Operarios de refinerías alertan de problemas de suministro de combustible por huelga que afectará a Repsol A Coruña
El Sindicato de Trabajadores del Refino, mayoritario en las refinerías de España, convoca un paro estatal justo cuando la crisis del estrecho de Ormuz ha disparado los precios en Galicia hasta máximos no vistos en mucho tiempo.
El Sindicato de Trabajadores (STR), organización que dice ser mayoritaria en el sector del refino en España, ha anunciado este miércoles en Madrid la convocatoria de una huelga de alcance estatal para el próximo 27 de mayo, después de que las asambleas de afiliados celebradas ayer en los distintos complejos industriales del país respaldaran la propuesta con el 96,7% de los votos a favor.
La convocatoria llega en un momento especialmente delicado para el abastecimiento energético: la crisis del estrecho de Ormuz, abierta tras el cierre de este paso estratégico por parte de Irán a principios de marzo, ha provocado una caída sin precedentes en el suministro mundial de petróleo y ha encarecido los combustibles de manera drástica en Galicia y en el conjunto de España.
El complejo industrial de Repsol, situado entre A Coruña y Arteixo, es uno de los diez centros de refino que hay actualmente en funcionamiento en todo el Estado, y será uno de los focos principales de la movilización. El complejo da empleo a más de 630 profesionales directos, a los que se suman más de 300 empleos indirectos y un impacto de más de 3.000 puestos inducidos en la economía local, convirtiéndolo en uno de los motores socioeconómicos más potentes de la comarca. La instalación, que celebró en 2024 su sexagésimo aniversario, es además uno de los mayores exportadores de la comunidad, al concentrar el 68% del tráfico del Puerto de A Coruña. Cualquier paro, por lo tanto, puede tener repercusiones económicas notables.
La huelga del 27 de mayo no surge de la nada en la refinería coruñesa. El STR ya había avisado a finales de abril, cuando convocó una asamblea específica del complejo para votar una huelga indefinida ante lo que describía como una "pérdida de empleo estructural". Los representantes sindicales denunciaban años de reestructuraciones, aumento progresivo de la carga de trabajo, externalización de funciones y un deterioro de las condiciones operativas.
"No se puede gestionar una refinería como si fuera una estructura administrativa. Aquí hablamos de procesos críticos"
Para el STR en A Coruña, la situación ha llegado a un límite que pone en riesgo no solo el empleo, sino también la seguridad del propio complejo. "No se puede gestionar una refinería como si fuera una estructura administrativa. Aquí hablamos de procesos críticos donde la experiencia, la coordinación y los equipos dimensionados son claves para garantizar la seguridad", señalan desde el sindicato.
La compañía, que no se ha pronunciado públicamente sobre la huelga del 27M convocada a escala estatal, en el pasado negó que exista una reducción real de plantilla. La posición de Repsol choca de frente con el relato del sindicato, que considera que la reducción de estructura en un entorno industrial de alta exigencia tiene consecuencias directas en la capacidad operativa y en la seguridad.
Una reivindicación histórica: jubilación anticipada
Más allá del conflicto específico de A Coruña en torno a los recortes de plantilla, la convocatoria estatal del 27 de mayo tiene como eje central una reivindicación que el STR lleva persiguiendo desde 2022: el reconocimiento del coeficiente reductor de la edad de jubilación para los trabajadores del refino. La demanda equipararía a este colectivo con otros sectores en los que la exposición a condiciones de riesgo durante décadas se traduce en la posibilidad de jubilarse anticipadamente.
El secretario de Comunicación del STR, Jordi Margalef, ha subrayado que "llevamos tres años haciendo pedagogía sobre la necesidad de avanzar la jubilación en nuestro sector, una medida que nos equipararía a otros en los que la edad es un factor de riesgo en el trabajo".
La movilización afectará a los diez complejos industriales del sector en España: los de A Coruña, Cartagena, Muskiz, Puertollano y Tarragona, operados por Repsol; el de Castellón, gestionado por BP; los de Santa Cruz de Tenerife, La Rábida y San Roque, de Moeve; y Asesa en Tarragona. En total, más de 20.000 trabajadores están llamados a secundar el paro. La AICE, Asociación de la Industria del Combustible de España, que representa a las empresas del sector, no ha emitido ninguna declaración pública en respuesta a la convocatoria. El STR, sin embargo, ya ha advertido que si el paro se materializa sin que haya avances previos, la responsabilidad de las eventuales restricciones en el abastecimiento recaerá directamente sobre la patronal y sus empresas asociadas.
El peor momento posible: Ormuz y el precio del combustible en Galicia
La huelga llega en un contexto energético extraordinariamente delicado. Tras el ataque conjunto de Estados Unidos e Israel sobre Irán a finales de febrero de 2026, Irán decidió cerrar el estrecho de Ormuz, paso por el que circula cerca del 20% del petróleo mundial. El cierre prácticamente total del tráfico naval en el estrecho ha afectado al 20% del suministro mundial diario de petróleo, y los precios del crudo Brent superaron los 100 dólares por barril el 8 de marzo por primera vez en cuatro años, llegando a alcanzar hasta los 126 dólares en su punto máximo
Los países desarrollados están echando mano de sus reservas estratégicas para compensar la caída, pero los analistas advierten de que ese colchón se está agotando rápidamente. El impacto en las gasolineras españolas ha sido inmediato y notable. En España, la gasolina se llegó a encarecer en torno a un 18,9% desde el 28 de febrero, mientras que el diésel acumula una subida cercana al 31,1%, según la Organización de Consumidores y Usuarios.
En Galicia, los efectos fueron palpables en todas las provincias: el gasoil se ha encarecido 34 céntimos en lo que va de mes, con variaciones que ya se reflejan en los surtidores de Ourense y del resto de la comunidad.
Antes del inicio de la crisis, la gasolina rondaba los 1,45-1,50 euros por litro en España. La coyuntura ha obligado al Gobierno de España a reducir la fiscalidad sobre el combustible, lo que ha servido para moderar los precios. Se trata, con todo, de una medida por ahora temporal.
En este escenario, una huelga en las refinerías españolas añadiría una presión adicional a una cadena de suministro que ya opera bajo mucha tensión . El STR es consciente de este escenario y lo ha utilizado como elemento de presión: si la huelga prospera, gasolina, diésel y queroseno —incluyendo el combustible de aviación— podrían verse afectados en todo el país.
Quedan tres semanas para el 27 de mayo. La pelota está ahora en el tejado de la AICE, de Repsol y del Gobierno, que deberá valorar si reconoce por vía legislativa el coeficiente reductor que los trabajadores del refino llevan años reclamando.
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