Al partido nacionalista español le parece mal que haya que saber gallego para trabajar en el servicio contraincendios de la autonomía
Durante ocho años, Alberto Nuñez Feijóo no movió ni un sólo dedo para que la Xunta asumiese las competencias que tiene reconocidas por el Estatuto y comtempla la Constitución. Su estrategia ha cambiado de repente, ante sorpresa de muchos en el propio PP -que lo interpretan como un nuevo desafío a Casado, tras las quejas por las concesiones a Vox- y para regocijo de sus rivales estatales en el centro-derecha, que ven un flanco en el que abrir una grieta entre los conservadores.