El Celta camino de Europa tras el empate de oro en San Mamés ante el Athletic de Bilbao (1-1)

El conjunto olívico sella matemáticamente su billete para la Conference League tras igualar 1-1 frente al Athletic Club en la despedida de Valverde, y deja encarrilada la clasificación a la Europa League para la última jornada.


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Athletic de Bilbao Celta de Vigo
Athletic de Bilbao Celta de Vigo / RTVE

El Celta de Claudio Giráldez ha entrado de lleno en las páginas de la historia del club vigués. Con un trabajado y muy sufrido empate (1-1) en San Mamés frente al Athletic Club, el conjunto celeste ha garantizado matemáticamente su participación en competición continental por segundo año consecutivo, un hito histórico que hasta la fecha solo había conseguido Víctor Fernández. Este valioso punto asegura, como mínimo, la presencia en la próxima edición de la Conference League, dejando además muy encarrilada la clasificación para la Europa League.

 

La temporada del cuadro olívico ya es de un sobresaliente incontestable, y ahora solo falta la matrícula por la que suspira Claudio y toda la afición. Para repetir en la segunda mejor competición de la UEFA, el Celta necesitará sumar al menos un punto más que el Getafe en la última jornada del campeonato, una cita definitiva en la que el Sevilla visitará el estadio de Balaídos completamente salvado y sin opciones de luchar por otro objetivo. Actualmente, los vigueses aventajan en tres puntos al Getafe, aunque con el golaveraje particular perdido.

 

El encuentro en tierras bilbaínas se puso de cara muy pronto para los intereses celestes. Al igual que ocurriera en el Metropolitano la pasada semana, el Celta demostró una efectividad máxima al marcar en su único disparo a puerta de todo el partido. Fue a los cuatro minutos —cinco en el desarrollo inicial—, propiciado por una pérdida de Jauregizar en campo propio ante la presión alta de Ilaix Moriba, una de las tres novedades en el once. El centrocampista guineano asistió a Williot Swedberg, quien se fabricó el espacio, controló y, con un zurdazo cruzado en su siguiente toque, fusiló a Unai Simón. Durante más de medio partido, gracias a este tempranero tanto del sueco, el Celta estuvo matemáticamente en puestos de Europa League.

 

Sin embargo, el Athletic Club, en el día de la despedida de su técnico Ernesto Valverde, supo reponerse al tanto del rival y dio de inmediato un paso al frente. El empuje de los leones llevó muy pronto al Celta a un bloque bajo, cediendo por completo el balón a los bilbaínos. Los locales recuperaban el cuero con facilidad ante un cuadro vigués al que le costaba salir y que resistía con más intención de orden, ya que los de Valverde recogían todos los balones divididos muy cerca de la frontal. Los defensas celestes, incapaces de conectar con comodidad con los centrocampistas, buscaban con desesperación a Borja Iglesias y a Ferran Jutglà, quienes hoy no dieron soluciones. Por su parte, Ilaix Moriba y Fer López se centraron en tareas de contención y apenas encontraron oportunidades para lanzar a sus compañeros en ataque.

 

Con este monólogo del Athletic comenzó el carrusel de ocasiones sobre la meta gallega. Unai Gómez se erigió como el futbolista local más peligroso. Primero lo intentó con un cabezazo centrado al que voló Radu, quien quedó tocado en la acción por un golpe en el aductor y enseguida vio la cartulina amarilla por pérdida de tiempo. Posteriormente, el arquero rumano volvió a negar el acierto a Unai Gómez en un tiro pegado a la cepa del poste que envió a córner. Pese a la insistencia, el equipo local no conseguía generar oportunidades claras y la primera parte terminó con desesperación para San Mamés, ya que todos sus intentos terminaban lejos de la portería o en los guantes de Radu. El Celta logró frenar el chaparrón en la recta final del primer acto, teniendo un poco más el balón y acabando con su segundo remate a puerta: un tiro desde la frontal de Fer López que atrapó sin dificultad Unai Simón. Justo después, un último intento de Jauregizar tocó en Yoel Lago pero no engañó a Radu, mientras que una indefinición del de Mondariz y Marcos Alonso estuvo a punto de darle el premio gordo a Berenguer.

 

En el descanso, Claudio Giráldez trató de tener más posesión e introdujo en el campo a Óscar Mingueza, quien comenzó en el carril derecho emparejado con Robert Navarro, otro recién entrado. Sin embargo, el catalán no duró mucho en ese costado y su entrenador lo cambió al lado izquierdo. Pese a los movimientos, el Athletic mantuvo el pie sobre el acelerador y la segunda mitad fue un acto de sufrimiento con pocos minutos de relax. A los siete minutos de la reanudación (minuto 52), antes del ajuste defensivo, el Athletic hizo sangre: un pase filtrado encontró a Yuri quien, completamente libre de marca, puso desde la línea de fondo un centro perfecto que Iñaki Williams aprovechó adelantándose a Yoel Lago para marcar en la posición de '9'. Un par de minutos después estuvo a punto de repetirse la historia con otro centro del lateral que el capitán rojiblanco remató alto.

 

A los célticos les faltaba contundencia y tenían demasiadas vías de agua. La primera decisión de Giráldez fue colocar a Carreira en el lado derecho y buscar oxígeno con el balón metiendo a Iago Aspas y a Pablo Durán en el campo, dando entrada poco después a Hugo Álvarez para renovar las energías de su trío atacante. Con ellos sobre el terreno de juego, el Celta encontró algo de protagonismo y un poco más de balón, pero el Athletic ya estaba desatado en su ofensiva para darle un adiós a la altura del que se merece Valverde. Los celestes tuvieron que encomendarse a un gran Radu, que le detuvo un balón con intención a Robert Navarro desde la derecha celeste. Iñaki Williams volvió a intentarlo con un chut desde la frontal que pudo significar el segundo de los locales y complicar la clasificación olívica, y la última opción rojiblanca fue un tiro lejano de Nico Serrano.

 

Por parte de los vigueses, Unai Simón disfrutó de una segunda parte de lo más plácida. El Celta solo pudo aproximarse en su única jugada combinativa real, en la que Hugo Álvarez remató al palo a falta de siete minutos. Justo antes del remate, el linier anuló la jugada por un fuera de juego previo de Pablo Durán, una acción que podría haber sido revisada por el VAR en caso de que el Celta hubiese marcado.

 

Finalmente, el marcador no se movió. En un partido muy sufrido y con poco balón, el Celta resistió gracias a un gran Radu que solo se vio superado por el remate de Iñaki Williams. El pitido final decretó un empate de oro en San Mamés que vale una clasificación histórica para volver a viajar por Europa.

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