras en las de Santiago los vigilantes cuentan con sprais de defensa, en los hospitales de A Coruña no tienen ese recurso.
“La Xunta tiene que entender que es una cuestión que afecta a la seguridad de todos. Si nosotros no tenemos la seguridad necesaria, con refuerzos de personal y de protección para las intervenciones, también los usuarios pueden correr peligro”, censura Souto, que apremia a la Consellería de Sanidade a darles una respuesta a sus solicitudes, con la presión añadida de las protestas convocadas para enero ante la propia Consellería y el CHUSC. En cualquier caso, los sindicatos insisten en que no es una cuestión que afecta a una única área sanitaria, sino que implica a toda la red del SERGAS.
A renglón seguido, Souto entiende que será precisa “una mejor comunicación” también con el personal sanitario para coordinar los protocolos de actuación en cada caso, acorde a la batería de propuestas que trasladaron a las administraciones públicas, las últimas a la hora de conceder estas mejoras al personal de las empresas de seguridad privada concesionarias de los contratos públicos.
“Es la Xunta la que no deja implementar, porque no considera necesarios, más medios de protección en A Coruña que sí hay en otras áreas sanitarias”, reiteran desde FTSP-USO, que asumen que “el peligro no va a desaparecer, pero podemos minimizarlo mucho”, considerando, además, que estas herramientas aumentan no solo la seguridad de los vigilantes, sino también de los agresores a la hora de ser reducidos con el empleo de la fuerza con sistemas menos lesivos. “Es inconcebible. No llegamos a entender que no se unifiquen los protocolos y criterio en toda Galicia”, critica Souto.
"NO ES NORMAL NI DEBE SERLO"
Desde el sindicato tampoco dejan de lado otros aspectos como mejoras sociales y retributivas, considerando muy escaso el plus de peligrosidad que perciben en estos momentos, de 23 euros al mes en el caso de los vigilantes no armados. En cualquier caso, la principal reivindicación sigue siendo la de dotar al personal de más medios tanto materiales como humanos, una denuncia extensible hasta la mesa de negociación del convenio de seguridad privada que se viene desarrollando en Madrid en las últimas semanas.
La necesidad de formar más y mejor al personal es otro de los puntos del listado de reclamaciones trasladado a la Xunta en un clima donde la sensación que acaba permeando a parte del colectivo es que las agresiones a los vigilantes parecen ir en el sueldo, quedando en un segundo plano en muchas ocasiones ante la opinión pública.
“Parece que nosotros siempre tenemos que cargar con el mochuelo, con un riesgo que es inherente a nuestra profesión, donde somos auxiliares de las Cuerpos y Fuerzas de Seguridad del Estado, pero eso no quita para que no imperen el sentido común y la lógica. Sabemos que es un trabajo donde hay peligro, por supuesto, pero lo que tenemos que hacer es que se adopten todas las medidas necesarias para que este sea el menor posible”, razona Souto, que lamenta que se haya normalizado que sean los vigilantes los que “tienen que llevar la paliza, que recibir agresiones…eso no es normal ni debe serlo”.
¿CONVOCATORIA DE HUELGA?
Así las cosas, y con las protestas a la vuelta de la esquina para cerrar 2025 y arrancar 2026, desde FTSP-USO no se cierran a adoptar más medidas, con la posibilidad de convocar una huelga entre los trabajadores que prestan servicio en instalaciones del SERGAS todavía encima de la mesa.
“No descartamos nada. Estamos abiertos a todo tipo de medidas”, avanza Souto, que de momento prefiere aguardar a ver el impacto de las movilizaciones antes de aventurar otras medidas de presión, que podrían pasar por llevar las protestas a hospitales de Vigo, Pontevedra, Ourense o Lugo.
“Hemos hecho esto como un calendario de avanzadilla. Por eso decimos que es indefinido y continuado, si entendemos que no tenemos una respuesta para sentarnos a hablar y negociar las propuestas y evitar que suceden casos como el del Hospital de Oza”, zanja Souto.
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