El sector de la resina, herramienta de prevención de incendios, duplica su producción

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Resinado de árbol



El incipiente sector de la resina se encuentra al alza en Galicia, con una producción que se prevé duplicar en este 2018, mientras su gestión ayuda en la prevención de incendios en los montes.

En una entrevista con Europa Press, el tesorero de la Asociación de Resineiros Galegos (Arega), Xián Santos, señala que actualmente están "en plena campaña de producción" de un año en el que se espera abrir en torno a "50.000 o 60.000 pinos", lo que supone cerca del doble de los 30.000 resinados en 2017.

El sector resinero tuvo acogida en Galicia en las décadas de los 50 y 60, pero posteriormente desapareció hasta que se retomó en 2014, a cargo de producciones experimentales en Mougás, Oia (Pontevedra). En 2016 nació Arega y en la actualidad se estima que en la Comunidad hay alrededor de una veintena de resineros, con una "evolución muy grande" en estos cuatro años.

Así, Santos explica que la producción de resina por pino al año puede de ser en torno a tres kilos, con un precio de algo más de un euro por kilo. Por ello, "para poder vivir de esto hay que rondar los 4.000 o 5.000 pinos" al año, pero "con 500 o 1.000" se puede "tener un plus para la economía familiar".

El sector resinero se ha extendido por la costa de A Coruña, en municipios como Porto do Son o Muxía, pasando por el Norte de Lugo --en ayuntamientos como Mondoñedo y Viveiro--, hasta Pontevedra y Caldas de Reis. Mientras, el Centro de Investigación Forestal de Lourizán cuenta con plantaciones en las que realiza ensayos en Maceda (Ourense).

PREVENCIÓN CONTRA EL FUEGO
Y es que la resinación tiene ventajas como la limpieza del monte, así como su vigilancia durante los meses de verano, ya que la mayor parte de su actividad se desarrolla durante esta estación, lo que favorece el "mantenimiento" del rural y la "minimización de los incendios".

Esa "gestión forestal" hace que haya que "mantener lo más cuidado el monte y no se queme", además de "crear una vinculación directa del pueblo y la aldea con el propio monte para su preservación".

También recuerda Xián Santos que en la última ola de incendios de octubre en Galicia "hubo muchísimo suerte" porque la mayoría de los pinos destinados a resina no se vieron afectados.

CALIDAD DE LA RESINA GALLEGA
El hecho es que "toda la resina extraída" en Galicia se envía a Segovia, en donde están las empresas transformadoras, ya que no hay ninguna en la Comunidad gallega, por lo que crear una sería un "proyecto a muy largo plazo".

La resina gallega tiene una calidad y unas características diferentes a la de Castilla, tanto por el clima como el terreno, con una tonalidad más blanquecina frente a la de fuera --más amarilla--, mientras que la de Galicia es más sólida y la mesetaria "prácticamente líquida".

Esa resina tiene "muchísimas salidas", para la industria farmacéutica --con recubrimientos de pastillas o jarabes--, también para aerosoles, empastes, tintas de impresión, plásticos o chicles.

En los años 50 se empleaba un método de trabajo más perjudicial para los árboles que está prohibido, mientras ahora se usa un sistema de picas de corteza, que "si se hace bien no es invasivo", ya que se lleva a cabo en una parte intermedia entre la corteza del árbol y la madera, con una membrana muy fina por la que se extrae la resina. De tal forma, se hace un "aprovechamiento sostenible" que "no estropea la madera ni mata el pino".

CREACIÓN DE EMPLEO Y ATRACCIÓN DE JÓVENES
Este apogeo de la producción resinera se produce por "el interés" ante "el bajo valor del precio de la madera" y para "crear empleo donde antes no existía", apunta Santos a Europa Press.

Aquí, el tesorero de Arega identifica que se produce un beneficio económico "diferente" al de la corta de madera. Mientras la venta de madera supone "dinero rápido en el momento", el resinado se traduce en "dinero todos los años, aunque con una cantidad menor", y "al final aún se tiene la posibilidad de la corta de la madera".

Todo ello permite "generar un ecosistema de resinación que mantiene a los árboles vivos", a la vez que "se crea empleo y se atrae a gente joven al rural".

RETRASO POR LAS LLUVIAS
Santos indica que el invierno, durante el frío, es la época para quitar la corteza más gruesa del pino para facilitar la resinación posterior, a lo que se unen los trabajos con los que reconducir la resina para su recogida.

Posteriormente, en torno a marzo y abril, con la llegada del buen tiempo, se realizan las incisiones en los troncos cada 12 días, pero este año se retrasó por las lluvias. Tras ello, la recogida de la resina va de julio a octubre, aproximadamente.

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