M. J. López Couso, candidata al rectorado de la USC: "El de Medicina era el mejor acuerdo, dadas las circunstancias"
María José López Couso acude a la carrera por el rectorado de la Universidade de Santiago de Compostela después de haber sido la última vicerrectora de Titulaciones y Captación Internacional durante el mandato de Antonio López o decana de la Facultad de Filología. López Couso enfrenta la recta final de la campaña en la candidatura de 'Ti es a peza que falta' tratando asuntos como el acuerdo para la descentralización del grado de Medicina, la propuesta para impulsar un presupuesto participativo o el problema de la vivienda en Santiago y Lugo, una ciudad donde plantea la necesidad de dinamizar en ámbitos como la cultra yo el deporte.
En primer lugar, es obligatorio preguntarle por la polémica del inicio de campaña después de la decisión de la Universidad de cesar a Maite Flores de su cargo en la Comisión Interuniversitaria de Galicia. Desde el rectorado argumentan que la decisión se debe a la instrumentalización de esta entidad para hacer campaña y que es una cuestión de, dicen, “higiene democrática”. ¿Se estaba compitiendo en desigualdad? Usted misma abandonó el cargo de vicerrectora antes de iniciarse este proceso.
No voy a entrar en la polémica. Hubo una advertencia por parte de la Comisión Electoral Central, que es la que tiene que valorar si realmente hay un incumplimiento por parte de alguna de las candidatas en el proceso electoral. En mi caso, entendí en su momento que, una vez que presentara mi candidatura a rectora, debía presentar también mi renuncia a mi cargo de vicerrectora, y eso fue lo que hice. Otras personas no entendieron que eso fuera necesario y es tan respetable como cualquier otra decisión. Yo no voy a entrar a valorar la decisión de la Comisión. Son los expertos los que tienen que dilucidar y decidir esas cuestiones.
Ya en lo que a la candidatura se refiere, y después de haber tenido varios cargos de responsabilidad en su carrera, ¿qué la motivan a dar este paso y postularse al rectorado?
Por el sentido institucional. En mi carrera he ido encadenando en estos últimos 18 años distintos cargos de gestión. Primero fui vicedecana cuatro años, después decana ocho, después vicerrectora casi seis… Creo que también me permite conocer la universidad desde dentro lo suficientemente bien como para poder identificar aquello que está funcionando bien y que está bien valorado por la comunidad universitaria en distintos ámbitos: desde el ámbito de la cultura, el ámbito del relevo generacional y de la promoción y la incorporación de nuevo profesorado... Pero también para identificar aquellos otros ámbitos donde, a lo mejor, aún queda mucho trabajo por hacer y seguir contribuyendo a la universidad desde ese sentido institucional y con esa responsabilidad institucional que demostré tener en estos últimos años.
De salir elegida, sería la primera mujer rectora. En cualquier caso, de las próximas elecciones se romperá una barrera de género en la USC. ¿Llegaría tarde un nombramiento así? ¿Es precisa una perspectiva femenina en la enseñanza universitaria actual?
La perspectiva femenina es necesaria en todos los ámbitos. Tampoco se trata de una cuestión de cupos o de cuotas, sino de que las mujeres, y en este caso somos cuatro compañeras las que damos este paso, lo que dice mucho de la universidad que cuatro personas quieran conformar equipos y dar este paso adelante. Refleja la realidad de la universidad en muchos ámbitos mayoritariamente femeninos. Que haya una rectora no tiene que ser algo tan excepcional. Es cierto que llega con 530 años de demora, pero estamos ahí para hacerlo y para hacerlo bien. No es una cuestión de cuotas, sino de capacidades y de ganas de hacer algo por la institución.
¿Qué valoración hace de los últimos años de la USC con Antonio López como rector?
Hago una valoración buena. En estos últimos ocho años creo que se avanzó mucho en muchos ámbitos y es importante también darle continuidad a algunas políticas que se fueron implementando. Y hablo de continuidad, no de continuismo, porque es algo también que se le achaca a nuestra candidatura, de que somos una candidatura continuista y no es así. Hay que darle continuidad a políticas como las del Personal Docente e Investigador. Hubo momentos al inicio del mandato de Antonio López donde hubo una política muy restrictiva de profesorado, tanto de incorporación de nuevo profesorado como de promoción del profesorado acreditado para optar a categorías superiores. En estos ocho años esa política de profesorado que se hizo tuvo que ser muy reactiva a las necesidades que se fueron creando, casi actuando de urgencia, para cubrir puestos de docencia que necesitabas tener un profesor para impartir una materia en una titulación... Creo que eso fue un gran avance que se hizo muy bien.
