Huelga de médicos del SERGAS contra el Estatuto Marco y una precariedad que "lleva a médicos a colgar la bata"
El Sindicato Médico de Galicia (SIMEGA) es la central que esta seamana acapara los focos en la caótica sanidad gallega. Ayer arrancó el calendario de paros que durará, al menos, hasta el 20 de marzo, con motivo de la defensa de una negociación con el Ministerio de Sanidad por un estatuto propio para los médicos del sistema sanitario nacional. Enrique Marra-López, secretario general de SIMEGA, abre su consulta a Galiciapress para explicar los motivos del enfado del colectivo con la ministra Mónica García, a la que acusa de menospreciar a sus propios colegas, pero también advirtiendo que los acuerdos a los que llegó en otoño con el conselleiro de Sanidade, Antonio Gómez Caamaño, tienen un plazo para cumplirse y que, de no ser así, al sindicato no le temblará el pulso si tiene que volver a las trincheras.
Una semana más, y como ya es costumbre este marzo, muchos usuarios del SERGAS llegan a la puerta de la consulta sin saber si habrá alguien que atienda sus dolencias al otro lado de la puerta. En esta ocasión, son todos los médicos los llamados a secundar la huelga convocada por el Sindicato de Médicos de Galicia (SIMEGA), integrante de la Agrupación por un Estatuto Medico y Facultativo (APEMYF), que anima a médicos, facultativos y MIR del SERGAS a secundar los paros de esta segunda semana de la huelga indefinida intermitente que arrancó ayer lunes y que está proyectada hasta el final de semana, continuando con este tren de movilizaciones en el que parece instalada la sanidad gallega y donde se mezclan las condiciones de los médicos con la precariedad del servicio y los planes tanto del Gobierno de España como de la Xunta de Galicia.
"NOS ESTÁN MARGINANDO"
Tras la primera experiencia de ayer, desde SIMEGA su portavoz, Enrique Marra, hace una valoración “muy positiva” de la cogida que ha tenido este paro, ya no solo en Galicia, sino a nivel nacional. “La acogida de los compañeros fue buena, siguen ahí, con un seguimiento parecido a los anteriores de los últimos meses en defensa del Estatuto Marco”, celebra Marra, que a su juicio la unidad demostrada deja patente que los facultativos no están dispuestos a dar “ni un paso atrás” en sus reivindicaciones.
El desafío está en el tejado de la ministra de Sanidad, Mónica García, que hasta ahora mantiene su voluntad de llevar bajo un mismo paraguas a todo el personal sanitario, algo que sorprende dentro de SIMEGA pues, recuerdan, la ministra, como galena, conoce de primera mano la importancia de que estos profesionales cuenten con una normativa específica. Por eso, desde el sindicato no dudan en calificar de “desprecio” la actitud del Ministerio en este conflicto, tratando de “emponzoñar la negociación buscando un intermediario para decir que han llegado a un acuerdo”.

Marra cree que el Foro de la Profesión Médica no deja de ser una cortina de humo donde no se representando los sindicatos médicos, pues el único que está en el mencionado Foro, CESM, se ha desmarcado de ese presunto principio de acuerdo “anunciado a bombo y platillo”.
“Les recordaron que los acuerdos sobre huelgas se hacen en la mesa de huelga. Están echando más leña al fuego, calentando la situación”, critica Marra, que asegura sentirse, como otros profesionales, “más enfadado” por las maniobras de un Ministerio sobre el que no queda clara la estrategia, pues lo que ha conseguido es poner de acuerdo a todo el colectivo. “Creo que no pensaba que íbamos a ir unidos”, razona Marra, que achaca a “un mal cálculo de la ministra” la situación de conflicto actual, tratando de “desacreditarnos”.
Las reivindicaciones de los médicos pasan por cuestiones que van desde mejoras salariales hasta una rebaja de la jornada, pasando por asuntos como la burocracia o las guardias de 24 horas. Todo eso debería abordarse en una mesa de representación específica de los médicos, que es lo que reclaman desde SIMEGA y las organizaciones que apoyan los paros del Estatuto Marco. “No queremos que nos mezclen con el resto de los sanitarios. Que los médicos decidamos sobre las cosas que tienen que ver con los médicos”, demandan.
