El Entroido ourensano luce con fuerza gracias a una tregua meteorológica
La esperada tregua meteorológica permitió que las calles se llenaran de máscaras, harina y alegría colectiva en las principales citas del carnaval rural.
El sábado de Entroido ha traído un respiro del mal tiempo en Ourense y la provincia lo ha celebrado con una explosión de color, tradición y música popular. La esperada tregua meteorológica permitió que las calles se llenaran de máscaras, harina y alegría colectiva en las principales citas del carnaval rural.
Desde los atronadores fulións y los apasionados boteiros de Vilariño de Conso hasta las peculiares mascaradas de Parada de Sil o las históricas fiestas de Laza, los ourensanos han vuelto a reivindicar un patrimonio festivo que forma parte de su identidad. Este año la participación ha sido superior a la del pasado año gracias al mejor tiempo y a la expectación generada tras la pandemia.
Los misteriosos ‘piliqueiros’ regresan a Parada de Sil
En Parada de Sil han vuelto a salir a la calle los piliqueiros, personajes que estaban casi olvidados y que ahora resurgen con fuerza. Su atuendo, elaborado con pieles de cabra o oveja y piezas de cuero recicladas, llama la atención por su carácter artesanal y ancestral. Algunos de estos enmascarados también usan zancos, lo que añade espectáculo y dificultad a su desfile.
Este 2026 el número de participantes ha vuelto a crecer: ocho vecinos lucieron el traje que solo cuatro valientes recuperaron hace un año. A ellos se sumaron los anxeos de Caxide, una figura más reciente creada por la Asociación Veciñal local, con trajes confeccionados a partir de sacos de patatas y bastones decorados al estilo de los felos da montaña.
Vilariño de Conso y Laza, epicentros del Entroido tradicional
Vilariño de Conso, uno de los municipios donde el Entroido conserva mayor autenticidad, volvió a vibrar con el sonido de los bombos y tambores de sus fulións. Cada parroquia se distingue por su propio ritmo, heredado de generaciones anteriores, que marca el paso de sus boteiros, las figuras más icónicas del carnaval ourensano. Con sus máscaras de grandes bigotes y pantallas multicolor, hombres y mujeres lideran el desfile mientras animan a vecinos y visitantes.
En la misma jornada se celebró el desfile de carrozas y la edición número 37 de la Festa do Cabrito, donde los asistentes pudieron degustar este plato típico. Allí, el conselleiro de Emprego, Comercio e Emigración, José González, subrayó la importancia de que el Entroido de Vilariño —reconocido como Fiesta de Interés Turístico Nacional— impulse la economía local y refuerce el tejido social y comercial del interior gallego.
La ruta carnavalesca del representante de la Xunta continuó en Laza, donde participó en la popular fariñada, evento central del conocido “triángulo mágico del Entroido” junto a Xinzo de Limia y Verín. La Praza da Picota se convirtió en un mar blanco de harina y disfraces, marcando el inicio de unos días en los que la tradición y la diversión se funden pese al frío invernal.
Las mascaradas ourensanas, únicas en su género, continúan consolidándose como una de las expresiones culturales más representativas de Galicia, con creciente proyección turística y reconocimiento oficial.
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