Ganaderos gallegos, en pie de guerra contra petroleras e industrias por la subida del gasóleo ante la guerra de Irán
Las industrias que recogen la leche están negociando a la baja los contratos de recogida. Las distribuidoras han disparado el precio del gasóleo agrícola al hilo del conflicto en el Pérsico pese a que el combustible que venden se compró antes del inicio de la crisis.
El gasóleo agrícola (gasoil B) en Galicia ha subido un 24% en los últimos 10 días, alcanzando alrededor de 1,50 €/litro.
Los productores alertan de que se trata de una maniobra de especulación porque las distribuidoras de combustible adquirieron el fuel antes de la crisis desatada tras el ataque de Israel y Estados Undios a Irán.
La asociación Agromuralla advierte de que una reducción en los precios de la leche sería “ilegal y suicida” para las granjas gallegas, en un contexto marcado por el encarecimiento del gasóleo, los fertilizantes y la incertidumbre derivada de la guerra en Irán. Unións Agrarias reclama a la Xunta y al Gobierno central medidas urgentes para frenar la especulación y garantizar la viabilidad de un sector clave para el medio rural.
A pocos días de que venzan la mayoría de los contratos de compraventa de leche —el 31 de marzo—, Agromuralla, que agrupa a unos 400 ganaderos y ganaderas de toda Galicia, ha hecho un llamamiento a la “responsabilidad” de las industrias lácteas. La entidad considera “temerario” que las empresas pretendan aplicar bajadas de precios cuando las explotaciones sufren un encarecimiento general de los costes de producción a causa del nuevo conflicto en Irán.
El ataque de EE.UU. e Israel ha interrumpido suministros energéticos clave, elevando el crudo y afectando carburantes como el gasóleo agrícola. Esto ha provocado aumentos en fertilizantes (+20% en urea) y otros insumos agravan la situación, con sobrecostes estimados en 2,4 millones €/día para el campo español.
Según explica la presidenta del colectivo, Noelia Rodríguez, el ataque de Estados Unidos e Israel provocó un disparo en el precio del gasóleo agrícola, que supera ya los 1,5 euros por litro en buena parte de las estaciones gallegas. En solo una semana, el gasoil A ha subido un 10,8% y el gasoil B (agrícola) un 12,3%, según datos del Ministerio para la Transición Ecológica. Este incremento llega en un momento crítico, coincidiendo con el inicio de las tareas de abonado y ensilado.
A esta situación se suma el encarecimiento de la luz, los plásticos y los piensos, lo que podría elevar los gastos de las explotaciones en un 20%, una cifra similar a la registrada en 2022 tras la invasión rusa de Ucrania.
Las ofertas presentadas por las industrias lácteas en las últimas semanas contemplan bajadas de hasta 9 céntimos por litro, algo que la presidenta de Agromuralla considera “inaceptable y ajeno a la realidad del mercado”. La organización recalca que trabajar a pérdidas está prohibido por ley, por lo que pide a las empresas que reconsideren su postura y repercutan el incremento de los costes en el precio que pagan a los productores.
Rodríguez advierte de que una bajada de precios a partir de abril podría desencadenar una crisis de suministro de leche y un nuevo cierre masivo de granjas. Muchas explotaciones, dice, valorarían enviar vacas al matadero, ya que el sector cárnico mantiene precios más rentables en este momento. “Las industrias están jugando con el equilibrio del suministro alimentario”, alerta.
Denuncia por concertación en el precio del gasóleo
La organización agraria Unións Agrarias (UUAA) ha ido más allá y prepara una denuncia ante la Comisión Nacional de los Mercados y la Competencia (CNMC) contra las principales distribuidoras de carburantes. Las acusa de elevar los precios de forma concertada, ya que el diésel agrícola se ha encarecido un 24% en los últimos diez días, situándose en torno a 1,50 €/l, un nivel no visto desde el verano de 2022.
Según UUAA, este repunte no responde a causas objetivas, ya que el combustible actualmente en circulación fue adquirido antes del estallido bélico en el Golfo Pérsico. La organización denuncia una “especulación intolerable” que golpea de nuevo la base productiva del rural gallego.
Unións Agrarias solicita un plan de contingencia conjunto entre el Gobierno central y la Xunta de Galicia para garantizar el funcionamiento de las granjas y evitar que la incertidumbre en los mercados provoque un colapso del sector primario.
También urge aplicar con rigor la Ley de la Cadena Alimentaria, especialmente en lo relativo a la repercusión de las subidas de costes en los precios en origen de la leche, la carne y las patatas. La falta de mecanismos transparentes para calcular los costes reales de producción, apuntan, impide detectar las ventas a pérdidas y dificulta sancionar los incumplimientos.
Finalmente, UUAA propone impulsar un plan de energías renovables para las explotaciones gallegas, que les permita compensar el alto coste eléctrico aprovechando excedentes solares, en igualdad de condiciones con las industrias del sector. Sin una respuesta inmediata de las administraciones, advierten, el futuro del sector lácteo gallego, fundamental para la economía rural y el equilibrio territorial, podría entrar en una fase de riesgo grave.
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