¿Hay auténtica libertad de información y opinión en Galicia?

Manoel Barbeitos
Economista

Estas elecciones generales pusieron en evidencia que Galicia es, hoy por hoy, un caso paradigmático de cómo sin medios de comunicación y opinión libres no hay sociedad libre. Galicia carece hoy de una pluralidad en los medios tal que garantiza el derecho a una información veraz, independiente y critica, pues la información que nos suministran la mayoría de los medios de comunicación y opinión está muy sesgada a favor de los intereses políticos y financieros de los que los controlan y financian. Por caso, los medios públicos confirman, un día sí y otro también, esta realidad. Lo mismo podría decirse de los medios privados de mayor tradición cuya dependencia financiera tanto de las subvenciones de los poder públicos, a pesar del gran escándalo que supone la voluntaria ignorancia del uso del idioma gallego, como de las ayudas privadas (banca mayormente) condiciona claramente su línea informativa.


Un reparto de ayudas públicas (DOG nº 247, 28.12.2018) que resulta, cuanto menos, claramente discriminatorio, en tanto en cuanto las empresas que difunden por internet –las más críticas con la actual Xunta de Galicia- apenas reciben el 23%, llevándose el 68% los periódicos impresos en papel, quedando el 9% restante para las empresas radiofónicas privadas. Un reparto que aparece como escandaloso cuando observamos que, por caso, LA VOZ DE GALICIA se lleva el 62% de las ayudas a periódicos impresos en papel y el 82% de las ayudas a empresas periodísticas que difunden su actividad por internet –cuando sus publicaciones en gallego son, en ambos casos, irrelevantes-. Discriminación que se extiende las empresas radiofónicas privadas, ya que entre RADIO POPULAR y UNIPREX se llevan el 60% de las ayudas públicas concedidas a estos medios. Un sistema de reparto de ayudas públicas a empresas periodísticas y de radiodifusión, que sumando las ayudas mediante publicidad encubierta, le permite la actual Xunta de Galicia, y el partido que la gobierna (PP), una indiscutible influencia tanto en los contenidos cómo en los formatos de las noticias emitidas por estos medios, claramente majaderas de aquella como bien se ponen de manifiesto en la mayoría de los artículos de opinión.


En el caso de los medios públicos (CRTVG: Corporación de Radio y Televisión de Galicia) las evidencias sobre la manipulación informativa a favor del partido (PP) que actualmente gobierna la Xunta de Galicia son continuas y contundentes. He ahí tanto la actitud represora, propia de mentalidades franquistas, de la actual dirección, nombrada por el partido gobernante (PP) con cualquiera trabajador/a critico/a con la política de la actual dirección, como la línea periodística de los principales informativos, por no hablar de los formatos y contenidos de los programas que podemos calificar como de entretenimiento e incluso culturales, cuya mediocridad y falta de respecto a lengua y la cultura gallegas resultan pasmosas y escandalosas.


En cuanto a actitud represora de la dirección baste con atender las continuadas denuncias de los trabajadores de esos medios quien a pesar de los riesgos que corren, como por caso ser sancionados y/o expedientados, son quien de mantener una dignísima y ejemplar actitud de denuncia (“viernes negros”) por el férreo control informativo y la asquerosa manipulación que del canal público (CRTVG) hace el Partido Popular (PP) quien incumple sistemáticamente la Ley de Medios


En relación a línea informativa, como señalaba, son continuas y contundentes las evidencias de su manipulación partidista (PP) y bastaría para confirmarlo, por caso, con acudir al tendencioso tratamiento informativo de la reciente campaña electoral. Una estrategia informativa que ven de lejos y cuyo carácter sesgado, carente de rigor y escandalosamente partidistas resulta indiscutible cómo evidencia multitud de casos. Sirvan como ejemplo los siguientes.


Las políticas de austeridad fiscal y rebaja salarial están, por caso, produciendo un daño enorme en los servicios públicos y, claro está, en las condiciones laborales de los/las trabajadores/as que no paran de protestar por su situación de precariedad y carencia de medios idóneos que les impide realizarla su labor como debiera ser menester. Una situación de la que la atención sanitaria pública, en la que las políticas de la Xunta de Galicia están provocando un auténtico destrozo, y un claro referente. Sin embargo, las continuas y diarias manifestaciones de los/las trabajadores/as y usuarios/as en protesta por esta situación son sistemáticamente ignoradas, cuando no menospreciadas y/o ridiculizadas. Por la información suministrada por los medios públicos había parecido que la salud de la atención sanitaria pública, contra todas las evidencias, es la óptima. Lo mismo se puede decir de la información suministrada por tales medios de todo cuanto conflicto laboral tiene lugar en Galicia, en tanto en cuanto a Xunta de Galicia aparece como objetivo de las críticas y protestas. Porque, desde que triunfó la moción de censura y Pedro Sánchez (PSOE) está en la Moncloa, estos medios públicos (CRTVG: Corporación de Radio y Televisión de Galicia) sí le dan amplia cobertura, con la participación de los Concejales del ramo cuando no del propio presidente da Xunta (A. Núñez Feijóo), la aquellos conflictos laborales (ENCE, ALCOA…), por mínimos que sean, que tienen al gobierno central (PSOE) como diana y objetivo de crítica


Lo mismo sucede cuando se trata de informar sobre los debates en el Parlamento de Galicia. El distinto tratamiento informativo que reciben, por caso, los líderes de la oposición (Luis Villares, Xaquín Leiceaga y Ana Pontón) en relación al Presidente da Xunta de Galicia (Alberto N. Feijoo) o cualquier miembro de su gobierno resulta escandaloso. Se trata de una información que podemos calificar de panfletaria a la par que enormemente sectaria. Indigna de una televisión pública que financiamos todos los/las gallegos/as con nuestros impuestos.


Invito a los lectores/as a que comprueben por su cuenta lo que aquí señalo en relación a cualquiera de los medios públicos (CRTVG: Corporación de Radio y Televisión de Galicia) y muy en especial la llamada “telegaita”. La misma invitación vale para los medios privados citados. Encontrarán un panorama informático bastante deprimente que, sin embargo, no parece encontrar la debida respuesta por parte de unas fuerzas progresistas más empeñadas en cultivar su propia hortiña informativa que en dar apoyo y cobertura a existencia de unos medios libres, plurales, objetivos y críticos. Tremendo error.


Todo esto sucede en un contexto histórico en el que el desempleo y la precariedad está golpeando en Galicia con enorme dureza a un número creciente de profesionales del periodismo cuya trayectoria está había sido de toda duda tanto por la honestidad profesional como por la libertad de criterio y el rigor intelectual.

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