Otra auxiliar de Stellantis Vigo, GKN, anuncia despidos tras recibir subvenciones de la Xunta

GKN, Benteler y Akwel recibieron ayudas del IGAPE el año pasado. Hoy GKN ha anunciado un ERE, en parte debido a los recortes de Stellantis. Las otras dos proveedoras ya habían anunciado ajustes antes. 


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La conselleira de Economía, María Jesús Lorenana, junto a la directora de AGAIN, Patricia Argerey, y la directora de GKN Vigo, Consuelo Domínguez, entre otras autoridades y trabajadores de la fact
Archivo.- La conselleira de Economía, María Jesús Lorenana, junto a la directora de AGAIN, Patricia Argerey, y la directora de GKN Vigo, Consuelo Domínguez, entre otras autoridades y trabajadores de la factoría en una imagen de archivo

La industria de la automoción en Galicia atraviesa una temporada negra que confirma los peores presagios sobre el futuro del empleo industrial en la comarca de Vigo. La dirección de la auxiliar GKN Driveline Vigo ha comunicado formalmente a los representantes de los trabajadores su decisión de iniciar un Expediente de Regulación de Empleo (ERE) extintivo. 

 

La medida, que pretende el despido colectivo de hasta 75 empleados, golpea a la que es la segunda mayor factoría del sector en la zona, solo por detrás de la propia Stellantis. Este recorte, que afecta a algo más del 10% de una plantilla formada por 725 personas, no es un hecho aislado, sino el último eslabón de una cadena de ajustes que está desmantelando parte del tejido industrial gallego en favor de la rentabilidad que obtiene Stellantis al trasladar su cadena de proveedores cada vez más a países con costes laborales menores, como Turquía, Marruecos y Argelia. La Xunta lleva tiempo intentando paliar el problemas con ayudas públicas a la industria auxiliar. Subvenciones que, al menos en este caso, no han servido para evitar la pérdida de puestos de trabajo, al menos no en su totalidad.

 

 

 

La compañía, conocida históricamente en la ciudad como Indugasa, ha justificado esta drástica decisión alegando causas productivas y organizativas derivadas de un escenario global adverso. En su comunicado oficial, la empresa señala directamente a la inestabilidad que provoca la transición hacia el vehículo eléctrico y, sobre todo, a la reducción de los volúmenes de producción en Europa. Hay que recordar que Stellantis ha anunciado recientemente la apertura de una nueva fábrica en Argelia y la ampliación de su colaboración con fabricantes de Turquía.

 

 

 

Esta situación ha provocado una caída sostenida en los pedidos, argumenta la auxiliar, tanto de los clientes externos a los que suministran componentes como de las propias plantas del grupo GKN Automotive. 

 

Detrás de los habituales eufemismos corporativos sobre la volatilidad del mercado, subyace una realidad que los sindicatos llevan años denunciando: el impacto de las políticas de reducción de costes impuestas por los grandes constructores como Stellantis. 

 

¿Caída de la demanda por el coche eléctrico?

Este anuncio llega en un momento de máxima tensión para el sector auxiliar vigués, que ve cómo el efecto dominó de la crisis se cobra víctimas laborales. El ERE de GKN no es una anomalía, sino que se suma a los recortes de plantilla ya confirmados en otras empresas e instituciones del sector del motor. 

 

Recientemente, el Centro Tecnológico de Automoción de Galicia (CTAG), participado por Stellantis, confirmó la salida de 96 profesionales. La crisis que atraviesa GKN Driveline no es un fenómeno aislado, sino que forma parte de una "tormenta perfecta" que está golpeando con dureza al cinturón industrial de Vigo. La inestabilidad en la transición al vehículo eléctrico y la pérdida de contratos con Stellantis han provocado una sucesión de ajustes en otras empresas clave del sector.

Aquí tienes los ejemplos más recientes y significativos de recortes y despidos en las auxiliares del área:

 

La planta de Akwel (ubicada en O Caramuxo) anunció a mediados de 2025 un ERE para despedir a 100 trabajadores. La causa principal fue la drástica reducción de pedidos tras perder contratos estratégicos con Stellantis Vigo, que era su cliente mayoritario. Aunque la fábrica también suministra a Renault y Nissan, el volumen no ha sido suficiente para compensar la fuga de carga de trabajo de la factoría de Balaídos

 

 

 

 

En otra auxiliar clave, Benteler,s e pactó una subida salarial y una reducción de la jornada laboral, pero a cambio de aceptar mecanismos de flexibilidad que permitan a la empresa adaptarse a las paradas intermitentes de Stellantis.

 

 

 

Fuga a países 'low cost' 

 Aunque no existe participación accionarial entre ambas compañías, la factoría de Balaídos es el cliente principal de la auxiliar GKN Vigo, absorbiendo gran parte del 30% de la producción que se queda en territorio español. 

 

Históricamente, GKN ha sido un proveedor estratégico de primer nivel (Tier 1) para la planta de Balaídos, suministrando transmisiones y juntas homocinéticas esenciales para el ensamblaje de vehículos. No obstante, esta simbiosis industrial se ha deteriorado en los últimos tiempos debido a la agresiva política de costes, que ha priorizado la asignación de componentes a fábricas situadas en países con mano de obra más barata.  

