"No solo te juegas tu vida y la de tu familia, también soportas la presión del SERGAS que te machaca"

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Santiago no tiene profesionales de UCI de los que tirar para sustituciones porque los que han podido han emigrado huyendo de la precariedad. Esta es una de las denuncias del colectivo de profesionales de cuidados intensivos que hoy se manifiesta ante el CHUS.


Los trabajadores de la UCI del Hospital Clínico Universitario de Santiago protestan este jueves 5 de noviembre a las 12 horas para denunciar la "pésima gestión de la dirección del hospital" después de la decisión tomada la semana pasada para cancelar los permisos al personal de enfermería y auxiliares


Rosa González, trabajadora de la UCI santiaguesa, denuncia en conversación con Galiciapress las "presiones" y "chantajes" que sufren por parte de la gerencia, que dice incumplió las promesas pactadas "antes de la campaña electoral" para modernizar una unidad que data de 1999. Solo una ducha para todo el personal, EPIs reutilizados de la primera oleada, empleados obligados a doblar turnos y contratos precarios han llevado a estos profesionales a una situación límite: “La gente está muy quemada con esta gerencia y con esta área sanitaria".


Protesta de los trabajdores de la UCI de Santiag oel 8 de junio antes del inicio de la segunda ola del coronavirus en una foto de su facebook

Protesta de los trabajdores de la UCI de Santiago el 8 de junio antes del inicio de la segunda ola del coronavirus en una foto de su facebook 

 

En el ojo del huracán de esta segunda oleada del coronavirus se encuentra el área sanitaria de Santiago de Compostela y, más concretamente, la capital gallega, que vive una preocupante escalada de positivos. Esta crisis ha golpeado al Hospital Clínico Universitario de Santiago, en donde las Unidades de Cuidados Intensivos (UCIs) cuentan ya con una docena de pacientes con coronavirus. Sin embargo, y sin ser las cifras alarmantes del momento crítico de la primera oleada (las cifras oficiales hablan una ocupación menor del 50% en cuidados intensivos), en el hospital muchos profesionales sanitarios dicen estar al límite de sus fuerzas, por lo que  convocanuna manifestación para este jueves 5 de noviembre a las 12 horas ante el complejo hospitalario.


Rosa González es una de las trabajadoras de la UCI del CHUS y una de las portavoces de la unidad. Se queja de jornadas maratonianas a las que se ven sometidos desde hace tiempo, una situación que ahora se ha agravado después de la decisión de la gerencia del hospital de suspender los permisos y las vacaciones del personal de enfermería y auxiliares ante la carencia de efectivos para suplirlos.


PROMESAS ¿ELECTORALES? INCUMPLIDAS

Desde el personal indican, en primer lugar, que la asistencia está “garantizada” pero solo gracias al “tremendo esfuerzo que están realizando los profesionales sanitarios”. En ese sentido, González considera que esta situación podía ser “admisible” en la primera oleada, donde la improvisación fue la hoja de ruta del conjunto de la sanidad mundial ante algo tan desconocido como el coronavirus, pero que en estos momentos “no tiene justificación”.


“Tras la primera ola peleamos por una UCI digna, mejor para nuestros pacientes, para su seguridad, integridad y dignidad de nuestros pacientes, y se consiguió. Firmamos un documento en donde las autoridades acordaron hacer una reestructuración de la UCI”, relata González, a la vez que tacha la unidad, que data de 1999, de “obsoleta, arcaica y precaria”.


Pese a ese compromiso, en donde se establecía que las obras comenzarían este mismo verano, el acuerdo quedó en un mero papel mojado. “Es un compromiso firmado por la gerente justo antes de la campaña electoral…eso a lo mejor tiene algo que ver”, reprochan los empleados del complejo dirigido por Eloína Núñez.

Es una UCI abierta, sucia, donde no hay una sola parte limpia, por lo que el personal que allí trabaja tiene que estar las siete horas o las diez del turno de noche con el EPI puesto sin poder sacarlo en ningún momento


“Carece de cubículos, es una UCI abierta, sucia, donde no hay una sola parte limpia, por lo que el personal que allí trabaja tiene que estar las siete horas o las diez del turno de noche con el EPI puesto sin poder sacarlo en ningún momento, lo que supone unas condiciones laborales muy duras”, comentan. En esa misma línea, denuncian que pese a que las duchas eran un elemento fundamental del acuerdo alcanzado, carecen de duchas para el personal.


Contamos con una ducha de 60x60 del siglo pasado para todo el personal. Eso significa que tienes que hacer cola para asearte y sales de trabajar sobre una hora y media más tarde. Es lamentable y tercermundista”, critican a una dirección que con esto “han demostrado que hubo tiempo suficiente para las obras, pero que no había ninguna intención de hacerlas”.