Se hizo muy bien todo lo que tiene que ver con el ámbito económico, de la reducción de la deuda. Estábamos en una situación muy diferente hace ocho años de la que estamos hoy en día. Se avanzó muchísimo en la captación de recursos, sobre todo de investigación. En el ámbito cultural creo que se hizo, sobre todo en estos últimos años, un trabajo de dinamización cultural y de abrir las actividades culturales más diversas, sobre todo de cara al estudiantado. Son varios ejemplos de ámbitos muy distintos en los que creo que se avanzó mucho y muy bien. Eso nos permite hacer una buena valoración en conjunto de los ocho años de Antonio López. Teniendo en cuenta además que tuvimos que gestionar una pandemia en medio del primer mandato.
En los últimos años, al menos en lo tocante a las administraciones públicas, parece que se está haciendo una mayor apuesta por las FP que por los grados universitarios, con la imagen de que una carrera no garantiza la entrada en el mundo laboral. La media fue un 6,87 de nota, la quinta más baja del Estado. ¿Vive un mal momento la titulación universitaria?
Yo creo que no. Es cierto que la Formación Profesional está tirando mucho, como también es cierto que tenemos que ser capaces, como universidad, como responsables de la formación a nivel superior, tenemos también que ser capaces de establecer puentes con la Formación Profesional. Creo que es un ámbito en el que no se trabajó tanto en estos últimos años. Creo que hay mucho margen para establecer esa relación bidireccional entre la FP y la universidad; la universidad y la FP. Hay mucha posibilidad de que unos saquemos provecho de los otros y nos beneficiemos mutuamente.
La formación universitaria sigue teniendo pues una demanda fiel, especialmente a nivel de formación de más especialización a nivel de máster, de doctoramiento. Y también creo que tenemos que mirar un poco más allá de lo que son las titulaciones de carácter oficial, ir también hacia esa "formación a lo largo de la vida", formación permanente, esas microcredencial y otro tipo de formación no necesariamente reglada como una titulación de grado o de máster, en lo que la universidad creo que tiene mucho que decir.
"SE TRATA DE DAR LA MEJOR FORMACIÓN A LOS FUTUROS DOCTORES"
De un tiempo a esta parte la actualidad de las universidades gira en torno a la descentralización del grado de Medicina. Con el nuevo año parece que las aguas bajan menos revueltas, pero el acuerdo tampoco parece ser satisfactorio para todos. ¿Qué valoración hace del resultado final?
Todos estaríamos de acuerdo en decir que el acuerdo no es perfecto, como no lo sería en ningún momento. Era el mejor acuerdo posible al que se podía llegar en las circunstancias en las que estábamos. Todo esto se produce precisamente porque hay una universidad, la Universidad de A Coruña, que pone encima de la mesa su decisión de presentar una solicitud de nuevo grado en Medicina, cuando además hay un acuerdo sobre el mapa de titulaciones y un acuerdo firmado por la Consellería y por los tres rectores que era para el periodo 22-26 y que debemos respetar.
Cuando la UDC pone encima de la mesa esa decisión, de forma unilateral, rompiendo ese acuerdo sobre el mapa de titulaciones, las otras universidades, y sobre todo la nuestra, que es la responsable del título de grado en Medicina, tiene que reaccionar, obviamente. Después se sumó también la Universidad de Vigo con sus demandas, y que seguramente el periodo preelectoral tanto en la USC como en la UVigo, creo que no era además el momento más adecuado para eso. El acuerdo seguramente no es satisfactorio al 100% para las partes, pero creo que era el mejor acuerdo al que se podía llegar dadas las circunstancias.
Lo más relevante, desde mi punto de vista, es que debemos mantener la fuerza de que la USC y su facultad de Medicina y Odontología es la responsable última de la titulación en todo lo que se refiere pues a implementación, a su diseño, a su seguimiento, tener el control de la titulación… Porque es una titulación USC. Independientemente de que se pueda avanzar en ese proceso de descentralización, aprovechando todo el potencial que todo el sistema sanitario gallego pone a nuestra disposición. De lo que se trata en última instancia es de poder ofrecer la mejor formación posible a nuestro estudiantado, los que serán los futuros médicos y médicas que nos tienen que dar servicio a todos. Todo eso no es incompatible: aprovechar todo ese potencial de todo el sistema del Sergas en toda la comunidad autónoma con seguir manteniendo ese liderazgo por parte de la sobre la titulación.
