La Xunta busca "una fórmula mejor" para las polémicas "gárgolas intubadas" en el Hostal dos Reis Católicos
El Gobierno gallego se reunirá esta semana con el arquitecto de la obra después de que la instalación de lanzas metálicas en las históricas figuras escultóricas del edificio más emblemático de la Plaza do Obradoiro haya desatado una tormenta de críticas en Santiago.
La polémica sobre los tubos metálicos colocados en las gárgolas del Hostal dos Reis Católicos da un nuevo giro. La Consellería de Cultura de la Xunta de Galicia ha confirmado que esta semana mantendrá un encuentro con el arquitecto responsable de la rehabilitación del monumento, aunque todavía no ha concretado la fecha exacta. El objetivo es valorar conjuntamente si existe una solución más adecuada que la ejecutada.
La controversia estalló días atrás, cuando la retirada parcial de los andamios dejó al descubierto unos llamativos tubos metálicos que prolongan las antiguas gárgolas pétreas de este edificio del siglo XVI. La intervención, enmarcada en unas obras de modernización que superan los 36 millones de euros y que impulsa el Ministerio de Industria y Turismo a través de Paradores, ha sido calificada de "barbaridad" por la asociación vecinal Fonseca y de "inaceptable" por la Asociación para a Defensa do Patrimonio Cultural Galego (Apatrigal), que ha exigido la retirada inmediata de los elementos.
La justificación técnica de la medida es evitar que el agua de lluvia dañe las balconadas barrocas de la fachada, que son posteriores al edificio original. Sin embargo, el impacto visual ha generado un rechazo generalizado, llegando incluso al arquitecto internacional David Chipperfield, quien comentó en redes sociales que la situación le parecía increíble.
LA XUNTA ALEGA QUE NO RECIBIÓ LA CONCRECIÓN DEL PROYECTO
La Consellería de Cultura defiende que fue el Gobierno central quien promovió y ejecutó estas obras, y que la Xunta autorizó el proyecto con una serie de condicionantes. Un informe del subdirector general de Conservación e Restauración de Bens Culturais, fechado en marzo de 2024, advertía de que la colocación de las lanzas metálicas debía estudiarse en detalle, garantizando la compatibilidad con la piedra original y prestando especial atención a las figuras de diseño antropomorfo o zoomorfo.
Sin embargo, la Xunta asegura que nunca recibió la concreción definitiva sobre cómo se instalarían esas lanzas, lo que ha llevado a contactar con el Ministerio para buscar alternativas. El Concello de Santiago, por su parte, ha pedido a Patrimonio Cultural que aclare si lo ejecutado se ajusta al proyecto autorizado. La alcaldesa Goretti Sanmartín reconoció públicamente que la solución no le parece la más adecuada visualmente, aunque señaló que la competencia corresponde a la Xunta al tratarse de un Bien de Interés Cultural.
EXPERTOS PIDEN PEDAGOGÍA Y SOLUCIONES MÁS INTEGRADAS
Desde el ámbito académico, el catedrático de Historia del Arte de la USC Juan Manuel Monterroso ha subrayado que la intervención tiene respaldo técnico, pero requiere pedagogía ciudadana para explicar el cambio. Apatrigal, en una carta abierta, señala que en el siglo XXI existen soluciones técnicas contrastadas —como canalizaciones ocultas o sistemas integrados— que habrían permitido resolver el problema sin alterar la imagen del Obradoiro.
La reunión prevista esta semana será clave para determinar si los tubos son definitivos o si la Praza do Obradoiro recuperará la imagen de sus gárgolas originales.
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