'Pyropoemas', la belleza entre las cenizas: "De noche un incendio puede ser hermoso, pero verte dentro..."

Recorrer este invierno los montes gallegos es hacerlo a través de árboles quemados y ceniza, vestigios de la ola de incendios que asoló la comunidad y que pilló a Iván Tarrío, miembro de los equipos helitransportados, combatiendo el fuego aquí y allá. De su experiencia entre las llamas y sus reflexiones nace 'Pyropoemas' (Editorial Talón de Aquiles), una recopilación de escritos de este ingeniero forestal que pone voz y poesía a muchas emociones y sensaciones de los profesionales de la extinción de incendios y que comparte en esta entrevista con Galiciapress.

 


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Iván Tarrío

 

‘Pyropoemas’ se presenta como un libro que “no nace de una mesa cómoda, nace de la experiencia del monte quemado, de la primera línea de fuego, de la brigada helitransportada”. ¿Cómo surgió esta idea?

Siempre me gustó escribir. Ya había hecho un poemario autoeditado en el 2016, poemas que iba escribiendo. Es mi manera de expresarme y visibilizar un poco la profesión. Tiré por ahí, porque es lo que me gusta hacer, escribir poesía. Es una forma de hacer terapia. En vez de ir al psicólogo, pues escribo.

 

Ese es un recurso habitual para muchos. No es entonces tu primera experiencia en el mundo de las letras. ¿Qué respuesta estás encontrando?

Por ahora pequeña. Esta vez no es una autoedición, sino que lleva el sello de Talón de Aquiles, donde vieron que tenía calidad y tiraron adelante con el libro. Ahora mismo estoy a cincuenta historias, con un máster de profesorado, haciendo otras cosas… Prefería que saliese antes de Navidad, pero casi no llegó. Acabé el trabajo técnico de la helitransportada en octubre, con la entrega de informes, y no tuve mucho tiempo de cumplir los plazos, con la maquetación, la corrección, la portada, etc. Entonces sale un poco más tarde de lo que me hubiese gustado. 

 

Ahora es cuando empieza a despegar entonces. Háblame del libro, de su estructura, los temas que tocas…

Se llama ‘Pyropoemas’, aunque la raíz griega que sígnica ‘fuego’ o ‘lumbre’ es con ‘i’, el libro es con ‘y’ porque otra persona había acuñado ya el término, pero con poemas de piropos (Risas). Y está escrito en castellano, aunque tengo cosas escritas en gallego, porque me sentía más cómodo al emplear mucho lenguaje técnico del mundo del fuego. De hecho, cuenta con un glosario final, donde explico un poco la definición de cada término. 

 

En su estructura son 33 pyropoemas. Algunos son de experiencias que se viven en el fuego, otros sobre sensaciones, otros son términos acuñados en el fuego, aunque pueden hacer referencias a temas más románticos. Otros son experiencias de cómo te sientes. Por ejemplo, hay uno que se titula ‘Vencedor’, que es cuando llegas a casa después de un fuego. Otro que es ‘Brigada Alfa’, que es sobre una brigada en la que estuve yo de peón, que es muy pasional, y cuento un poco lo que sentimos, que nos sentimos como lobos, como una manada. En uno hago una analogía de una quema con una relación cuando se acaba. Otros sobre marionetas, de cómo te sientes en el fuego cuando tú no tienes más decisión sobre planificaciones... 

 

 

También hablas de que no hay épica barata en este libro. Y, desde fuera, sí sois vistos como héroes por muchos. ¿Sentís ese afecto o cómo se vive desde dentro?

Desde dentro se siente el apoyo, la verdad. Nosotros este año estuvimos en un incendio a principios de agosto, en Corme-Aldea, con los vecinos allí, apagando el fuego entre sus casas, que se les quemaban. Y la verdad es que sí, porque después hasta nos hicieron un homenaje en un partido de fútbol. Sí que en la gente ves que tiene retorno lo que hacemos, pero a la hora de que la administración lo reconozca es más complicado.

 

 

"NO PINTO NADA Y MEDIA GALICIA ESTÁ ARDIENDO"

¿Hay belleza también entre las cenizas?

Sí. Lo explico, porque a veces hay mucha belleza, sobre todo desde fuera. Incluso de noche un fuego puede ser hermoso. Pero después, una vez que estás en él y caminas todo el día entre cenizas, en un desierto totalmente negro, acabas odiándolos.

 

Imagino que este verano fue particularmente duro. ¿Cómo viviste en primera persona una ola de incendios como la que arrasó Galicia?

A veces con impotencia, porque nosotros estamos en una base helitransportada y hubo unos días que se nos estropeó el helicóptero y no podíamos ir a ciertos fuegos. Entonces estás en la base pensando: "Joder, no pinto nada y media Galicia está ardiendo". Luego, cuando sí vas, te sientes un poco más satisfecho de poder ir, pero también con mucho respeto porque hay gente que pierde sus casas, ves todas esas penurias y al final… 

 

Lo cuento en algún poema, que a veces vas a un incendio en el que piensas: “Bueno, al día siguiente estará mejor, quedó controlado, reculaba cuando nos marchábamos, dejamos allí a otra brigada…”. Llegas reventado a casa, duermes un poco y cuando te despiertas ves que han ardido 300 hectáreas más en ese incendio que creías que se quedaba ahí. Como había tantísima acumulación de incendios, a lo mejor algún incendio que tú pensabas que se podía controlar, por falta de medios, después veías en las noticias que se había desmadrado.