 

Las organizaciones sindicales llevan tiempo alertando sobre este fenómeno que vacía de contenido a las fábricas gallegas. Un ejemplo paradigmático de esta tendencia es la fabricación de los ejes traseros de las furgonetas K9 (Berlingo, Rifter y Combo), un componente de gran volumen que Stellantis ha decidido encargar a proveedores ubicados en Turquía o Marruecos en detrimento de las empresas locales. Esta estrategia de deslocalización de piezas clave ha restado una carga de trabajo vital para las auxiliares gallegas, que ven cómo la proximidad geográfica y la calidad técnica ya no son suficientes para retener los contratos frente al dumping laboral de otras latitudes meridionales.

 

Negociación del ERE

El calendario para intentar amortiguar el golpe ya está fijado. El próximo jueves 29 de febrero arrancará el periodo de consultas entre la dirección de la empresa y el comité, momento en el que se detallarán los pormenores técnicos del expediente y la afectación concreta por departamentos. Desde Comisiones Obreras, el sindicato mayoritario, ya han advertido que su prioridad absoluta será minimizar el impacto social de la medida. Celso Carnero ha adelantado que pelearán por medidas no traumáticas y prejubilaciones, rechazando los despidos forzosos y exigiendo un plan de viabilidad que asegure el futuro de los trabajadores que permanezcan en la planta.  

 

GKN Driveline Vigo no es una empresa cualquiera; factura cerca de 250 millones de euros anuales. Nacida en 1973 como una empresa mixta entre Citroën y Seat, y propiedad del grupo británico GKN desde 1986, la fábrica se ha especializado en componentes de alta tecnología como ejes eléctricos y sistemas de tracción total. A pesar de haber diversificado su cartera de clientes con contratos para Volkswagen, Ford o Nissan, la sombra de la fusión global de su matriz con American Axle & Manufacturing Holdings (AAM) añade una capa extra de incertidumbre .

 

La dirección local ha apelado a la responsabilidad y profesionalidad de la plantilla para afrontar este trago, prometiendo una comunicación fluida durante el proceso. Sin embargo, el argumento de que la situación es estructural y no coyuntural ha encendido todas las alarmas en la plantilla. La planta había logrado recuperar los niveles de empleo previos a la pandemia, demostrando su resiliencia, pero la combinación de la "guerra de precios" impuesta por los fabricantes y la lenta penetración del coche eléctrico está poniendo a prueba la resistencia de uno de los pilares industriales de Galicia.  

 

Lo que ocurra en las próximas semanas en los despachos de GKN marcará un precedente para el resto de la industria auxiliar gallega. Si una empresa con la capacidad tecnológica y el volumen de GKN no puede sostener su plantilla ante los vaivenes de Stellantis y el mercado, el mensaje para los talleres más pequeños es muy preocupante. Los sindicatos temen que, bajo la excusa de la electrificación, se esté ejecutando una reconversión encubierta del sector que busca abaratar costes laborales a costa de precarizar el empleo. 

 

Ayudas públicas a auxiliares no impiden la sangría de despidos

Ante este escenario de crisis de la industria auxiliar de Stellantis, la Xunta de Galicia ha intentado mediar a través de inyecciones de capital y planes de ayudas públicas destinadas a la innovación y la industria 4.0, de las que GKN ha sido beneficiaria para modernizar sus líneas. 

 

Además, el gobierno autonómico ha reclamado en repetidas ocasiones a la dirección de Stellantis que corresponda a este apoyo institucional garantizando que los nuevos desarrollos industriales y las piezas de los futuros modelos se adjudiquen al tejido de proveedores de la comunidad. Sin embargo, la realidad de los hechos, con la sucesión de EREs en las auxiliares, sugiere que la presión política no está siendo suficiente para frenar la sangría de empleos hacia el norte de África o Europa del Este. 

El ejemplo más reciente de esta colaboración público-privada se escenificó en julio de 2023. En aquel momento, se presentaron dos proyectos conjuntos entre GKN y el centro tecnológico AIMEN que movilizaron una inversión total de 5,2 millones de euros. Estas iniciativas, bautizadas bajo el paraguas de las "Unidades Mixtas de Investigación", tenían como fin la implantación de sistemas de Inteligencia Artificial y la creación de una "Fábrica 4.0" capaz de responder a los retos del vehículo eléctrico.

 

De esa partida, 2,7 millones se destinaron a tecnologías de fabricación inteligente y otros 2,5 millones a sistemas de visión artificial y control de calidad. El Gobierno gallego ha incluido reiteradamente a GKN en sus programas de "Fábrica Intelixente e Sostible". 

 

Akwel Vigo Spain figura entre las subvencionadas por el IGAPE el año pasado con 300.000 euros. Una convocatoria en la que GKN Driveline Vigo recibió más de 230.000 y Benteler 300.000. 

 

Por su parte, Benteler ha recibido importantes partidas para modernizar sus plantas de Valladares (Vigo) y Mos. En 2023, la Xunta destacó una colaboración que implicaba una inversión total de 7,5 millones de euros, de los cuales la administración autonómica aportó 2,3 millones.

 

 

 

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