El poso que pudo dejar este debate fue que dejó de ser un debate de la academia a pasar a ser un debate político. Y la sensación que es que, con este acuerdo, lo que resulta es una especie de contención a corto plazo, porque ni A Coruña ni Vigo "entierran el hacha", por así decirlo, y no ocultan las aspiraciones a tener una facultad en el futuro.
Completamente de acuerdo. Se mezclan cuestiones académicas, que deberían ser decisiones que deberían quedarse en el ámbito estrictamente de la academia. Tenemos que pensar en la formación que ofrecemos a nuestro estudiantado para su formación profesional futura como futuros médicos y médicas, pero todo eso se mezcló con otras cosas cuando empezaron a salir los alcaldes y alcaldesas demandando titulaciones. Este tipo de contaminación política no es buena en ninguna decisión de este tipo.
Creo que, una vez que se firma el acuerdo y arrancan los trabajos de la comisión de seguimiento lo más importante es recuperar esa confianza entre las partes que están involucradas, las tres universidades y dos consellerías. Ahí hay muchos actores a trabajar en ese ámbito. Hay que recuperar esa confianza que se perdió pues con estas decisiones que se tomaron de forma inesperada, o brusca, o unilateral, pero hay posibilidades de reconducir la situación de cara al futuro e, incluso, de modificar aspectos de ese acuerdo que en estos momentos no nos parecen tan buenos.
Decíamos que no era perfecto, pues hay un calendario que parece que a la USC no le satisface del todo, pero que es posible que, con un ambiente un poco más sosegado, que volvamos a restaurar esa confianza, que se pueda mantener el acuerdo incluso más allá de lo que está inicialmente previsto. Es algo que habrá que ir viendo e ir trabajando de forma decidida entre las distintas partes.
Pero, ¿por qué sería negativo, o cómo explicar a alguien que defiende ese modelo, que Galicia cuente con una, con dos o con tres facultades de Medicina?
No creo que el hecho de que haya más facultades de Medicina vaya a ofrecer una mayor formación o una mejor formación a los futuros médicos y médicas. No debemos mezclar en cuestiones tan delicadas y tan importantes como esta con localismos o decisiones políticas, a veces, muy populistas. Lo que tenemos es que centrarnos en el debate académico, pensar que, como universidades públicas que somos, tenemos que ofrecer la mejor formación posible a nuestros estudiantes y aprovechar todo el potencial que tiene el servicio de salud gallego.
Una de las cuestiones que se valora muchas veces es que si puede haber tres facultades habrá más posibilidad de incorporar más estudiantes de Medicina y, por lo tanto, de tener más médicos. Pero eso no va a ser así. Si al final dividimos en dos o tres facultades en la comunidad autónoma, el número final que va a haber, sumando la incorporación de estudiantes de nuevo ingreso entre las tres universidades, va a acabar siendo el mismo que tenemos a día de hoy. La USC ya tiene en estos momentos el número más elevado de todo el Estado de estudiantes de nuevo ingreso de Medicina: 403 plazas. No hay ninguna otra universidad en toda España que tenga un número de ingreso tan elevado como este. Eso no se va a poder multiplicar por tres; lo que habrá es que dividirlo entre tres.
Mientras sucede a este debate, la Universidad Internacional de la Empresa anuncia que incorporará más grados a su facultad de Ciencia, Tecnología y Gestión de la Salud. Enfermería para el curso que viene y Biomedicina más adelante. ¿Qué le sugiere la entrada de la privada en el sistema universitario gallego cuando vemos que hay duplicidad de grados?
Eso es algo que defendí siempre: la universidad pública debe seguir siendo el referente de la formación superior. Independientemente de que entienda que hay universidades privadas en el Estado que tienen una calidad y un reconocimiento que se podría considerar casi igual o paralelo a una universidad pública. El Gobierno gallego tiene que actuar de forma decidida. Debería considerar, primero, que su obligación es financiar y defender la enseñanza pública y, por tanto, ofrecer financiación y apoyo suficiente para desarrollar sus funciones principales de docencia, investigación, transferencia, etcétera, a las universidades públicas.
