Ernesto López (FGAMT-CIG): "Raúl López es un mafioso y un gánster"
Los conductores del transporte de viajeros por carretera en la provincia de A Coruña secundarán este viernes una nueva jornada de huelga, la última antes de que patronal y sindicatos se sienten a negociar el próximo 26 de enero y la última antes de que la huelga se vuelva indefinida el próximo 2 de febrero, si no lo remedia un acuerdo en los próximos diez días que no parece ni mucho menos sencillo. CIG, UGT y CC.OO. convocan esta huelga que Ernesto López, representante de la FGAMT-CIG, analiza para Galiciapress después de meses de bloqueo y con una patronal dominada por Monbus, cuyo presidente, Raúl López, es el objeto de unas críticas compartidas con la Xunta.
Este viernes muchos usuarios del transporte público mirarán el reloj en la parada del autobús, esperando por un autocar que no llega en hora y que, seguramente, no llegue. A las puertas de una nueva jornada de paros en el transporte de viajeros por carretera en toda la provincia de A Coruña -el décimo desde diciembre-, los sindicatos CIG, CC.OO. y UGT llaman a la unidad en un sector que lleva meses demandando mejoras para un colectivo que arrastra años de parálisis en sus condiciones laborales.
LLAMADOS A NEGOCIAR EL LUNES
Ernesto López, representante de la FGAMT-CIG, subraya que hasta la fecha los trabajadores “han respondido a la huelga” y que, a juicio de los sindicatos, la huelga “está siendo un éxito”. Tras dos meses de presiones, finalmente la patronal ha cedido y levantado el teléfono para iniciar un proceso de diálogo hasta ayer suspendido ante un convenio provincial caducado desde hace ya cuatro años. El encuentro será en la sede del Consello Galego de Relacións Laborais, en Santiago, el lunes 26 de enero, a partir de las 10:30 horas.
No ha resultado sencillo llegar hasta este encuentro, pues los escollos han sido muchos. Los sindicatos reiteran que se trata de un texto “desfasado y obsoleto”, por lo que es necesario sentarse a negociar la actualización del convenio, totalmente bloqueado por la parte empresarial, a la que López acusa de dejar el diálogo “en ningún punto”.
“No está en ningún punto porque no hay negociación. No tenemos negociación; es un conflicto prolongado en el tiempo y respaldado por la parte social, pero que no está teniendo respuesta de la patronal porque no hay mesa”, decía López antes de la convocatoria para el día 26, subrayando sobre el “principal problema” que están encontrando para tratar de desbloquear esta situación, para la que pidieron la mediación.
Una gestión llevada a cabo por el Consello Galego de Relacións Laborais. La normativa indica que cualquiera de las partes puede reclamar la mediación y que la otra parte tiene tres días para rechazarla o aceptarla. Sin embargo, la patronal, asegura López, “hizo una aceptación condicionada”, un supuesto que no está contemplado, lo que no hizo más que enquistar todavía más la situación.
Los empresarios aceptaban abrir la mesa de negociación con el compromiso de que se desconvocarían las huelgas, un extremo que no admitió la representación de los trabajadores. “Eso no se va a dar. No vamos a suspender la huelga. En la práctica lo que están haciendo es rechazar la mediación”, lamentan desde la CIG, al tiempo que recuerdan que serán los empresarios los que tendrán que dar explicaciones a la Xunta de los retrasos para alcanzar un acuerdo, algo sobre lo que se ha pronunciado el propio Alfonso Rueda.
“La Xunta es la primera interesada en que se resuelva, porque es la administración de todos los ciudadanos que están sufriendo las consecuencias”, manifestó esta semana el mandatario, que también enfatizó que los servicios mínimos “hay que cumplirlos y si no se cumplen tiene que haber sanciones”. Unos servicios mínimos qué López interpreta como “una forma de amortiguar el impacto de las huelgas” y que en este caso resultan “muy abusivos”.
“Cuando se trata de servicios públicos, la Xunta tiene esa tendencia ideológica de entender que el derecho de huelga debe ser limitado”, censura, pidiendo a su vez que sea la Xunta la que también ponga de su parte en un escenario donde “están tomando como rehenes a todos los ciudadanos”.
“EL TRANSPORTE COLECTIVO ES UNA NECESIDAD, NO UN CAPRICHO”
“Los ciudadanos tienen el transporte colectivo como una necesidad. No es un capricho ni un lujo, es una necesidad”, enfatiza, consciente de perjuicio que la huelga está suponiendo en muchos viajeros, obligados a readaptar su rutina o buscar alternativas para no quedarse tirados en la parada esperando por un autobús que no llega. Todo ello, en un contexto donde los datos indican que el número de usuarios de este medio de transporte no deja de crecer.
