​Los partidos de selecciones o el coitus interruptus futbolero

Rodrigo Brión Insua

Imagínese este menú: de primero acelgas, de segundo más acelgas, y de postre coulant de chocolate con helado de vainilla y coronado con una montaña de nata. Ahora, imagine que después del empacho de acelgas, toca esperar 15 días para comer el postre. Pues en esas estamos los aficionados al fútbol.


Después de un largo invierno, el fútbol entra en su recta final y decisiva. Por delante, diez partidos de liga para dirimir al campeón en una competición que está más emocionante que nunca, justo cuando Madrid y Barça parecían haber arrojado la toalla, merengues y azulgranas han cogido impulso aprovechando que al Atleti, por primera vez en la temporada, le flaquean las fuerzas. Por abajo, la reacción de Elche o Huesca puede poner en apuros a Getafe y Cádiz, equipos que no pensaban verse a estas alturas peleando por la permanencia, mientras que en la zona media de Celta a Betis apenas los separan cuatro partidos. Europa a doce puntos, el abismo a un suspiro, el campeonato a un tropiezo, las espadas en todo lo alto y, de repente, selecciones.


El calendario del mundo del fútbol es así de cortarrollos, capaz de dejarnos a medio polvo privándonos del éxtasis o con el estornudo en la punta de la nariz todo el día. Justo cuando se empieza a animar la cosa, va el fútbol de naciones y nos obliga a ver un Portugal vs Azerbaiyán (1-0 para los lusos gracias al triste gol en propia puerta de un futbolista de nombre impronunciable). Y es que este mes de marzo comienza la clasificación para el no tan lejano mundial de Qatar que, recordemos, se jugará en invierno, lo que multiplicará el caos en el calendario de partidos, ya que las temporadas sufrirán un parón que prácticamente obligará a programar la liga como se hacía antes en Sudamérica, con torneos de Apertura y Clausura. Y este verano, si la pandemia lo permite (ya se verá) hay Eurocopa. ¿Recuerdan la Eurocopa de 2020? Pues será este 2021, como es lógico y natural.


La pandemia ha ayudado a desvirtuar el fútbol entre países, ya que en un calendario tan cargado, parece que ni a los futbolistas les hace especial ilusión enfundarse la elástica nacional y pasearse por media mundo con lo que eso supone para ellos y para sus clubes. Porque según en qué país juegues y qué países visites, es probable que a tu regreso tengas que guardar cuarentena y no puedes disputar los siguientes dos o tres partidos, además del riesgo inherente de contagio con tanto ir y venir y reunirte con compañeros procedentes de los rincones más insospechados.


Por no hablar de los equipos de Segunda División, que no paran pero a los que les roban sus jugadores más importantes. El Sporting pierde a Djurdjevic, el goleador de la división de plata, el CD Lugo a tres de sus pilares... hasta el portero del filial del Celta tuvo que viajar a Costa Rica. Osea, que además de obligados a seguir tirando del carro, a los equipos de Segunda les quitan a sus mejores mustangs cuando lo que está en juego es subir a Primera División o no bajar a la nueva Segunda B. Poca broma. Lo normal sería dejar todo este embrollo de partidos para el final de la temporada, cuando ya se han proclamado todos los campeones ligueros y los trofeos de la Champions y la Europa League reposan en las vitrinas de sus nuevos dueños. Pero eso es lo fácil y lo lógico, dos términos que los dirigentes del fútbol no parecen conocer.


Afortunadamente, no está todo perdido. El parón puede revitalizar a algunos equipos que llegaban a la cita con la moral por los suelos -¡Ay, mi Real Valladolid...!- o ayudar a la recuperación de jugadores que llevan meses en el dique seco -véase Ansu Fati o Coutinho, dos jugadores por los que tengo especial predilección-. Además, todavía nos queda el fútbol femenino, que ayer nos regaló la goleada del Barça al City o el tremendo duelo entre el PSG y el Lyon, dos favoritos a llevarse la Champions a casa. Y este fin de semana, además de un Dépor vs Real Madrid en la Primera Iberdrola, las miradas estarán puestas en Segunda B, donde Celta B, Dépor, Racing de Ferrol y Compos apuran sus opciones para tratar mantenerse en la carrera por ascender a Segunda División.


Queda mucha, mucha liga en Primera, Segunda, Segunda B... Pero la élite se para este finde para que en el futuro podamos vivir la fiesta del fútbol en Qatar, un país que, si destaca por algo, es por su apego por el balompié. Toca esperar otra semanita más para degustar el postre y ver si el equipo de nuestros amores mantiene el ritmo o lo acosa la otra pandemia, la del virus FIFA, que puede dejar en la estacada a más de uno. Solo queda una semana más. Ya estoy saboreando ese coulant, pero estoy jartito de acelgas.

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