Monte Neme revienta por segunda vez: Ecoloxistas en Acción prepara una denuncia contra la Xunta
Una nueva rotura ha hecho que las aguas embalsadas en el monte Neme se precipitaran sobre los terrenos situados monte abajo. Vecinos y ecologistas denuncian que la falta de una restauración integral ha vuelto a poner en jaque la seguridad de Malpica y Carballo tras años de advertencias sobre la inestabilidad de los diques
El Monte Neme ha vuelto quebrar de madrugada por segunda vez en casi doce años. Una de las balsas del antiguo complejo minero, situado entre Malpica y Carballo, ha reventado tras semanas de intensas precipitaciones en la Costa da Morte. Según las primeras investigaciones del 112 Galicia y técnicos municipales, el colapso se originó en una galería de las antiguas explotaciones, lo que provocó el vaciado parcial de la balsa más pequeña, haciendo que el nivel del agua descendiera tres metros en apenas unas horas. La primera consecuencia ha sido el arrastre de materiales como piedras, lodo y maderas además de las aguas embalsadas que contienen metales pesados, elementos con una gran carga contaminante dada su composición química.
El torrente, cargado de sedimentos minerales y vegetación, descendió con fuerza por la ladera hasta colapsar por completo la carretera que une Leiloio con Aviño. Los vecinos de Aviño, que amanecieron sin rastro de asfalto a escasos metros de sus viviendas, describen el impacto visual como "desolador". Y aunque no se han registrado víctimas personales, el lodo ha alcanzado pistas forestales y ha llegado hasta los arenales de Razo (Carballo) y Riás (Malpica), obligando a activar la vigilancia medioambiental urgente ante la presencia de metales pesados. Esto podría suponer un vuelco muy negativo para el marisqueo y pesca de la zona, así como para las áreas agrícolas afectadas.
Desde Ecoloxistas en Acción Galiza, Cristóbal López y Joam Evans, miembros del colectivo, ya habían advertido reiteradamente sobre la fragilidad de los depósitos embalsados en el monte Neme. “Un temporal, una dana o un terremoto podría ser el detonante de un hecho como el que ha ocurrido” debido a la cantidad de agua almacenada y la débil estructura que la contenía. Para los ecologistas, este nuevo colapso no es un accidente natural provocado por las intensas lluvias, sino el resultado de "décadas de desidia administrativa".
Denuncian que, a pesar del anuncio de la Xunta en mayo de 2025 sobre el inicio de las obras de restauración, con una inversión prevista de 1,6 millones de euros, las máquinas apenas habían comenzado a trabajar antes de que las borrascas de este invierno retrasaran de nuevo los planes. Ecoloxistas en Acción presentarán ante los juzgados de Carballo una denuncia contra el director xeral de Planificación Enerxética e Minas, Pablo Fernández Vila, por delito ambiental.
2014-2026: Una comparativa de la negligencia
El hecho de por sí nos retrotrae a lo sucedido el 10 de febrero de 2014. En aquel entonces, el colapso de una balsa liberó 24.000 metros cúbicos de agua y lodos tóxicos que arrasaron el entorno de Aviño y llegaron al mar. Aquel vertido fue una "avalancha tóxica" de sílice y restos minerales que aisló núcleos de población durante horas y causó daños materiales valorados en más de 140.000 euros.
A diferencia de 2014, el colapso de 2026 ha afectado a la balsa menor, pero el riesgo de un efecto dominó sobre la balsa grande —que contiene el mayor volumen de aguas contaminadas— mantiene en alerta a las autoridades. Mientras que en 2014 la Xunta intentó responsabilizar a la empresa concesionaria Leitosa S.A.U. (hoy liquidada), en 2026 la responsabilidad recae directamente sobre la administración autonómica.
Tras la caducidad de los derechos mineros, la Xunta de Galicia asumió la gestión subsidiaria del enclave, invirtiendo desde 2014 apenas 250.000 euros en seguridad antes de licitar la restauración definitiva en 2025.
El legado tóxico de Leitosa: De la mina al 'meme' mortal
La historia reciente de Monte Neme está ligada a la empresa valenciana Leitosa S.A.U., que abandonó la explotación a su suerte tras entrar en concurso de acreedores en 2012. Leitosa S.A.U., era propiedad del grupo SEDESA Concesiones, empresa también liquidada en los tribunales en 2018. En SEDESA Concesiones participaba la familia Cotino, la misma a la que pertenecía el empresario y político Juan Cotino, quien fue investigado en una pieza separada de la trama Gürtel y archivada tras su fallecimiento en 2020.
El complejo minero de Monte Neme fue un enclave estratégico para la extracción de wolframio y estaño —materiales codiciados incluso por el régimen nazi— durante el siglo XX. Después de su cierre e convirtió en un cementerio industrial de escombreras sin control y de aguas ácidas.
En los últimos años, la toxicidad de sus aguas quedó “opacada” por el atractivo visual de las balsas: el tono azul turquesa del agua. Este color, lejos de ser natural, es el resultado de una peligrosa concentración de metales pesados como wolframio, plomo, arsénico y aluminio. El lugar se convirtió en un 'meme' de Instagram, atrayendo a turistas que, ignorando los carteles de prohibición, se bañaban en sus aguas tóxicas. Las consecuencias para quienes lo hicieron fueron inmediatas: ingresos hospitalarios con severas irritaciones cutáneas, erupciones y problemas graves en el aparato digestivo por la ingestión accidental de sedimentos químicos.
Situación actual y últimas horas
A esta hora, el dispositivo de emergencia coordinado por el 112 Galicia permanece en la zona. La conselleira de Economía e Industria, María Jesús Lorenzana, y el subdelegado del Gobierno, Julio Abalde, se han desplazado al lugar, donde han atribuido la rotura a la saturación por las lluvias extremas de este enero.
No obstante, la indignación vecinal crece; los residentes de Carballo y Malpica exigen que los 1,6 millones de euros presupuestados para la restauración iniciada por la Xunta se ejecuten de forma inmediata una vez remita el temporal, para evitar que el Monte Neme colapse definitivamente sobre sus parroquias. Por el momento, el acceso al monte está prohibido y la carretera Leiloio-Aviño permanece cortada mientras la maquinaria pesada intenta retirar las toneladas de sedimentos que aún cubren el asfalto.
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