En ese sentido, Marra hace una comparación con el colectivo de los pilotos de avión, pues “igual que tienen su propia representación aparte del resto del personal de las líneas aéreas, los médicos tenemos otras responsabilidades diferentes a la de enfermeras, técnicos o celadores, que tratan temas, lógicamente, que no tienen nada que ver con ellos”.
“No estamos en igualdad de condiciones, nos están marginando”, reprocha Marra, que pide “abrir el melón” y sentar en una misma mesa de diálogo “no solo a los sindicatos médicos profesionales, sino de otras centrales como Comisiones, UGT, CSIF…que decidan sobre guardias, jornadas, salarios o la jubilación activa, porque las guardias que hacemos nosotros no las hace nadie y la responsabilidad que tenemos nosotros no la tiene nadie en el sistema”.
Al tiempo, Marra recuerda que esto no sería un cambio de paradigma insólito en España, pues sería devolver las cosas “a como eran antes de 2003”, cuando bajo el mando de Ana Pastor se cambió a este modelo que supuso, aseveran desde SIMEGA, “un retroceso” para el colectivo, que ahora se ve “revueltos, con actividades claramente diferentes y que requieren medidas totalmente diferentes”.

DECENAS DE MILES DE CONSULTAS CANCELADAS
En Galicia se da la particularidad de que la de esta semana es una huelga más, considerando que desde principios de mes está convocada una huelga indefinida en la Atención Primaria por el Sindicato O’Mega y que venimos de vivir una huelga en todo el SERGAS el pasado jueves convocada por la CIG. El resultado inmediato para los usuarios es que todas estas protestas han paralizado cerca de 40.000 consultas en lo que va de mes en un contexto en el que las listas de espera son cada vez mayores y las acusaciones cruzadas entre los sindicatos y la administración se suceden jornada a jornada.
Marra admite que en este caso la huelga está motivada por el Estatuto Marco y que son varios los sindicatos que coinciden en esta necesidad, pero recuerda que ya en otoño SIMEGA se sentó a negociar mejoras en la AP con “acuerdos que se están cumpliendo” y de los que se desmarcaron en O’Mega. “No creo que la sanidad gallega esté peor que otras”, valora el portavoz, que ve que los recursos “son limitados” y que muchos sindicatos se encuentran “en el borde”, por lo que se ven forzados a recurrir a extremos como el de la huelga.
Por ello, invita a la administración gallega a “mover ficha” y tomar parte en el conflicto para “forzar al Gobierno central” a que retire su propuesta para el Estatuto Marco, de forma que se empiece a hablar de una vez por todas de “un estatuto para médicos y facultativos”.
"TENDREMOS QUE VOLVER A LAS ANDADAS"
Con todo, en lo que se muestran especialmente vigilantes es en que se cumpla lo pactado en noviembre, pues hace unas semanas recordaban desde el sindicato que la Consellería de Sanidade tiene hasta el 1 de julio para resolver el conflicto con las agendas de los médicos de cabecera, poniendo el tope en las 30 consultas diarias. Superado el ecuador entre el acuerdo y la cristalizaciónde la medida, lo cierto es que el tiempo apremia.
“Esperemos que se cumpla”, subrayan desde SIMEGA, que creen que dieron “buena voluntad” y un tiempo prudencial para que la Xunta trabajase en este sentido. De todos modos, Marra no esconde que, pese a lo pactado, “van a seguir llegando pacientes y apareciendo gente sin cita”, algo que asumen, pero por lo que hay que buscar fórmulas para descongestionar y evitar esa sobrecarga en las “agendas e contingencia”, absorbiendo la demanda “en el mismo día o al día siguiente por medio de nuevas consultas que pasarían de manera voluntaria determinados médicos”.
“Se solucionaría lo de las 30 citas. Así de fácil”, resuelve Marra, que cree que hay que dar “un tiempo” para organizar este sistema, como ocurre con la voluntariedad de trabajar las guardias en Atención Primaria, algo que tendría que estar dispuesto en cuestión de 15 días para que el 1 de abril ya arranque con las listas de voluntariedad disponibles.
