La Policía Nacional desaloja sin incidencias el centro social okupado del casco histórico de Santiago
Una protesta en una plaza contigua rechaza el cierre del inmueble bajo lemas como "fuera especuladores de nuestros barrios"
La Policía Nacional, con un amplio despliegue de efectivos, ha efectuado sin incidentes el desalojo de un edificio del casco histórico de Santiago, donde hasta ahora se ubicaba el local del centro social okupado Escárnio e Maldizer --que organizaba numerosas actividades culturales y de ocio-- y que ahora quedará tapiado.
Desde primera de hora de este viernes, agentes vigilaron todos los accesos a la calle del edificio, correspondiente al número 11 de la Algalia de Arriba. La vigilancia estaba especialmente reforzada en la zona de la contigua Praza de Cervantes, donde medio centenar de personas se concentraron para protestar con una pancarta que clamaba "fuera especuladores de nuestros barrios".
Cerca de las 09.15, hora para la que el juzgado programó la orden, varios efectivos y una comitiva judicial permanecían frente al inmueble. Policías antidisturbios, protegidos con cascos y escudos, entraron en el edificio para inspeccionarlo y procedieron también a la retirada de pancartas de la fachada.
En su interior no se confirmó la presencia de ninguna persona, ya que los ocupantes, como ellos mismo habían avanzado, abandonaron el inmueble progresivamente en los pasados días. De este forma, cerca de las 10.30 horas, se dio por finalizado el desalojo y se procedió al cierre del edificio. Poco después, a las 11.00, estaba previsto que acudieran operarios para tapiarlo.
Paralelamente, en torno a la misma hora, la plaza donde se convocó la concentración empezó a vaciarse de forma progresiva. Esta protesta fue difundida por el mismo colectivo Escárnio e Maldizer "en defensa de todos los centros sociales", que ha avisado de otra protesta para las 20.00 horas de este viernes en el mismo lugar.
Durante todo el operativo, agentes estuvieron localizados en diferentes puntos del casco histórico (como Algalia de Arriba, Algalia y Casas Reais) para controlar todos los accesos, que se cortaron al tránsito de vehículos y peatones. En concreto, en la Praza de Cervantes, policías permitían el paso a trabajadores y prensa, bajo previa acreditación.
"UN VACÍO PARA LA CIUDAD"
Manifestantes vinculadas al centro social han valorado el desalojo, en declaraciones a Europa Press, como una "injusticia" y han lamentado el "fin de una alternativa de ocio comunitario y autogestionado", que, a través de la organización de diversas actividades de forma continuada, "escapaba a una lógica consumista".
"Es un vacío para la ciudad y, en realidad también para Galicia, porque es el último centro social okupado en zona urbana", opina una de ellas. "Es una pérdida para la ciudad y especialmente para la zona vieja, que cada vez está más gentrificada y se está convirtiendo en un lugar de uso turístico", ha añadido otra de ellas.
Ambas defienden que la gentrificación "tiene que ver con la motivación del propio desalojo": "No es casual". El inmueble se ocupó primeramente en 2014 como respuesta al desalojo de la Sala Yago y fue desalojado en 2017, lo que derivó en una serie de protestas, que se saldaron con varios detenidos, cargas policiales y trasladados a comisaría.
Según resumen, se volvió a ocupar en 2019 y, durante este tiempo, este "espacio de comunidad y político" ha sido espacio para la organización de actividades, como clases de baile gallego o de deportes como boxeo, mercadillos, talleres y conciertos. "Después de una ocupación, vendrán muchas más", ha concluido una de las manifestantes.
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