A Caniza, Cangas do Morrazo y cientos de parroquias cambian de nombre por el Nomenclator 2026

La Xunta aprueba el nuevo Nomenclátor de Galicia 2026, que corrige y actualiza casi 43.000 registros de concellos, parroquias y lugares. Doce municipios estrenan denominación oficial con efectos inmediatos tras su publicación en el DOG. Entre otros, A Caniza y Cangas do Morrazo.
 


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Señal con el topónimo A Caiña en una una imagen del canal de Youtube Viaxeiros Galegos

 

El Consello de la Xunta aprobó este lunes el nuevo Nomenclátor de Galicia 2026, la primera gran actualización del registro oficial de nombres de lugares desde que se elaboró el documento vigente en 2003. En total, se modifican 2.530 denominaciones —14 concellos, 182 parroquias y 2.335 lugares— y se incorporan 1.655 nuevos topónimos, hasta alcanzar un censo de 42.909 registros. El cambio entrará en vigor en cuanto se publique mediante decreto en el Diario Oficial de Galicia (DOG).

El presidente de la Xunta, Alfonso Rueda, presentó el acuerdo destacando que se trata del resultado de "un exhaustivo trabajo" encargado en 2012 al Seminario de Onomástica de la Real Academia Galega (RAG). Ese organismo revisó 4.398 topónimos por motivos lingüísticos y realizó 13.788 revisiones de tipo geográfico-administrativo, detectando problemas de localización o categorización poblacional. El documento fue presentado a la Comisión de Toponimia —integrada por el Gobierno gallego, la RAG, el Consello da Cultura Galega, el Instituto Padre Sarmiento y la Universidade de Santiago de Compostela— en julio de 2025, y ahora, ocho meses después, recibe el respaldo definitivo del Ejecutivo autonómico.

 

Los doce concellos que cambian de nombre

El cambio más visible es el que afecta a los municipios. Doce concellos gallegos estrenan denominación oficial a partir de ahora: A Caniza —antes A Cañiza, recuperando la forma histórica documentada desde antiguo—, A Ribeira de Piquín, Alfoz do Castrodouro —que recupera su nombre histórico, ya que el municipio lucense de Alfoz incorpora el complemento que lo identifica—, Cangas de Morrazo —que recupera el apelido que lo distingue—, Cerdedo Cotobade, Mondariz Balneario, O Campo Lameiro, O Castro de Caldelas, O Porto do Son, O Riós, Oza Cesuras y Pastoriza.

 

Los cambios responden a tres tipos de correcciones. En primer lugar, la restitución de formas históricas: así, Alfoz do Castrodouro y Cangas de Morrazo recuperan denominaciones documentadas que habían quedado truncadas con el tiempo.

 

En segundo lugar, la adaptación a las normas ortográficas del gallego, que no admite guion en estos compuestos: Oza Cesuras, Cerdedo Cotobade y Mondariz Balneario eliminan el guion que hasta ahora separaba sus partes. En tercer lugar, y en mayor número, la corrección del uso de los artículos: O Riós, O Porto do Son, O Campo Lameiro, A Ribeira de Piquín y O Castro de Caldelas incorporan el artículo que el uso popular lleva siglos empleando, mientras que Pastoriza lo suprime.

 

Un problema estructural: los artículos, el gran error

La cuestión del artículo no es anecdótica: es el mayor problema detectado en todo el Nomenclátor. De los 2.531 topónimos con errores lingüísticos identificados por el Seminario de Onomástica, 1.519 requerían incorporar un artículo que faltaba, y en 427 casos había que eliminarlo. Es decir, casi tres de cada cuatro fallos lingüísticos del registro oficial vigente tenían que ver con esta partícula, aparentemente menor pero decisiva en la identidad sonora y escrita del gallego.

 

El gallego es una lengua que usa el artículo con mucha más frecuencia que el castellano ante nombres propios de lugar, siguiendo una tradición que hunde sus raíces en el latín vulgar. La omisión o inclusión incorrecta de artículos en los registros oficiales fue uno de los efectos colaterales de siglos de castellanización administrativa, en los que los escribanos y funcionarios aplicaban criterios castellanos a nombres gallegos, alterando su forma escrita. La RAG señala que los criterios seguidos para decidir cualquier modificación fueron cuatro: la etimología, la documentación histórica escrita, la tradición gráfica consolidada en los últimos dos siglos y el uso oral y escrito de la vecindad.

 

Por qué Galicia tiene tantos topónimos

Que el nomenclátor gallego incluya casi 43.000 registros para un territorio de poco más de 29.000 kilómetros cuadrados no es casualidad. Galicia posee una de las toponimias más densas y antiguas de Europa occidental. La combinación de varios factores explica esta extraordinaria riqueza: un poblamiento rural muy disperso, articulado históricamente en pequeños núcleos —aldeas, lugares, agros, casales— que nunca se agruparon en grandes pueblos; una lengua con continuidad desde el latín tardío que preservó denominaciones milenarias; y un territorio montañoso y fragmentado que fomentó una gran diversidad de microidentidades locales.

 

A ello se suma que Galicia es la única comunidad española que articula su estructura administrativa en parroquias: 3.788 entidades que actúan como unidad de referencia básica entre el municipio y el lugar. Cada parroquia tiene su propio nombre y, en la mayoría de los casos, la advocación del santo o santa titular. El nuevo Nomenclátor corrige 128 problemas detectados en esas advocaciones, de los que 80 estaban simplemente equivocadas y 45, castellanizadas.

 

 

 

 

Galicia Nomeada: la ciudadanía también pone nombre

Más allá del trabajo académico, la Xunta promueve desde hace años la implicación ciudadana en la recogida de microtopónimos —nombres de fincas, ríos, caminos, montes— a través de Galicia Nomeada, una plataforma colaborativa que permite registrar esos nombres mediante una aplicación. Hasta la fecha, se han georreferenciado cerca de 106.000 microtopónimos, y el visor público ya ofrece acceso a 545.724 topónimos gallegos. El concello que más topónimos nuevos incorpora al nomenclátor actualizado es Foz, con 175 nuevas entradas, seguido de Lourenzá (56), Narón (53), Ourol (49) y Pontevedra (47).

 

Cómo afecta a los ciudadanos

En la práctica, los cambios afectarán a documentos oficiales, carteles de carretera, registros del Catastro, bases de datos del INE y comunicaciones administrativas. El proceso informativo ya se desarrolló en los concellos implicados antes de la aprobación final, y todos los topónimos actualizados podrán consultarse en el Portal da Lingua, en la web de la Real Academia Galega y en el sistema Toponimia de Galicia. La Xunta también realiza un programa divulgativo anual en municipios, colegios y asociaciones culturales para explicar el valor cultural de la toponimia y fomentar su recogida y preservación como parte de la identidad gallega.

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