Podemos y Galicia

Manoel Barbeitos
Economista

PODEMOS GALICIA está actualmente en una coyuntura que puede ser decisiva. En una coyuntura en la que puede que esté en juego su propia existencia en Galicia. Las razones que me llevan a subrayar esta afirmación tan contundente se basan en el camino que esta organización ven recorriendo en los últimos tiempos. Tiempos en los que muchos de los cuadros dirigentes de PODEMOS GALICIA entraron en una línea de constante crítica la EN MAREA, pareciendo olvidar que fue bajo estas siglas como se presentaron las últimas elecciones autonómicas consiguiendo así una representación parlamentaria (2 de 5 en el Parlamento español, 6 de 14 en el Parlamento gallego) que, con toda seguridad, no hubieran conseguido yendo separadamente. Un camino que les lleva a olvidar las que habían debido ser sus tareas prioritarias tanto de oposición al actual gobierno conservador de la Xunta de Galicia (PP) como de inserción en la sociedad civil gallega para así poder incidir en ambas y procurar el cambio de las políticas actuales. A olvidar también la practica de unas solidaridad y lealtad que son imprescindibles en este tipo de alianzas.



Luís Villares y Carmen Santos en rueda de prensa

Carmen Santos, líder de Podemos Galicia, y Luís Villares, líder de en Marea


Hago esta reflexión como gallego que, aun no siendo militante en esta organización –soy un inscrito no partidario en EN MAREA que actualmente se alínea con el sector oficial que lidera Luis Villares- mantiene, sin embargo, un cierto nivel de simpatía y respeto hasta esta organización. Una simpatía y un ríspeto que se remiten al 15 M. Un movimiento social de protesta y agitación que supo recoger el malestar y la indignación ciudadanos tanto frente las políticas que se estaban desarrollando desde los poder públicos como frente al comportamiento y actitudes de los partidos mayoritarios (PP, PSOE) que monopolizaban (bipartidismo) el poder. Políticas que provocaron un enorme deterioro de la calidad de vida y el bienestar de las clases de rentas medias y bajas (clases populares) pero que beneficiaron las clases de rentas altas (mayormente circunscritas al IBEX 35). Políticas que además se demostraron incapaces de promover el desarrollo económico pues llevaron primero a una crisis financiera para luego finalizar en una grande y larga recesión económica.


Como es bien sabido tales movilizaciones ciudadanas dieron sus frutos políticos. Uno de los mas relevantes fue la creación de PODEMOS a nivel del estado español, que finalizaría creando su rama en Galicia PODEMOS GALICIA. Un proceso no exento de dificultades, mayormente debido las luchas internas partidarias que cómo sucede casi siempre no son mas que luchas por el poder.


Esta aparición de una rama de PODEMOS en Galicia tenía lugar en paralelo a aparición de otros movimientos que presentando un rasgo claramente antisistémico como PODEMOS, arrancaban desde Galicia teniendo cómo objetivo superar la sistémica división de la izquierda partidaria (PSOE, BNG) por considerar que sus fundamentos (nacionalismo/ españolismo, socialdemocracia/comunismo) además de no responder a las realidades ni del mundo actual (marcadas por la mundialización neoliberal) ni de la Galicia de hoy (derivadas de ser una comunidad periférica en el sistema capitalista actual), no son quien (cómo resulta evidente visto el continuo dominio conservador) de derrotar contundentemente la derecha en Galicia y dar paso a un gobierno rupturista de progreso y con amplio apoyo social. Movimientos que, por tanto, reclamaban la creación de un nuevo espacio político en la izquierda de Galicia al margen del PSOE y el BNG. Objetivo estratégico que finalizaría en la creación de EN MAREA.


Por haber participado desde sus inicios conozco en detalle el devenir de EN MAREA. Resumiendo cabe recordar que en verano del 2016 EN MAREA se constituye como partido instrumental (“para devolverle el podera la gente”) integrando las MAREAS MUNICIPALISTAS, IZQUIERDA UNIDA y ANOVA. Un partido instrumental en el que no estaba PODEMOS GALICIA pues esta organización tuvo desde lo principio una relación difícil con EN MAREA que se prolongó en el tiempo. Una relación que dada la confusión político-ideológica en la que se movió, y sigue moviéndose PODEMOS GALICIA parece responder mas a criterios partidistas, de lucha por el poder, que a criterios políticos. Unos criterios partidistas en los que, sin dudas, influye el comportamiento jacobino de sus direcciones como prueba que la resistencia de PODEMOS GALICIA a integrarse en EN MAREA fue, y sigue siendo, mayor en la cúpula que en las bases de esa organización. Como prueba de lo afirmado sirva la evidencia de que cuando la dirección de PODEMOS GALICIA consultó las bases sobre su relación con las demás fuerzas antisistémicas de Galicia la respuesta fue abrumadoramente favorable (por encima del 80%) a “concurrir en coalición con las mareas”.


