Las renovables de Galicia aún no bastan para cubrir las necesidades de energía en un año seco
Pese al gran salto logrado con el cierre de las térmicas de As Pontes y Meirama, Galicia todavía no ha cumplido con los objetivos de París, pues sólo ha logrado reducir sus emisiones de CO2, el principal motor de cambio climático, en un 30% desde los años 90 y el objetivo está en el 60%. El problema ahora está en las centrales de Sabón y en el ciclo combinado de As Pontes, que queman gas cuando las renovables no dan abasto, señala un informe de los ambientalistas de Ogacli.
El Observatorio Galego da Acción Climática (Ogacli) ha alertado de un preocupante estancamiento de la potencia renovable en Galicia y ha insistido en que la electrificación del consumo energético en sectores como el transporte, la industria y los hogares “es la vía más rápida” para lograr la descarbonización urgente del territorio. Según su balance de 2025, la generación eléctrica gallega emitió más de 1,5 millones de toneladas de gases de efecto invernadero (GEI), lo que representa un aumento del 10% respecto a 2024.
Pese a este repunte, el organismo subraya que 2025 fue el segundo año con menores emisiones del sector en las últimas cinco décadas, reflejo del declive final de la quema de carbón por el cierre de las térmicas de As Pontes y Cerceda y del avance progresivo hacia fuentes más limpias.
Desde 2018, el peso del sector eléctrico en las emisiones totales gallegas ha pasado del 40% al 15%, mientras que el transporte y la ganadería intensiva se han consolidado como los principales contribuyentes a la crisis climática en la comunidad.
Los ciclos combinados explican el repunte
Ogacli atribuye el aumento de las emisiones de 2025 al mayor uso de las centrales de ciclo combinado de gas fósil de Sabón y As Pontes, responsables de aproximadamente dos tercios de las emisiones del sector eléctrico gallego. La producción de estas plantas creció un 21% en el último año, impulsada por el estancamiento de la potencia renovable y por el mayor recurso a los ciclos combinados tras el apagón de abril de 2025.
La Central de ciclo combinado de Sabón (Arteixo, A Coruña) es propiedad de Naturgy Energy Group (antes Gas Natural Fenosa / Unión Fenosa) y tiene capacidad de unos 400 MW. La central de As Pontes (también llamada central térmica de Puentes de García Rodríguez) —que históricamente fue una de las mayores centrales eléctricas de España— pertenecía a la empresa eléctrica Endesa y fue operada por Endesa durante toda su vida útil hasta su cierre definitivo.
El Observatorio señala que este incremento pone de relieve la dependencia del sistema energético gallego del gas fósil, un factor que compromete los avances logrados en descarbonización durante la última década.
Por otro lado, recuerda que según datos de Rede Eléctrica de España, la potencia renovable instalada en Galicia —incluyendo el autoconsumo solar fotovoltaico— solo creció un 1,6% en 2025 (132 MW adicionales), una cifra que considera insuficiente para cumplir con los objetivos climáticos europeos a medio plazo. La producción, de hecho, bajó un poco el último año.
Retroceso de la generación renovable
El informe destaca un retroceso de casi tres puntos en la participación de la generación renovable (sin contar la combustión de residuos orgánicos), que en 2025 se situó en el 81,1% del total. La entidad advierte de que para fortalecer la acción climática sería necesario alcanzar prácticamente el 100% antes de 2030, un horizonte más ambicioso que el de la Xunta de Galicia, cuyo plan fija el 85% para ese año incluyendo los residuos orgánicos.
Además, la producción renovable se redujo un 9% respecto al año anterior, mientras que la demanda eléctrica aumentó un 21% impulsada por la recuperación parcial de la factoría de aluminio de Alcoa San Cibrao. En conjunto, la generación renovable gallega (17.616 GWh) y la demanda interna (16.866 GWh) quedaron muy próximas, un equilibrio que, según Ogacli, no podría mantenerse en un año menos lluvioso o con Alcoa a pleno rendimiento.
Galicia aún lejos de los objetivos climáticos
El factor de emisión del sistema eléctrico gallego —la cantidad de dióxido de carbono equivalente por kilovatio hora producido— ha pasado de 370 a cerca de 70 g de CO₂eq/kWh entre 2018 y 2025, lo que supone emisiones cinco veces menores para un mismo nivel de consumo eléctrico. Sin embargo, el Observatorio advierte de que la falta de progreso en renovables y electrificación del consumo amenaza con frenar esta evolución positiva.
Las emisiones brutas gallegas de GEI eran en 2023 un 38,3% inferiores a las de 1990, una reducción atribuida principalmente al abandono del carbón. No obstante, para cumplir con los compromisos del Acuerdo de París, Galicia debería registrar en 2030 una reducción del 65% respecto a 1990, una meta que, según Ogacli, requerirá un impulso decisivo de las energías limpias y un consumo más electrificado en todos los sectores.
Por ahora, la electrificación avanza lentamente, y el Observatorio insiste en que sin un cambio estructural en el consumo energético, los progresos logrados hasta ahora podrían revertirse. “Electrificar es descarbonizar”, concluye el informe, subrayando la urgencia de tomar medidas concretas antes de que los efectos del cambio climático sean irreversibles.
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