Y en caso de que haya intentos de montar universidades privadas nuevas, o que haya nuevas titulaciones en universidades privadas ya existentes como la Intercontinental de la Empresa, esto tiene que estar regido por los mismos criterios e indicadores de calidad que se nos exigen a las universidades públicas. Si las normas son iguales para todos, no tengo ninguna duda de que la universidad pública saldrá reforzada en ese sentido, porque tendremos una mejor oferta formativa que ofrecer a la ciudadanía, pero le corresponde a otras instituciones poner esas reglas del juego claras, con las mismas condiciones y con las mismas garantías. Si a nosotros, por ejemplo, nos impiden duplicar una titulación que ya está implantada en el sistema en la UDC o la UVigo, que tampoco se le pueda autorizar a una universidad privada que duplique o triplique una titulación que ya existe en el sistema. A eso me refiero con las mismas reglas de juego.
¿Debe la USC ver a la Universidad de Abanca como una competidora o cómo debe ser el trato? ¿Cómo captar a los alumnos para que no se vayan a la privada o a otras ciudades o comunidades?
Volvemos a insistir en lo mismo. Tenemos que ser conscientes de que, como universidad pública, somos capaces y tenemos el potencial y las capacidades, tanto en los recursos humanos como también en los recursos materiales, de ofrecerles la mejor formación posible y convencerlos de que la formación de la universidad pública es mejor que la que pueden obtener en una universidad privada. Creo que tenemos que seguir defendiendo el valor de lo público y, además, vender bien todo lo mucho y muy bueno que se hace en las universidades públicas.
Antes mencionó un asunto central como el de la investigación. En estos años se vivió la polémica por los acuerdos de las universidades gallegas con Israel. A septiembre de 2025, la UVigo era la única de las tres que realmente había roto los lazos con Israel. La USC todavía mantenía cierta vinculación. Si sale elegida rectora, ¿cambiará la postura de la universidad con respecto a Israel y otros Estados que no respeten los derechos humanos?
La decisión que se tomó en su momento fue de no establecer relaciones nuevas. Nunca se entró en ningún tipo de consorcio, de proyecto, de colaboración, sobre todo a nivel de investigación, con universidades israelíes. Y también de bloquear —y así se hizo y se mantiene a día de hoy— todo tipo de convenios de movilidad, de intercambio de estudiantes, de profesores, de personal en general. Todo eso está, desde que se tomó esa decisión, parado.
Cosa distinta son esos otros proyectos que ya estaban en marcha, que ya estaban financiados, aprobados por la Comisión Europea. Son proyectos internacionales, proyectos europeos que ya estaban en marcha, concedidos y subvencionados, y de los que depende, en buena medida, la contratación de personal en la propia universidad. Ahí también hay que ser muy cuidadosos con ese tipo de cuestiones. Desde luego, lo que tenemos claro es que no podemos permitir ni vamos a ser cómplices de ningún tipo de genocidio; rechazamos claramente eso.
El trabajo que se está haciendo desde la universidad, también para apoyar a las universidades de Palestina y a su estudiantado, es algo que tenemos que valorar de una forma muy especial. Hasta que dejé el vicerrectorado, donde llevaba las competencias de internacionalización también, creo lo que se hizo y se está haciendo en la universidad en estos últimos años un trabajo donde se ve que somos un modelo de universidad. Yo era miembro del comité ejecutivo de CRUE de internacionalización y el programa de apoyo a personas refugiadas, a personas procedentes de zonas en conflicto que tiene la USC, es un modelo en todo el Estado. Tenemos que seguir avanzando precisamente en ese tipo de acciones: de apoyo, de acompañamiento, de acoger estudiantado y personal que pueda estar en una situación difícil, como estamos haciendo con recursos propios de la universidad. Todas esas ayudas, a este tipo de estudiantes que proceden de Palestina, que estamos haciendo en estos dos últimos años, se están haciendo con recursos propios del vicerrectorado y creo que es en lo que tenemos que seguir avanzando.
VIVIENDA, PRESUPUESTO PARTICIPATIVO, LUGO...
Uno de los problemas que enfrentan los estudiantes universitarios es el de la vivienda. En Santiago existe una gran desigualdad entre la oferta y la demanda de una ciudad universitaria donde los precios siguen subiendo. ¿Hay algo que pueda hacer la Universidad para ayudar a resolver esta problemática?