Unos resultados que responden a unos hechos incuestionables. A pesar de los lógicos desajustes en una organización de este tipo, de su novedad y debilidad orgánica, EN MAREA tuvo en sus primeras confrontaciones electorales unos resultados espectaculares tanto a nivel municipal como autonómico e incluso español. Si en las elecciones municipales del 2015 EN MAREA se fijó con las alcaldías de ciudades tan relevantes como Compostela, A Coruña y Ferrol, en las generales de ese mismo año consiguió 6 diputados en el Parlamento español –que serían 5 en las siguientes del 2016- y 14 diputados en el Parlamento gallego -2016- pasando así a convertirse, a pesar de ser su primera cita electoral, en la fuerza que lidera la oposición al PP en Galicia. El electorado gallego, a través de las urnas, le dió(nos) la razón a quien(es) defendían(mos) la fórmula de EN MAREA, como la que mejor puede representar en Galicia la oposición antisistémica la hegemonía de las derechas (PP). Que en esta su primera cita electoral EN MAREA había superado en votos tanto al PSdG-PSOE como al BNG dejó bien las claras que, por decisión de los ciudadanos gallegos, se abría un nuevo tiempo político en Galicia en el que el largo dominio conservador (PP) era claramente cuestionado. No por casualidad EN MAREA fue desde el primero momento objeto de duros ataques y descalificaciones, muchas de ellos con un claro mal gusto y una malísima educación, tanto por las fuerzas sistémicas –muy especialmente por el PARTIDO POPULAR-, como por los medios de comunicación y opinión más próximos a los populares que son mayoría en Galicia.


En este nuevo contexto partidario EN MAREA aparece como eje de un nuevo espacio político en Galicia, entre lo PSdG-PSOE y el BNG. Un instrumento de lucha que las clases populares gallegas parecen ver cómo el más eficaz no sólo para liderar un movimiento sociopolítico de oposición sino también para ser quien de finalizar con el largo dominio del PARTIDO POPULAR. En este contexto, repito, resultan preocupantes los movimientos centrífugos de PODEMOS GALICIA. Unos movimientos disgregadores que no so agudizan las tensiones internas en EN MAREA y el enfado en las bases sino que, lo que resulta más preocupante, deterioran enormemente la imagen de EN MAREA como alternativa real al PARTIDO POPULAR. Unos movimientos disgregadores, que no dejan de ser fruto de la lucha por el poder en el seno de EN MAREA, y que son habilmente aprovechados por los medios de comunicación y opinión gallegos mayoritariamente alindados con las fuerzas conservadoras. Pero que, lo que resulta aún mas preocupante, son también aprovechados por otros miembros de EN MAREA, algunos muy conocidos por su oportunismo recurrente, que encuentran en esos medios todas las oportunidades, para socavar la imagen externa de EN MAREA y muy especialmente la de su portavoz LUIS VILLARES cuyo compromiso con EN MAREA es incuestionable y cuyo apoyo entre los inscritos es crecientemente mayoritario. Unos inscritos que, como evidencian todas las votaciones y consultas internas habidas, son(mos) mayoría en EN MAREA algo que las fuerzas partidarias habían debido tener muy en cuenta pues los cálculos fallidos de fuerzas suenen pasar factura en política.


Esos movimientos no sólo deterioran la imagen de EN MAREA sino también la de PODEMOS GALICIA algo que habían debido evaluar debidamente tanto su dirección en Galicia como en España. PODEMOS GALICIA debe entender y asumir que en EN MAREA existen sensibilidades políticas muy distintas, algo que enriquece sí se sabe aprovechar. Sensibilidades distintas que pueden, nembargante, trabajar unidas en el seno tanto de la COORDINADORA como del CONSELLO. Trabajar conjuntamente, en un contexto de camaradería y de solidaridad para finalizar con el larguísimo dominio conservador en Galicia y en beneficio de las clases populares.


PODEMOS GALICIA debe entender que la división entre las fuerzas antisistémicas, algo que la mayoría de los medios de comunicación y opinión de Galicia, procuran teimudamente, sólo favorece las fuerzas conservadoras gallegas. PODEMOS GALICIA debe, por tanto, anteponer las coincidencias en EN MAREA, que son muchas, las divergencias, que son lógicas pero menos. De hacerlo así no sólo EN MAREA será mas fuerte sino que los objetivos comunes de EN MAREA y de PODEMOS GALICIA, que se resumen en lograr un cambio profundo en Galicia tal que permita mejorar las condiciones de vida y bienestar de las clases populares gallegas, serán más fáciles de conseguir.


Por el bien de Galicia, así lo espero.

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