“MALTRATADOS” Y “CHANTAJEADOS” POR EL CHUS

Las denuncias en todo caso han caído en saco roto y la única determinación que han tomado desde la dirección es la de suspender los permisos con la justificación de que las listas de contratación se encuentran agotadas y que no tienen personal al que recurrir en casos de ausencias o bajas. “La gente está muy quemada con esta gerencia y con esta área sanitaria. Los profesionales se han ido a otras áreas o directamente a otras comunidades que ofrecen mejores contratos o incluso fuera de España”, afirma González, que lleva el foco a la precariedad del sector para explicar la ausencia de personal dispuesto para esta segunda ola de la enfermedad.


Al hilo de esto, González también denuncia “chantajes” y “acoso” que sufre el personal del complejo en un maltrato “que viene de lejos”. 


Muchos se han ido porque hemos sido muy maltratados, tanto contratados como fijos. No tienes solo la sobrecarga física y psíquica que supone el COVID, porque te juegas tu vida y además pones en riesgo a tus seres queridos cuando vuelves a casa, sino que también tienes la presión de tu propia dirección que en vez de animarte, ayudarte o facilitarte el trabajo, te acosa, te machaca, obliga a trabajadores a doblar turnos, te llaman a horas intempestivas de la noche para que vayas a trabajar en tu único día de descanso…ha sido una falta de previsión absoluta que nos ha llevado a una situación límite en la que nos encontramos agotados en todos los sentidos”.


Del mismo modo, reprenden al SERGAS por la nula previsión de cara a esta segunda oleada y advierten que hubo una formación nula para estos profesionales durante el verano para prepararlos ante los meses de otoño que se anunciaron como los más duros, lo que ha provocado que este personal se viese “desbordado”.


Esto coincide con las denuncias que realizaron profesionales de enfermería del área de Ourense a este mismo medio hace apenas dos semanas, cuando pusieron de manifiesto la poca anticipación del área auriense para formar al personal de UCI, un personal que necesita de una formación específica por las características de su puesto, lo que dificulta más si cabe la contratación de personal cualificado para esa área. “Durante este tiempo apenas se formó a personal para atender estas camas de críticos. Pedimos planes específicos de formación para el personal en estas áreas pero esto no se llegó a hacer", lamentaba Asunción Maus, de SATSE Ourense.


“ES IMPOSIBLE SABER QUÉ VA A PASAR”

Por otro lado, los profesionales de la UCI compostelana denuncian la preocupante carencia de material y medios con los que trabajan, obligándolos a “reutilizar EPIs de la primera ola, y lo podemos demostrar”. “Batas relavadas a las que le faltan las tiras para atar, mascarillas contadas, FFP2 restringidas, las gomas de las gafas protectoras están gastadas… las cosas bien no están”, explican.


El escenario en Santiago, según los últimos datos, parece haber mejorado en los últimos días, pero en un escenario tan cambiante como el COVID-19 es imposible bajar la guardia y en cualquier momento puede darse una explosión en las cifras. En caso de que se produzca un repunte pronunciado en el número de hospitalizados, González admite que, tal y como están las cosas, “es imposible saber qué va a pasar” y manda la pelota al tejado de las autoridades sanitarias, encargadas de tomar las decisiones. “Nosotros lo único que hacemos es dar el 100% y estar siempre al pie del cañón, no podemos ocuparnos también de la gestión del centro”, insiste.


Con todo, González recalca que la manifestación de este jueves no busca compensaciones económicas o de más días de descanso ni mejoras salariales para los trabajadores, sino que se realiza en pro de las mejoras laborales que repercuten de forma directa en la asistencia a los usuarios. “Nosotros no tenemos vacaciones de verano y de invierno. La gente que tenía ahora vacaciones es porque no las ha podido disfrutar antes, pero ahora se las deniegan. ¿Van a estar un año y medio o dos años sin descanso?”, cuestionan los empleados.


“Queremos unas condiciones dignas de trabajo, que se nos respete como profesionales por parte de nuestros superiores y todo lo que pedimos es por nuestra seguridad y por la de nuestros pacientes. Por una calidad asistencial”, subraya González.


Hemos sido una de las mejores sanidades del mundo y queremos seguir manteniendo ese nivel y por eso estamos luchando, por una calidad asistencial de primera. Estaremos mañana por los pacientes, que se merecen lo mejor, y porque todo somos pacientes potenciales”, recuerda González, a la vez que agradece el apoyo recibido tanto por los usuarios del centro como por el resto de compañeros sanitarios, a los que anima a sumarse a sus reivindicaciones e ir “todos a una”, ya que teme que esta medida de suspender los permisos a los trabajadores llegue a otras áreas gallegas: “Lo malo siempre se copia”.


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Imagen reinvidicativa del Facebook de los trabajadores


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