 

Foto: RTVE

 

Mencionas esa experiencia de estar tantas veces mano a mano con vecinos. En verano tuve muy cerca a gente de pueblos donde tenían el fuego al pie de sus casas, donde los vecinos estaba con el tractor o con la azada, con lo que tuviesen a mano... Lo que parece que permeó en la sociedad es la idea de que la respuesta política fue tardía, ineficaz e insuficiente. ¿Os sentisteis abandonados durante esa crisis?

Hubo momentos en los que sí, que sentimos que faltaban cosas. Por ejemplo, con un incendio al que tuvimos que ir y se desmadró muchísimo. Íbamos en la dirección contraria hacia donde salía todo el mundo. Nos quedamos nosotros, mi brigada se quedó sola en ese incendio. Había mucho humo, los medios aéreos no podían participar, a pesar de que tenemos el helicóptero, pero no podían actuar por el viento y tuvimos que retirarnos. Yo pregunté por si había algún medio y no pudieron llevar ni comida, ni agua, ni nada. Tuve que ir a buscarla yo, abajo, a la aldea. Y, después para marcharnos de allí, que teníamos que coger el helicóptero a 7 kilómetros, tuvimos que tirar de un particular que nos hizo el favor de llevarnos.

 

"NOS ENCANTARÍA TRABAJAR MÁS TIEMPO"

Siempre que hablo con bomberos me dicen que los fuegos de agosto se apagan en enero. ¿Hace falta mucho más esfuerzo para dotar a estos profesionales de medios, de recursos, para hacer esos trabajos de prevención?

Nosotros trabajamos en helitransportada solo cuatro meses. Nos encantaría trabajar más tiempo, porque somos gente joven que nos entrenamos todos los días físicamente para eso. En el libro menciono en el prólogo como compañeros buscan otras profesiones: uno es maderista, otros hacen trabajos de desbroce por su cuenta para particulares…porque la administración no nos da la posibilidad de trabajar en prevención durante el invierno. Ni siquiera haciendo quemas, que a veces no tienen gente para hacer quemas la propia administración porque no da juntado cuadrillas. También en estas situaciones es donde más aprendes también, porque al trabajar con fuego luego aprendes a controlarlo más.

 

En otro elemento sobre el que me inciden los expertos es que el panorama, lejos de mejorar, parece que va a ir a peor año a año. ¿Estamos perdiendo la lucha contra el fuego?

Estamos perdiendo la lucha si pretendemos apagar grandes incendios forestales no nos adaptamos. Debido al cambio climático, al aumento de las temperaturas, vemos que año a año el comportamiento del fuego cambia, vimos torbellinos de fuego, cosas raras que no se veían antes. Esto va hacia otra manera de trabajar. Vas a tener que trabajar mucho más con otro tipo de herramientas, como diversificación de cultivos. Ahora mismo se sale de capacidad de extinción cuando cogen una ladera grande o cuando afectan a una extensión grande. Si no hay discontinuidades en el paisaje vamos a ser incapaces de apagarlos. 

 

 

Eso es lo que también pasa en Estados Unidos, que son los más preparados para esto, que llevan con grandes incendios muchos años. No es nada nuevo. Son cosas que se desmadran. Este año pasó en Los Ángeles, pero hay muchos ejemplos en Australia, en Europa está pasando. Se están incorporando medios, más helicópteros, pero después es más difícil para nosotros todavía plantear la extinción porque ellos también absorben recursos. Hay helicópteros limitados en Europa con el tema de las guerras…

 

Y cuando te ves en una situación así, ante esos remolinos de fuego, ¿a veces echas en falta no tener un papel y un lápiz a mano o en ese momento no hay tiempo para la inspiración?

Nada, olvídate. Esto nace de una reflexión posterior, tras todos estos años en esto. Cuando llegas a tu casa estás reventado, a lo mejor te duele la cabeza de tragar tanto humo. Lo único que puedes hacer es descansar si al día siguiente tienes que trabajar, y si no tienes que trabajar, al día siguiente tienes muchas otras cosas que hacer. Nosotros trabajamos durante muchas horas seguidas, entonces no puedes ni ir a la compra ni hacer ciertas cosas que luego tienes que hacer en tus días libres.

 

También cuentas con una larga trayectoria en esto de la docencia. ¿Crees que hace falta también más didactismo en torno a todo lo relativo al mundo de los fuegos, tanto en la actuación como en lo referido a minimizar los riesgos?

El problema de lo que es el SPIF (Servicio de Prevención de Incendios Forestales) en Galicia, lo que yo veo, es que asumimos a mucha gente en temporada de alto riesgo y, si viene un año jodido como este con tantos incendios, hay formaciones a cuadrillas municipales que no se pueden dar por la inmediatez ante la necesidad de trabajar. Ocurrió este año. Siempre llega junio, julio, y los deberes no están hecho. 

 

 

Habría que tener una prevención antes de cuántas cuadrillas van a participar. Habría que contratarlas un mes antes y darles una formación, porque no se está dando. Entonces, cuando acumulas a tanta gente en momento puntuales, con picos de trabajo, se contrata a quienes pueden, no a quienes están formados. 

 

Ahora me imagino que querrás disfrutar de este proceso, pero, ¿tienes algo más guardado en el cajón para el futuro? 

Me gustaría sacar algo en gallego. Tengo bastantes cosas escritas, pero por ahora no tengo tiempo. Hasta que pasen unos meses, acabe con el máster... a lo mejor ya pasa la campaña que viene, porque voy a seguir, y después buscaré un tiempo de reflexión y de poder trabajar en alguna cosa en gallego, que me gustaría mucho. Ya tengo algún poemario escrito, pero tengo que darle vueltas, porque hacerlo en mi lengua materna me impone más respeto.

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