“Si yo llego a la estación y no hay autobuses, pues me cabreo. Es normal. ¿Cómo no te vas a cabrear?”, admite López, que se hace cargo, como sus compañeros, del cabreo de los viajeros, muchos de ellos organizados para recoger firmas contra la patronal. Los huelguistas dicen comprender la frustranción de los usuarios, pero que invita a dirigir hacia los empresarios y la Xunta, “que permite desde noviembre, cuando se puso el aviso de huelga, y no hizo absolutamente nada para sentarnos a negociar”.
A renglón seguido, critica que sea el Gobierno de Galicia la que “nos echa siempre la culpa a los demás”. “Son el portero de fútbol malo, al que le tiran un balón y hace la estatua. Ellos no hacen nada por parar el balón. Si lo intenta parar y no lo para, bueno, pero es que se están quedando quietos y eso es inaceptable y los convierte en los máximos culpables”.
De igual manera, López cree que el discurso de la Xunta es interesado, porque si bien ahora reconocen que “los titulares de las líneas son ellos”, en otras ocasiones señalan que son las empresas concesionarias las que explotan esas líneas. “Es curioso como Feijóo utiliza esto para echarle las culpas a Pedro Sánchez porque no hay coches para llegar a todas las aldeas, pero cuando era presidente de Galicia dejó a un montón de sitios sin parada y destrozó el transporte regular de viajeros dejando a ancianos incomunicados”, reprende, a la vez que resume el enfrentamiento político en “cuando mando yo el transporte me importa un pimiento, y cuando no, es la leche”.
LA PRIMERA OFERTA, “UN INSULTO”
La parte sindical esperaba este paso al frente para definir la hoja de ruta que dependerá de los derroteros sobre los que quieran llevar los empresarios este diálogo. Sin negociación, hasta ahora no se han establecido las líneas rojas, por lo que hoy las reivindicaciones del colectivo siguen en un cajón, pues la única propuesta fue “un incremento salarial del 1,2%”, algo que entendieron como “un insulto al personal”.
El tope establecido en el 2% sigue siendo, a su juicio, igual de insultante, porque “el 2% no se da en ningún convenio firmado en España ni este año ni el pasado”. “Es una forma de decirnos que hay que ir a la huelga”, claman desde la CIG, que piden negociar un incremento salarial mayor para un colectivo que tiene un sueldo bruto, según lo establecido en el convenio provincial vigente y caducado, de entre 1.400 y 1.600 euros contemplando los distintos bonus.
Pero no solo el tema monetario es una urgencia a resolver, sino que hay otras propuestas, como la rebaja de la jornada laboral que deben abordarse con premura porque “este es un trabajo que quema, muy duro, donde hay implicaciones de seguridad”. Por eso, reclamaciones como contar con tres días de asuntos propios son unos mínimos con los que López cree que “no descubrimos la pólvora”.
“UN MAFIOSO Y UN GÁNSTER”
“Qué cosa tan estratosférica, ¿no? Pero, claro, cuando no hay con quién hablar, ya podríamos estar pidiendo la luna o podríamos estar pidiendo una miseria, que daría lo mismo”, se queja López, que no duda en señalan a Raúl López, presidente de Monbus, como el auténtico culpable del bloqueo: “Es un gánster”.
“Este sector está encabezado por un gánster. Raúl López es un mafioso y un gánster con el 51% de la mesa. Y cuando tienes que hablar con el máximo exponente del sector, negociamos con un señor que se cree que estos es el salvaje Oeste y va con la pistola en el cinturón”, sostienen desde la parte sindical, que, de hecho, ya ha dirigido durante las marchas en la calle, como la celebrada ayer jueves, algunos cánticos ya habituales contra Raúl López como "Raúl, escucha, estamos en lucha" o "Monbus culpable, Xunta responsable".
“No hablamos de cualquiera. Estamos hablando de un señor que se caracteriza por ser un explotador, por trapichear con las líneas y por extorsionar a compañeros de profesión. Cuidado con este señor. Cuando tú te sientas con cuatro asociaciones, pero una tiene el 51% de la mesa y está encabezada por él, pues es el que manda”, advierten desde la CIG.
Los sindicatos mantienen la unidad sin desconvocar el paro de este viernes y con la posibilidad latente de que la huelga se haga indefinida a partir del 2 de febrero si nada lo remedia. “No es inevitable. Nada lo es”, insisten los representantes de los trabajadores, esperando una mejor voluntad negociadora a partir del lunes. Mientras, el bus seguirá sin pasar este viernes y los viajeros seguirán esperando en la parada.
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