Homenaje a tres vecinos de As Nogais deportados a campos nazis con la colocación de 'storpelsteine'
As Nogais (Lugo) ha homenajeado este sábado a tres vecinos que fueron deportados a campos de concentración nazis con la colocación de tres 'storpelsteine' --en español, piedras de la memoria--, que se suman a otros puestos en otros lugares de la provincia como parte de una iniciativa de la Asociación para la Recuperación de la Memoria Histórica (ARMH).
El municipio lucense de As Nogais rindió homenaje este sábado a tres de sus vecinos víctimas del nazismo —Balbino Santín Aira, Octavio López Raimón y Liberio Balín García— con la colocación de tres stolpersteine o “piedras de la memoria”. Estos bloques de cemento recordarán, a pie de calle, a quienes fueron arrancados de su tierra y murieron en los campos de concentración.
Los pequeños cubos, recubiertos por una lámina de latón con el nombre y destino de cada víctima, forman parte de una iniciativa impulsada por la Asociación para la Recuperación de la Memoria Histórica (ARMH), que lleva semanas promoviendo actos similares en distintos municipios de Lugo, entre ellos O Corgo, Outeiro de Rei y O Incio. Este movimiento memorialista busca “recordar a las personas anónimas que sufrieron la represión franquista y nazi”, según ha explicado en otras ocasiones el colectivo.
Memoria y justicia simbólica
El acto comenzó en el salón de plenos del Ayuntamiento, donde el alcalde, Jesús Manuel Núñez, subrayó la importancia de mantener viva la memoria democrática. Luego, el investigador y miembro de la ARMH, Miguel Freire, recordó el itinerario de los tres deportados: el exilio a Francia tras la guerra civil, su enrolamiento en compañías de trabajo forzoso y la posterior deportación a los campos de Mauthausen y Gusen.
En el caso de Liberio Balín, sobrevivió cuatro años en distintos campos hasta su muerte en 1944, “un ejemplo de resistencia frente a una maquinaria de exterminio que convirtió la deshumanización en política”, destacaba Freire en su intervención. Los familiares participaron directamente en el homenaje, entregando las piedras a los operarios que las fueron instalando ante la casa consistorial.
Una red de memoria por la provincia
Para cerrar el acto, nietos, bisnietos y tataranietos de Octavio López interpretaron piezas musicales en recuerdo de los tres gallegos. El silencio del público, roto solo por la música, marcó uno de los momentos más emotivos de la jornada.
La ARMH adelantó que continuará extendiendo estas instalaciones por toda la provincia, con próximas paradas en Lugo ciudad, Becerreá y Ourol. El colectivo también trabaja para lograr permisos en Cervantes y Viveiro, donde todavía aguarda la autorización municipal. Desde la asociación insisten en la necesidad de que los ayuntamientos colaboren en “sembrar la memoria en las calles” como una forma de reparación y compromiso democrático.
Las stolpersteine, ideadas por el artista alemán Gunter Demnig y distribuidas ya por más de treinta países europeos, se han convertido en el mayor monumento descentralizado del mundo. Galicia cuenta con un número creciente de estas piezas: solo en Lugo, ya son más de una treintena las piedras dedicadas a gallegos deportados en los campos nazis.
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