El precio de ir por libre: CLAS mantiene lo que paga por la leche en Asturias, Larsa lo baja en Galicia
La decisión de Central Lechera Asturiana de mantener el precio a sus socios del Principado mientras baja el contrato a los ganaderos gallegos no es solo una diferencia comercial: es el resultado de décadas de desorganización cooperativa en la comunidad con más vacas de leche de España
La misma empresa, la misma leche, pero dos precios muy distintos según el lado de la frontera en que esté la vaca y según si la granja en parte de la cooperativa o no. Central Lechera Asturiana (CLAS) ha confirmado esta semana que mantiene el precio base para sus socios ganaderos -que están en su práctica totalidad en Asturias- en 0,445 euros por litro, mientras que en Galicia, a través de su filial Larsa, presenta a sus proveedores contratos para los próximos cuatro meses con un precio base de apenas 0,39 euros.
La diferencia es de 5,5 céntimos por litro, una brecha que el sector gallego considera discriminatoria y que se produce en uno de los momentos más delicados para la ganadería de leche en España.
La noticia llegó el lunes a los ganaderos asturianos en la junta rectora de la cooperativa y fue recibida con alivio. Borja Fernández, coordinador de Unión Renovadora Asturiana (URA), sintetizó el sentimiento generalizado: "Es una gran noticia, esperemos que invite a reflexionar al resto". Fernández destacó que CLAS aglutina al 90% de los ganaderos de la región y que mantener el precio evita una sangría en el sector. También valoró que otra empresa asturiana, Royal, optara por rebajar solo dos céntimos, una cifra que calificó de "algo asumible".
La propia Central Lechera justificó su decisión con un argumento de mercado: el precio está ajustado al último índice conocido, el de enero, y mientras ese indicador no varíe, tampoco lo hará el precio. La empresa añadió además que "el socio ganadero tiene otros ingresos que dependen de las empresas del grupo y que complementan su renta total", una referencia implícita a la naturaleza cooperativa de CLAS en Asturias, donde los ganaderos son propietarios de la empresa y participan de sus beneficios de formas que van más allá del precio por litro.
Esa lógica cooperativa explica en gran parte la diferencia de trato. En Asturias, los ganaderos son socios de pleno derecho de CLAS, propietarios de la cooperativa. En Galicia, en cambio, la relación es muy distinta: los productores que abastecen a Larsa son proveedores, no socios, y carecen por tanto de la misma capacidad de presión y de los mismos derechos económicos. CLAS tiene aproximadamente 6.500 socios en total, pero apenas cuenta con presencia cooperativa relevante en Galicia, donde opera fundamentalmente como industria transformadora a través de Larsa, con sede en Lugo, y de la quesería Quescrem.
El peso de la empresa en la comunidad gallega es significativo pero no dominante. Las estimaciones del sector sitúan la recogida de CLAS en Galicia entre 100 y 300 millones de litros anuales, lo que representaría entre el 3% y el 10% de la producción gallega. Galicia produce en torno a 3.000 millones de litros al año, aproximadamente el 42% de toda la leche española, seis veces más que Asturias. En este mercado, CLAS compite con actores mucho más consolidados como CLUN, la gran cooperativa gallega, o el grupo Lactalis.
La bajada propuesta para los ganaderos gallegos no es un caso aislado. En las últimas semanas, diversas industrias lácteas han presentado contratos con rebajas de hasta nueve céntimos en Galicia, desatando una fuerte contestación del sector. Las organizaciones agrarias llevan meses denunciando que los precios no cubren los costes de producción, disparados desde el estallido del conflicto en Oriente Medio por el encarecimiento de la energía, los piensos y los fertilizantes.
El propio representante de URA, aunque hablaba de Asturias, puso el dedo en la llaga: "Con esa cantidad hay ganaderos que no pueden seguir y nos dicen que tendrán que cerrar". La advertencia es extrapolable a Galicia, donde la estructura productiva es más heterogénea y donde conviven grandes explotaciones con granjas familiares de tamaño medio que operan con márgenes muy ajustados.
A la presión sobre los precios se suma la incertidumbre por el Tratado UE-Mercosur, cuya entrada en vigor está prevista para el 1 de mayo. El acuerdo permite la entrada al mercado europeo de productos lácteos procedentes de países como Brasil o Argentina, sometidos.
Adiferencia de Asturias, donde CLAS vertebra cooperativamente al 90% de los productores, Galicia cuenta con una base ganadera enorme pero fragmentada. La cooperativa CLUN es la principal referencia propia del sector, pero una parte relevante de los ganaderos gallegos sigue vendiendo su leche a multinacionales como Lactalis o a otras industrias ajenas, sin participación en el valor generado aguas arriba de la cadena.
El resultado es una paradoja que se repite cada vez que se renegocian los contratos: la región que más leche produce en España es también la que menos capacidad tiene para defender el precio de esa leche.
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