No es un problema nuevo pero se va incrementando, porque Santiago es una de las zonas más tensionadas, con mucha demanda, poca oferta, la competencia también de todos estos pisos turísticos y demás. Esa tensión que hay en el mercado creo que afecta mucho, sobre todo al estudiantado, pero no solo al estudiantado.
¿Qué podemos hacer nosotros? Desde luego, intentar reforzar nuestro sistema universitario de residencias en la medida de las posibilidades. También hay que decir que el sistema universitario de residencias que tiene la USC, de nuevo, es un modelo en España. Proporcionalmente al número de estudiantes que tenemos, somos la universidad que más plazas ofrece dentro de su sistema universitario de residencias: ofrecemos más de 1.100 plazas por curso. ¿Suficiente? Obviamente no. A precios, además, muy reducidos, que tienen en cuenta, por ejemplo, los ingresos familiares que tienen esos estudiantes. Incluso hay una comisión de garantías que puede revisar en un momento determinado del curso si hay un estudiante al que le cambió su situación económica familiar y que a mitad de curso dice: "No puedo seguir pagando los 60 euros mensuales que pago por mi residencia".
Creo que ahí la labor que tiene que hacer la universidad es mantener ese sistema universitario de residencias, que es una de nuestras joyas, e incrementarlo en la medida de las posibilidades. Evidentemente, para todo esto hace falta financiación. Y, fuera de nuestro sistema universitario de residencias, está la colaboración con las instituciones. El otro día me reuní con la alcaldesa y hablamos precisamente de esto: de intentar colaborar en la medida de las posibilidades con ellos y con otras administraciones públicas para intentar buscar soluciones que nunca van a solucionar el problema del todo, pero que sí pueden ayudar a aliviar un poquito esto.
¿Y qué impresiones compartió con Goretti Sanmartín? ¿Hay buena sintonía?
Fue muy receptiva. Entiende perfectamente cuál es la problemática. Tenemos que trabajar de la mano las dos instituciones. Nosotros ofrecimos ese apoyo por parte de la Universidad de Santiago en la solicitud que se está haciendo desde el Concello de que Santiago sea catalogada como "zona tensionada". Brindamos todo el apoyo que necesiten y ver qué es lo que se puede ir haciendo. Hay receptividad y sintonía. La USC está ubicada en dos ciudades de un tamaño reducido que tienen, sobre todo Santiago pero también Lugo, una demanda, un atractivo turístico importante, y que todo eso dificulta muchísimo el problema de la vivienda. Necesitamos colaborar con esas administraciones, con los concellos, con las diputaciones, para intentar aliviar la presión de esa crisis habitacional que hay.
La semana pasada el Consello do Estudantado de la Universidade de Santiago de Compostela emitió un comunicado afeando a las candidatas por, lo que consideran, dejar a un lado las necesidades y las problemáticas de los estudiantes. Precisamente, una de sus propuestas ha sido la de la creación de un presupuesto participativo en el que tengan voz los distintos colectivos universitarios. ¿Cómo plantea esta medida? ¿Más voces no puede significar también más conflicto?
Puede ser. Todo depende de cómo se gestione. A nosotros nos parecía importante que la comunidad universitaria, y en particular el estudiantado, pudiese hacer propuestas de forma directa identificando necesidades que, a lo mejor, pues desde el gobierno quedan un poco ocultas. De manera que ellos puedan decir: "Bueno, pues nosotros vemos como necesidad prioritaria este aspecto o este otro", y que haya siempre, en todos los presupuestos anuales, una partida específica para esos presupuestos participativos. Evidentemente, va a haber muchas necesidades que salgan y tenemos que gestionarlo bien. Tenemos confianza en que la comunidad universitaria es sensata y no nos van a pedir la luna ni grandes o lujos. Creo que va a haber una responsabilidad conjunta de toda la comunidad para proponer para esos presupuestos participativos cuestiones sensatas, del día a día.
Siento que a veces la percepción es que la Universidad es muy grande, muy diversa, y hay muchas necesidades. Y los recursos que hay para atender esas necesidades son siempre limitados. Entonces, siempre hay que priorizar. Por tanto, aparte de la priorización que se puede establecer de forma transversal, de forma conjunta desde arriba, creo que también habrá que priorizar en esas propuestas de presupuesto participativo que se puedan proponer.
