Rueda negocia con el líder del Partido Comunista en MG para que su fábrica europea esté en Galicia
En China no hay distinción entre cúpula empresarial y los cargos del partido. SAIC, matriz de MG, baraja construir una fábrica de coches en la PLISAN de Salvaterra e As Neves.
El presidente de la Xunta justificó este martes su actual viaje a China alegando que tenía un componente económico y no político. Alfonso Rueda intentaba así no poner en una posición difícil a su partido, pues el PP, sobre todo Isabel Díaz Ayuso, arremetió muy duramente contra el reciente viaje del presidente de España, Pedro Sánchez.
La presidenta madrileña cuestionó si a Sánchez le generaba "envidia" el sistema chino por no tener "ni oposición, ni prensa libre, ni justicia independiente". Criticó que el presidente busque alianzas con regímenes autoritarios. Alberto Nuñez Feijóo, que también realizó misiones comerciales a China cuando presidía la Xunta, tildó a Sánchez de "traidor de Europa" por su "coqueteo" con el régimen chino y lo acusó de "traicionar los pilares básicos del europeísmo".
Lo que está haciendo Alfonso Rueda es intentar cuadrar un círculo porque en China, por lo menos al nivel de gran empresa, en la práctica no hay diferencia entre la dirección empresarial y el Partido Comunista de China. Que le pregunten a Jack Ma, el magnate de Ali Express.
Un buen ejemplo de la duplicidad que hay en China entre empresa y partido se puede encontrar en la agenda del presidente de la Xunta, pues incluye una reunión con el presidente de SAIC motor. Wang Xiaoqiu no solo es el CEO de Shanghai Automotive Industry Corporation (SAIC ), es también del comité del Partido Comunista Chino en de la empresa. Esto lo convierte en en el cargo más importante de la formación marxista dentro de la corporación.
Todo esto no es ningún secreto, figura en las biografías públicas del magnate, militante del Partido Comunista de China desde 1984.
La realidad es que el Partido Comunista Chino controla todas las grandes empresas. Las grandes compañías tienen libertad para competir entre sí, deben hacerlo siempre siguiendo las órdenes dictadas por el Gobierno.
La herramienta central de ese control es el sistema de células del partido (danwei) dentro de las empresas, una práctica que no es nueva pero que Xi Jinping ha convertido en obligatoria. Desde que Xi llegó al poder en 2012, el PCCh ha perseguido metódicamente una política de expansión del control y la supervisión sobre el sector privado.
El mecanismo formal se llama dangjian —literalmente, "construcción del partido"— y su última iteración fue lanzada en 2015. Funciona mediante el sistema de "doble entrada y cargos cruzados": el secretario del comité del partido y el presidente del consejo de administración son, en la mayoría de los casos, la misma persona. Además, la mayoría de los miembros del comité del partido también ocupan posiciones en el consejo directivo o en la alta dirección
El resultado es que las decisiones estratégicas pasan por el filtro del partido antes de llegar formalmente a los órganos de gobierno corporativo.
La caída y posterior rehabilitación de Jack Ma es el ejemplo más conocido de este intervencionismo. En 2020, la salida a bolsa del grupo de Ant Group —la filial de tecnología financiera de Alibaba— fue cancelada a última hora; poco después, Alibaba fue investigada y multada con una cifra récord, y Ma se retiró de la vida pública. La represalia llegó días después de que Ma cuestionase públicamente a los reguladores chinos. No fue hasta 2025 cuando volvió a aparecer en público, lo hizo aplaudiendo la entrada de Xi Jinping en un simposio..
En definitiva, en China es imposible hacer negocios a nivel de grandes corporaciones sin tener un trato directo o ser supervisado por la cúpula del PCCh. Pretender que el viaje de la Xunta solo tiene una componente económica es autoengañarse en el mejor de los casos, manipular a la opinión pública en el peor.
¿Qué busca sacar Rueda de su reunión la matriz de MG?
SAIC Motor, gigante chino dueño de la marca MG, negocia construir su primera fábrica en territorio de la Unión Europea. El motivo: esquivar los aranceles adicionales impuestos por Bruselas a los vehículos eléctricos fabricados en China. Galicia se ha convertido en una de las candidatas favoritas para albergar esta inversión, valorada en varios cientos de millones de euros.
La Xunta ha puesto sobre la mesa la plataforma logístico-industrial de Salvaterra e As Neves (Plisan), un enorme polígono en el área metropolitana de Vigo. SAIC ya ha enviado delegaciones técnicas para inspeccionar los terrenos, que ofrecen cerca de 500.000 metros cuadrados disponibles. El puerto de Vigo, con sus conexiones atlánticas para exportar a Reino Unido y el norte de Europa, es otro de los ganchos logísticos decisivos.
Los aranceles que Bruselas impuso al envío de coches fabricados en China paralizaron en 2024 los planes de la fábrica y se canceló el anuncio previsto para el verano de 2025. Ahora SAIC ha retomado las negociaciones.
El CEO de SAIC para España y Portugal, Leo Zhang, indicó que la planta podría estar operativa para 2027, y que a partir de 250.000 unidades anuales ya resulta rentable producir localmente en Europa.
De materializarse el proyecto, la fábrica operaría inicialmente bajo el sistema CKD (Completely Knocked Down). Es decir, los componentes llegarían desde China para ser ensamblados en Galicia. Este método permite una puesta en marcha más rápida.
La marca MG se ha convertido en un fenómeno de ventas en Europa. SAIC prevé cerrar 2025 con más de 300.000 unidades comercializadas en el continente. Esta demanda creciente hace viable económicamente una planta propia dentro de la UE.
El coloso chino SAIC (MG) estudia la Plisan de Galicia para su primera fábrica europea
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