Hace menos de seis años que la covid terminó 7 millones de vidas -cifras oficiales, el exceso de mortandad rondó los 30 millones-. Al resto del mundo, la pandemia, aunque ahora no queramos recordarlo, nos cambió la vida para siempre. También a Marta González Cao. Médica , enferma y miembro de la Asociación Galega de COVID Persistente (ASGACOP), denuncia el cierre de la única unidad especializada que quedaba, pese a que hay miles de afectados. En su opinión, ni la administración ni los ciudadanos son conscientes del riesgo real que sigue suponiendo una enfermedad que, aunque mata muchísimo menos, deja secuelas enormes en la vida de un porcentaje muy relevante de los que se contagian.
Explican que la covid persistente provoca daños sistémicos y multiorgánicos y es una enfermedad crónica "altamente incapacitante" y con una evolución "incierta".
No son pocos y de hecho, con cada ola de coronavirus, hay más casos, pues se estima que al menos uno de cada diez personas infectadas acaban desarrollando este síndrome. El SERGAS ha cerrado la última unidad especializada, la de Ourense. La asociación de pacientes pide que se recupere y que se convierta en centro de referencia para toda Galicia.
Los pacientes, en su gran mayoría mujeres, se quejan de trabas burocráticas, estigmatización y una atención desigual en las diferentes áreas sanitarias. Estiman que es un mal que arrastra casi el 4 por ciento de la población del país.
Los pacientes con Covid persistente experimentan una variedad de síntomas, que pueden incluir problemas cognitivos graves, fatiga persistente, intolerancia al ejercicio, desregulación autonómica, síndrome de taquicardia ortostática postural (POTS), intolerancia ortostática y un empeoramiento generalizado de los síntomas. Esta condición plantea desafíos significativos en el diagnóstico y tratamiento, y los investigadores continúan explorando sus causas. Ahora han avanzado en entender la del cansancio.
SEMG, REiCOP y PulseLife lanzan una herramienta digital para combatir una enfermedad que se estima padecen unos 90.000 gallegos y más de un millón de españoles, en grados muy diversos.
La utilización de Big Data en el campo de la sanidad empieza a aportar luz sobre las consecuencias a medio y largo plazo del coronavirus. En este caso se evaluó el historial de más de 1,2 personas que han superado la covid-19.
Con tantos positivos, son decenas de miles de personas las que acaban desarrollando covid persistente, algunas de las cuales se están organizando en un nuevo colectivo. Entrevistamos a una de los portavoces de la nueva Asociación Long Covid Galicia, Lucía Estrada Csaky. El colectivo rechaza el alarmismo, pero cuestiona decisiones como la retirada de las mascarillas en interiores. El perfil típico de los pacientes de este síndrome -donde hay más mujeres-, las carencias del SERGAS para abordarlo, los posibles tratamientos y las reinfecciones son otros de los temas de esta conversación.
Las personas que pasan Covid-19, sea leve o grave, pueden desarrollar síntomas a largo plazo. Es decir, pueden no tener síntomas el primer día, pero tener secuelas que empiezan a aparecer al principio de la enfermedad o cuando pasan unas semanas y permanecer con ellos semanas o meses, no se sabe si para siempre.
Una nueva investigación del Hospital de Barcelona confirma la sospecha de que las secuelas del coronavirus son muy frecuentes entre los pacientes que necesitan hospitalización. Incluso entre los infectados leves, un 10% reporta síntomas moderados o graves ocho meses después, indica otro estudio. Consciente de lo que se le viene encima, el SERGAS manda cuestionarios a 100.000 gallegos para discernir cómo abordar la avalancha de enfermos en la mermada Atención Primaria.