Ya lo advirtieron algunos filósofos hace décadas: cuando la tecnología avanza más rápido que el juicio, deja de ser progreso y se convierte en un problema.
El contexto de esta escalada se enmarca en la proximidad de la expiración del tratado New START en febrero de 2026, el acuerdo clave que limita los arsenales nucleares intercontinentales desplegados de Estados Unidos y Rusia.