El SLG denuncia que las medidas de la UE no solventan la crisis de costes derivados de la guerra en Irán
El Sindicato Labrego Galego (SLG) ha denunciado que las medidas anunciadas por la Unión Europea (UE) no solventan la crisis de los costes derivados de la guerra de Irán y que "pone en serio peligro la producción de alimentos".
En un comunicado, la organización señala que uno de los sectores más afectados por las consecuencias económicas de la guerra es el primario, que vio como en pocas semanas los precios de los combustibles y de los fertilizantes se duplicaron, "comprometiendo la viabilidad económica de muchas granjas".
En este sentido, sostiene que la situación de incertidumbre provoca "cierto temor y un posible desabastecimiento de productos básicos" para la fabricación de fertilizantes que se usan dentro de la UE.
En este contexto, ha asegurado que las medidas publicadas este martes por la UE para hacer frente a la crisis "son claramente insuficientes" y ha pedido acciones reales que favorezcan una transición hacia un modelo de producción de alimentos más resilente y no dependiente de las importaciones y del consumo de altas cantidades de fertilizantes.
"Las medidas propuestas por la UE son a corto plazo y ni tan siquiera garantizan el suministro a un precio razonable y estable", ha alertado el apicultor y secretario de Acción Sindical del SLG, Brais Álvarez, que ha pedido "medidas a medio y largo plazo que reduzcan la dependencia de los fertilizantes elaborados a base de gas natural".
Así las cosas, urge derivar fondos para que las granjas se adapten a otros modelos de producción en los que no se dependa tanto de este tipo de fertilizantes y se vaya hacia modelos de fertilización más eficientes y menos contaminantes, teniendo en cuenta los propios recursos generados en los territorios.
"El modelo de producción agroindustrial nos hace terriblemente dependientes de estos insumos, que no controlamos y que son los que de verdad son altamente contaminantes", señala Brais Álvarez, que considera necesario iniciar una transición hacia un modelo agrícola más resilente y con base en la agroecología.
"La UE tiene que tomar cartas en el asunto y apostar de una vez por todas por la soberanía alimentaria de nuestros pueblos, y eso pasa en la crisis actual por incentivar a través de la ciencia y de la formación el uso de otros productos fertilizantes y favorecer con precios estables de los productos agrarios al dependencia que hay estos", sostiene.
Además, ha considerado necesario proteger a los mercados de los productos importados de terceros países, algo que ve "incongruente" con los actuales tratados de libre comercio como el Mercosur.
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