¿Qué pasará si en una semana la diputada Quinteiro no dimite?

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El líder y portavoz de En Marea ha dado un plazo de siete días a la diputada implicada en un incidente con la Policía para que dimita. Algo que a Podemos Galicia le parece una "locura".  La crisis, e incluso el riesgo de una posible escisión, en el grupo parlamentario de la confluencia se agrava. 


La tensión interna que atraviesa En Marea derivada del caso de Paula Quinteiro, la diputada que se vio envuelta en un altercado con la Policía en la noche del 18 de marzo, ha vivido un nuevo episodio este lunes, día en el que el portavoz orgánico y parlamentario de la organización rupturista, Luís Villares, ha roto su silencio para pedir la renuncia de Quinteiro.


Villares no había comparecido públicamente desde que el 20 de marzo saliese a la luz el incidente en el que Quinteiro, junto con un grupo de personas, fue identificada por la Policía, que se desplazó a una calle del Ensanche compostelano por una denuncia vecinal por vandalismo.


Fuentes policiales conocedoras del caso, consultadas por Europa Press, han confirmado que las diligencias efectuadas por la Policía Nacional han sido trasladadas al juzgado.


Durante el control policial, Quinteiro, miembro de Podemos y afín a la corriente Anticapitalista, esgrimió su carné de diputada en el Parlamento de Galicia, lo que para Villares constituye "un uso indebido" de su condición como cargo público que contradice los "principios éticos" de la organización que representa.


El magistrado en excedencia ha dado un plazo de una semana para que Quinteiro aclare su futuro y, en caso de que no presente su renuncia, la dirección de En Marea podría convocar una consulta a las bases sobre esta situación, lo que ha provocado las críticas de la viceportavoz parlamentaria y secretaria de Podemos Galicia, Carmen Santos, que tachó este extremo de "irresponsabilidad e, incluso, locura".


Y es que, con sus declaraciones de este lunes, Villares se ha posicionado contra la opinión de la mayoría del Grupo Parlamentario que encabeza, como también hace con los órganos políticos del partido instrumental que, por su parte, sí han reclamado a Quinteiro que abandone su acta.


QUINTEIRO SIGUE CALLADA


Al término de la comparecencia de Luís Villares, los parlamentarios de En Marea se reunían en las dependencias del partido instrumental en el Pazo do Hórreo, donde el portavoz trasladó su visión del asunto. Al filo del mediodía, Paula Quinteiro abandonaba la sala y evitaba hacer declaraciones a los medios, remitiéndose a lo acordado por el grupo una semana antes.


Lo hacía acompañada de Carmen Santos, líder del partido en el que milita y donde ocupa uno de los 35 puestos del Consejo Ciudadano Autonómico, en el que se alinea en el sector crítico con la gestión de la actual dirección de Podemos Galicia.


EL GRUPO PARLAMENTARIO PREFIERE UNSIMPLE EXPEDIENTE


El Grupo Parlamentario aprobó el pasado lunes por mayoría un documento en el que apostaba por zanjar el asunto con la apertura de un expediente a Quinteiro, desoyendo así la petición de dimisión efectuada días antes por el Consello das Mareas, órgano máximo de dirección entre plenarios; que se sumaba a la línea ya expresada por la Coordinadora del partido instrumental (que equivale a una ejecutiva en un partido clásico).


Horas después de la comparecencia de Villares, hacía lo propio Carmen Santos quien, en nombre de Podemos y de "algunas referencialidades" del espacio rupturista y del Grupo Parlamentario, mostraba su malestar por que el portavoz de la organización reabriese un asunto que consideraba "zanjado desde antes de Semana Santa".


Carmen Santos, que ya había mostrado públicamente su apoyo a Quinteiro, se mostró muy crítica con la manera de gestionar el asunto por parte de la dirección del partido instrumental, algo que ya habían expresado en días anteriores dos de los llamados 'alcaldes del cambio', Martiño Noriega y Jorge Suárez.


DIVISIÓN INTERNA


De este modo, la división interna que existe en el seno de la organización rupturista a nivel gallego se extiende ahora al Grupo Parlamentario a raíz del caso de Paula Quinteiro.


El pasado año, este distanciamento entre diferentes corrientes quedó explicitado durante el proceso de elección de los órganos de dirección, en el que Luís Villares, que encabezaba una candidatura de consenso, se apoyó en dos listas presentadas a última hora para fortalecer su liderazgo.


Villares se posiciona así contra el sentir mayoritario del Grupo Parlamentario, donde Podemos tiene mayoría con siete miembros por los dos de EU, otros dos de Anova, uno de Cerna y dos independientes. Así, Villares se une a Davide Rodríguez (Anova) y Paula Verao (Cerna), que votaron en contra de la resolución del grupo que respaldaba la continuidad de Quinteiro en el Pazo do Hórreo. Ese día, el portavoz optó por la abstención.



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Luís Villares, centro, Carmen Santos, derecha; en un pasado acto


Así las cosas, Paula Quinteiro sigue por el momento siendo diputada de En Marea en un parlamento en el que en esta legislatura aún no se estrenó el grupo mixto, pero que en el pasado mandato llegó a acoger hasta a tres parlamentarias de la coalición AGE, germen de En Marea.


EL INCIDENTE, EN LOS JUZGADOS


La Policía Nacional abrió diligencias sobre el incidente en el que, en la madrugada del domingo 18 de marzo, se vio envuelta la diputada de En Marea Paula Quinteiro, en el marco de un control nocturno en Santiago tras una denuncia vecinal por vandalismo, y el atestado con toda la documentación recopilada sobre el caso ha sido remitido al juzgado.


Según el informe que la Policía Local realizó esa noche, Quinteiro formaba parte de un grupo de jóvenes que sobre las 1,20 horas de la madrugada fue interceptado por agentes después de que un vecino denunciase la rotura de varios espejos retrovisores de los coches estacionados en una calle cercana.


En el marco de este control, se produjo una disputa en la que se vio envuelta Quinteiro, quien llegó a esgrimir su condición de parlamentaria para, según la versión policial, "dificultar" la identificación de uno de los jóvenes que le acompañaban. Ella rechaza esta visión y ha defendido que trató de mediar para calmar la situación.


Fuentes policiales conocedoras del caso, consultadas por Europa Press, han ratificado que, en los días inmediatamente posteriores al suceso hubo más actuaciones, se recopiló toda la documentación sobre el caso e incluso agentes policiales intentaron localizar al joven por el habría intercedido la parlamentaria con el fin de interrogarle y de que diese "su versión" de los hechos.


Este intento de localización, según las mismas fuentes, no tuvo éxito, dado que el joven no se hallaba en su domicilio.


En todo caso, la Policía Nacional procedió a reunir toda la documentación --que incluye la denuncia vecinal por supuesto vandalismo, las actuaciones posteriores, el altercado con los agentes ante las "dificultades" para la identificación y un listado de posibles testigos-- en un atestado que fue remitido al juzgado compostelano correspondiente.


Será el juzgado, en consecuencia, en una coyuntura que ahora mismo está marcada por la paralización derivada de la huelga indefinida de los funcionarios judiciales, el que decida la trayectoria que sigue el caso.

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