Cuando hablamos de la USC solemos a quedarnos en su campus de la capital, pero tenemos que pensar también en Lugo, hacia donde ya dirigió el foco. ¿Cuál debe ser la hoja de ruta del campus lucense? ¿Cuáles son sus mayores urgencias? Antes mencionó, por ejemplo, esa dinamización de la cultura en la que a lo mejor Lugo y sus estudiantes están en desigualdad con Santiago.
El bicampus es una realidad. somos una universidad que tiene dos campus en dos ciudades y además dos ciudades históricas, Patrimonio de la Humanidad, con todos sus pros y sus contras. El campus de Lugo tiene un enorme potencial y lo está demostrando, pero que hay que seguir reforzando, sobre todo en ese ámbito de relación con el territorio. En el campus últimamente está habiendo mucha demanda de nuevo estudiantado. De hecho, en los últimos 7 u 8 años el incremento de estudiantes de nuevo ingreso en el campus subió de forma exponencial. Mientras que en Santiago subió un porcentaje muy reducido, en el campus de Lugo subió de forma muy considerable. Fundamentalmente, porque creo que se pusieron en marcha titulaciones nuevas que complementan las titulaciones más tradicionales que ya existían en el campus y que dinamizaron el campus de una forma diferente, como Robótica, Bioquímica, Empresa y Tecnología, Gestión Cultural…títulos nuevos, muy atractivos para el estudiantado, que dan respuesta pues a las demandas de la sociedad en nichos que hasta hace poco pues no existían. Que creo que están consolidando el campus como una potencia en todos esos ámbitos.
En el ámbito de la cultura creo que Lugo tiene mucho que decir ahí, que además tenemos un Grado en Gestión Cultural y un Máster en Servicios Culturales que, además, pueden reforzar precisamente esa dinamización del ámbito cultural. Una de las propuestas que llevamos precisamente en el programa es aprovechar, por ejemplo, determinadas titulaciones que pueden ayudar mucho a esa dinamización de lo que es la actividad cultural en la universidad. Queremos darle ese protagonismo al alumnado de esas titulaciones precisamente en ese ámbito en el que ellos están convirtiendo en expertos de cara al futuro. Tenemos ahí un gran potencial: potencial de docencia con nuevas titulaciones, un potencial tremendo de investigación con la creación del instituto iTerra. También en el ámbito del deporte donde Lugo tiene un atractivo especial, con un número muy considerable de clubes profesionales y estudiantes que optan precisamente por acercarse a Lugo y estudiar una titulación en la USC en el campus de Lugo porque también se les proporciona esa otra parte de su formación como deportistas.
La queja de algunos estudiantes, de hecho, es que falta infraestructura en ese sentido.
Y es cierto. Se están solucionando parcialmente. Dentro de poco se va a abrir un gimnasio en uno de los sótanos de la residencia Bal y Gay, que va a dar servicio a toda la comunidad universitaria. Pero es cierto que hay muchas otras necesidades. Están recogidas también algunas propuestas, algunas acciones concretas en nuestro programa en el sentido de habilitar espacios que pueda haber en el campus para la práctica físico-deportiva, o establecer convenios de colaboración, por ejemplo, con otras entidades que tengan instalaciones deportivas y que podrían compartir con la universidad en esa relación de la que te hablaba antes de la universidad y la ciudad, en el sentido bidireccional.
Nosotros podemos compartir nuestras instalaciones, nuestros espacios. Hablemos del Pazo de Montenegro, que se criticó también mucho cuando se cerró aquel espacio como espacio del vicerrectorado del campus. Es que, a lo mejor, no basta con tener el Pazo de Montenegro abierto para que haya un despacho de un vicerrector o vicerrectora, sino que es importante también darle contenido con otras actividades. Y ahí ese espacio, que está en medio de la ciudad, al lado de la Plaza de la Catedral, es ideal para actividades culturales, para actividades sociales, para reuniones, para formación de la ciudad… Ahí tenemos que avanzar en esas dos direcciones: de establecer convenios de colaboración, por ejemplo, con entidades que tengan instalaciones deportivas o para actividades culturales que se puedan utilizar desde la universidad y viceversa. Que podamos construir también, ofrecer también algunos espacios propios para actividad deportiva, por ejemplo, que puedan ser también compartidos por la ciudad. Creo que tenemos que trabajar en esa relación para ser también más eficientes. Somos administraciones públicas y debemos también ser conscientes de no despilfarrar los recursos públicos.
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