CC.OO. denuncia una "cacería" de la Xunta y la patronal contra los trabajadores por las bajas médicas
El sindicato se opone a los métodos del Gobierno de Galicia para luchar contra el absentismo laboral.
El debate sobre el absentismo ha saltado por los aires en la comunidad autónoma, convirtiéndose en el nuevo campo de batalla entre los agentes sociales y el Ejecutivo autonómico. Mientras la administración y los empresarios ponen el foco en el coste económico de las ausencias, el sindicato Comisiones Obreras ha dado un paso al frente para denunciar lo que consideran una estrategia orquestada para señalar a quienes enferman. La central sindical alerta de que se está utilizando la estadística para ocultar una realidad mucho más cruda: la precariedad de un sistema de salud desbordado y unas condiciones en los centros de trabajo que agotan a la población activa gallega.
La situación estadística sitúa a la autonomía en una posición delicada, ya que Galicia cerró el pasado ejercicio con una tasa de absentismo del 8,6 %, una cifra que supera con creces la media del conjunto del Estado, establecida en el 7,1 %. Según los datos analizados por Randstad Research, este indicador coloca a la comunidad como la cuarta con mayor índice de ausencias de todo el país. El problema se agrava si nos fijamos exclusivamente en la incapacidad temporal, donde el territorio gallego lidera el ranking nacional con un 6,8 %, destacando especialmente por la elevada prevalencia de procesos de larga duración que no encuentran salida en un sistema sanitario saturado.
Desde la óptica sindical, estas cifras no son fruto de la picaresca, sino de una crisis sanitaria sin precedentes que la Xunta de Galicia prefiere ignorar en su discurso oficial. CCOO denuncia que, mientras el Gobierno gallego se centra en crear unidades de control para vigilar las bajas, las listas de espera en atención primaria obligan a los pacientes a esperar más de quince días para una simple consulta. Esta demora burocrática y asistencial provoca que pruebas diagnósticas esenciales se pospongan casi un año, dilatando de forma artificial y forzosa la duración de las bajas médicas de los operarios gallegos.
ESTRATEGIA DE PREVENCIÓN Y SALUD LABORAL
El sindicato critica que tanto la Confederación de Empresarios de Galicia como el Gobierno del PP eludan analizar variables clave como el envejecimiento de la población activa o la intensificación de los ritmos de producción. La falta de una prevención real en las pequeñas y medianas empresas gallegas está derivando en un repunte de patologías relacionadas con la salud mental, como el estrés o la depresión. Para la organización obrera, es hipócrita exigir competitividad mientras se ignoran los riesgos psicosociales y ergonómicos que terminan expulsando temporalmente a los trabajadores de sus puestos por enfermedad.
Especialmente dura ha sido la respuesta hacia la patronal de la construcción, que ha vinculado la falta de vivienda en la comunidad con las jornadas perdidas por enfermedad. CCOO califica de indecente que se culpe a los asalariados de un sector con condiciones físicas extremas de un problema que tiene su origen en la especulación urbanística y el mercado inmobiliario. En la construcción gallega se perdieron casi 127 horas por empleado el pasado año, un reflejo de la dureza de un oficio donde las posturas forzadas y la manipulación de cargas son el pan de cada día, lejos de la supuesta desidia que insinúa la patronal.
El papel de las mutuas de accidentes también está bajo la lupa, denunciándose un conflicto de intereses estructural al ser entidades que gestionan fondos públicos pero responden ante la patronal. Según el sindicato, existen presiones constantes hacia los facultativos para acelerar altas médicas de forma prematura, a menudo contradiciendo el criterio de los médicos de cabecera de la sanidad pública. Esta práctica no solo pone en riesgo la recuperación total de la persona afectada, sino que fomenta un presentismo laboral que, a largo plazo, acaba cronificando enfermedades y aumentando el gasto público sanitario.
EL ROL DE LAS GRANDES EMPRESAS
La Xunta de Galicia ha cifrado en 782 millones de euros el impacto del absentismo, pero desde los sectores progresistas se recuerda que esta cantidad nunca se pone en relación con los beneficios millonarios de las distribuidoras, como Gadisa, Froiz o Mercadona. Estas grandes cadenas de supermercados son señaladas por ejercer una presión asfixiante sobre sus plantillas para reducir las bajas, mientras sus cuentas de resultados baten récords año tras año. El sindicato sospecha que el Gobierno de Alfonso Rueda está preparando el terreno para una reforma laboral restrictiva bajo la apariencia de un diálogo social que solo parece escuchar a los empresarios.
Las recientes declaraciones del presidente de la patronal gallega, Juan Manuel Vieites, sugiriendo que algunos confunden el absentismo con tener derechos, han sido el detonante final de esta ruptura. CCOO insiste en que la baja médica es un derecho fundamental del trabajador y no un privilegio que pueda ser sometido a debate económico o electoral. Para la central, el alineamiento de la Xunta con las tesis de la austeridad laboral solo conducirá a un empeoramiento de la salud pública gallega, alejando a la comunidad de los estándares europeos que priorizan el bienestar y la prevención primaria sobre el control policial de la enfermedad.
En definitiva, el conflicto laboral en Galicia entra en una fase de alta intensidad donde la gestión de la salud se ha convertido en una cuestión de costes. Mientras la administración autonómica se alinea con las demandas de control de la CEG, los representantes de los trabajadores exigen que se deje de criminalizar a la clase obrera y se empiece a invertir en un sistema de salud pública digno. El sindicato concluye que no permitirá que se convierta a las personas enfermas en los chivos expiatorios de un modelo productivo que consideran agotado y que se niega a mejorar las condiciones de vida de la mayoría social.
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