“Nuestros acuerdos están ahí. Evidentemente, si llegamos a las fechas y no cumplen, tendremos que volver a las andadas”, enfatizan desde el sindicato, donde recalcan que asuntos como la carga burocrática o el lastre que suponen las consultas telefónicas fueron también ampliamente debatidos y tendrían que tener una solución para el inicio del verano, especialmente en todo lo relativo a casos como “todos los informes sociales que no hace falta que los médicos reiteren cada vez que se presentan, pues eso lo pueden hacer los asistentes sociales” o los partes de baja, con los que “quedaron que iban a dar una nueva forma”, asuntos a tratar en las reuniones periódicas para seguir estas evoluciones.
"NO ENCUENTRAN MÉDICOS" CUANDO "SOBRAN MÉDICOS"
En paralelo, la Xunta está cubriendo las carencias de la sanidad gallega con médicos sin la especialidad para atender en centros de salud y PAC de la comunidad, una medida sobre la que desde SIMEGA dicen estar completamente en conta pero que entienden que es fruto de “la desesperación”. “No encuentran. Y, como no hay, tienen problemas serios”, relata Marra, que ve preferible que los centros cuenten con médicos, aunque no tengan la especialidad que uno sin ningún médico. En cualquier caso, lo que piden es que “estos médicos sin título se contraten como técnicos sanitarios para ayudar en las consultas”, ya que la preferencia es contar con centros de salud “con médicos habilitados y con la especialidad hecha”.
Para Marra esta no es una cuestión de estrategia, sino un síntoma, insiste, de “desesperación” por las dificultades de encontrar a los profesionales formados que cubran las consultas vacías, ya que esto deriva en que otros médicos asuman esa sobrecarga y colapse el sistema. “Al final, lo que hacen es sobrecargar a los pocos que quedan, y los pocos que quedan, cuando llevan un mes, dos meses, tres meses…a lo mejor pinchan y ya no pueden más”, lamenta Marra, que sanciona que una jornada de siete horas se vean hasta tres agendas en algunos casos.
Ocurre tras años de desatención al colectivo médico, que se ha visto obligado a emigrar a otros sistemas de salud o, directamente, a otros países por la precariedad de la sanidad gallega. Marra explica que, paradójicamente, no es que falten médicos, porque “los hay, y de sobra, basta mirar la última convocatoria del MIR los que no tienen plaza”, pero que no están dispuestos a aceptar las malas condiciones del Servicio Nacional de Salud, con independencia de la comunidad que sea. “No hemos perdido tantos profesionales con otras comunidades. Los hemos perdido porque se han ido a la privada, al extranjero o porque han decidido colgar la bata. Y esto es muy duro después de seis años de carrera y cinco de especialidad”, apostilla.
“Médicos los hay, sí, pero si no hay unas condiciones atractivas la gente no va a trabajar de la manera que aquí el SERGAS y en el resto del sistema nacional de salud nos están imponiendo. Están imponiendo un sistema de low cost, de bajo gasto, que ya viene aplicándose desde los recortes de la época de Zapatero y de Rajoy. Los médicos estamos hartos. Y no lo vamos a sufrir más. La medicina cuesta lo que cuesta en cualquier país de Europa y aquí resulta que tiene que costar menos. Ellos verán”, abunda Marra.
¿HUELGA INDEFINIDA?
Así las cosas, y ante la previsión de que las protestas sigan en las próximas semanas y meses, desde SIMEGA no se atreven a poner un techo a las fórmulas de presión del sindicato, que hasta ahora ha mantenido una especie de “huelga indefinida intermitente”, pero que ahora valoran, incluso, hacerla de manera continua.
“Se puede transformar si el Ministerio da algún paso en falso más. Si el anteproyecto pasa del Consejo de Ministros al Parlamento, ahí nos pondrían contra la pared. No lo vamos a consentir. Si hay que parar la medicina a nivel nacional con este tipo de acciones, lo haremos”, anuncia Marra, al tiempo que puntualiza que la fuerza política que respalda a Mónica García “no tiene responsabilidad en ninguna autonomía”, pero son las comunidades las que están, “atadas de pies y manos”, pagando los platos rotos de la huelga. “Si ella acelera y va a más, nosotros iremos a más”, zanja.
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