​Las mujeres lo tienen muy mal en Rusia

Carmen P. Flores

Mujeres2


Hace ya algunos años, escuché decir a una mujer de unos 65 años, que su marido le había pegado unas bofetadas y que se lo tenía “merecido”. El delito cometido era sencillamente que había salido con una amiga y no se lo había explicado a su marido. Cuando este volvió a casa después de su trabajo o del bar, donde se había tomado unas cuantas cervezas, no había vuelto aún. Por ese tremendo pecado, la mujer recibió el castigo “merecido”, según ella misma contaba. Se me quedó grabado y nunca llegué a entender la afirmación “me lo tenía merecido”, como si solo él tuviera el derecho de hacer lo que le viniera en gana y ella debía pedir permiso. Lo malo es que para ella esto fuera lo más normal del mundo...



El sometimiento y la obediencia sin rechistar de la mujer a su marido eran, años atrás, como la del esclavo a su amo. Aún hoy en día, en muchos casos, el “jefe” de la casa sigue siendo el hombre. La mujer, como dice un refrán popular “con la pata quebrada y en casa”. No es broma. El derecho de propiedad que ejerce el marido sobre su mujer no es solo cosa del pasado, ni mucho menos. Ahí están las cifras vergonzosas de las mujeres que han sido asesinadas por sus maridos.



En el 1963, en el primer curso de Bachillerato, Sección Femenina, en Formación Político-Social, se decía entre otras lindeces que no tienen desperdicio. “A través de toda la vida, la misión de la mujer es servir. Cuando Dios hizo el primer hombre, pensó: No es bueno que el hombre esté solo”. Y formó a la mujer, para su ayuda y su compañía, y para que sirviera de madre. La primera idea de Dios fue el “hombre”. Pensó en la mujer después, como un complemento necesario, es decir, como algo útil”. Estamos hablando de hace solo unos 54 años. Si miramos más atrás, es para ponerse los pelos de punta sin pagar por ello a la peluquera...Pero, además, es que las mujeres debían sufrir en silencio sin derramar una sola lagrima, porque si no se le aplicaba otro refrán “Mujer llorona, es puta o ladrona.”. Era lo que "tocaba". Pero no todo el género femenino aceptaba con resignación “cristina” el vasallaje al marido. Ahí está la lucha de las mujeres por decidir libremente y en igualdad de condiciones con quien quiere vivir y ser la dueña ella sola de su vida.



El Parlamento Ruso aprobó esta semana, en primera lectura y a propuesta de unas diputadas, que la violencia de género deje de juzgarse por el código penal y se considere solo un delito civil, con una multa de 500 euros, un arresto de 10 o 15 días, o 120 horas de trabajo social. Eso quiere decir que, los maridos que peguen a sus mujeres una sola vez al año, no irán a la cárcel.



La violencia en el seno de la familia y especialmente contra la mujer es un problema muy grave en Rusia. Según Amnistía Internacional, unas 36.000 mujeres son golpeadas diariamente en el país. De estas, entre 12.000 y 14.000 han sido asesinadas por sus parejas o familiares. El 74% de las mujeres que solicitaron asistencia a las líneas de ayuda, posteriormente no presentaron ninguna denuncia.



Si finalmente se aprueba esta ley, Rusia será el país con la legislación más laxa de Europa en esta materia. Y eso que, antes de esta propuesta de ley tan descabellada y fuera de época, la ONU había advertido a las autoridades rusas, en varias ocasiones, que corrigieran los pocos esfuerzos que estaban realizando para poner fin a estas situaciones tan graves.



Los defensores de los derechos humanos, que los hay, han sufrido esta semana un duro golpe. Pero después de esta primera “bofetada”, a los activistas sociales aun les quedan fuerzas para seguir luchando por los derechos de todos.




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