Eduardo Corbelle, profesor: "La eucaliptización es una percepción social fruto de la densidad de eucalipto en el noroeste ibérico"
Eduardo Corbelle es miembro del Centro de Investigación Interuniversitario das Paisaxes Atlánticas Culturais (CISPAC), del grupo de investigación Te-Bio y profesor titular de la USC. Su trabajo está dirigido al estudio de las transformaciones históricas en el uso del suelo, mercado de tierras rústicas y cambios históricos en el paisaje. Eduardo Corbelle ha atendido a las preguntas de Galiciapress para abordar cuestiones derivadas de la plantación de eucalipto y las consecuencias que está teniendo sobre el territorio del noroeste de la Península Ibérica.
-¿Cómo definiría el concepto de 'eucaliptización' y qué consecuencias sociales y económicas puede suponer?
El término 'eucaliptización' no figura en la bibliografía científica ni es un concepto técnico. Más bien este concepto responde, o parece responder, a una percepción social que en cierto modo define una situación particular en el contexto europeo. Galicia es uno de los territorios de Europa, junto con el norte de Portugal, que tiene una presencia elevada de eucalipto. La inmensa mayoría de plantaciones de este árbol están en esta esquina del noroeste de la Península Ibérica, hablamos aproximadamente de un millón y medio de hectáreas y de esa superficie unas 400.000 hectáreas están en Galicia. En el caso gallego el porcentaje de superficie ocupada por eucalipto es muy superior a la de cualquier otra zona de Europa.
-¿Esta densidad no supone una presión muy elevada, precisamente, sobre el territorio gallego?
Lo dicho anteriormente es un hecho objetivo, si esto es bueno o no ya deja de ser objetivo. Aquí entrarían diferentes factores, por un lado podemos argumentar que la presencia de toda esta madera produce un valor económico importante. Con esta materia prima se alimenta la industria de pasta de celulosa que, de otra forma, no tendríamos. Esta perspectiva se puede contrarrestar con el argumento de que esta madera tiene un valores muy bajo, que va a una industria de trituración y que no se destina a una segunda transformación instalada aquí. Cualquiera puede ofrecer argumentos a favor o en contra, personas vinculadas a la industria forestal hacen énfasis en la primera parte y otros colectivos podrían hacer énfasis en la segunda posibilidad. Por otra parte, existe un efecto sobre la biodiversidad, la presencia no solo de eucalipto sino de todo tipo de especies exóticas tiene un efecto negativo sobre la biodiversidad, es algo constatado. Por tanto, la proliferación del eucalipto para la conservación y la diversidad es, en general, negativo.
En el caso gallego el porcentaje de superficie ocupada por eucalipto es muy superior a la de cualquier otra zona de Europa
-¿Cuál es el motivo por el que se ha extendido esta especie en el noroeste peninsular?
Se debe a una combinación de elementos como el clima, que en el noroeste es diferente al resto de la península. Es un clima moderado en cuanto a rango de temperaturas y con un ritmo de precipitaciones muy intenso. Si excluimos la costa cantábrica y la atlántica gallega y norte de Portugal, el resto del territorio peninsular tiene un régimen de precipitaciones muy bajo en verano, por tanto, la productividad en general es escasa no solo en eucalipto sino de cualquier otra producción por ausencia de regadía. Los ingenieros forestales detectaron a finales del siglo XIX y principios del XX que el Noroeste era un buen lugar para la producción de materia destinada a la industria papelera. Apoyándose en los datos sobre el clima, se crearon políticas destinadas a incrementar determinados grupos de especies.
La inmensa mayoría de plantaciones de eucalipto está en esta esquina del noroeste de la Península Ibérica, hablamos aproximadamente de un millón y medio de hectáreas
-¿Existe algún otro lugar en Europa que iguale o esté cerca de tener una densidad de eucalipto como en el noroeste ibérico?
Con respecto al eucalipto, no, este territorio es una excepción. Hay lugares en Sudamérica con densidades similares pero en el contexto europeo no, es el único caso. En el contexto español ha habido plantaciones pero no se pueden comparar con la densidad de aquí. No prosperaron todas las plantaciones, un caso es Huelva donde se han hecho grandes esfuerzos por implantar esta especie pero no se ha conseguido en buena medida por el clima y debido a la estructura de la propiedad. Nuestra estructura de propiedad es muy fragmentada, con una superficie media por parcela de 1.000 metros cuadrados, hay parcelas incluso menores. Con esa superficie, la única decisión razonable desde el punto de vista económico para el propietario es plantar eucalipto.
-Hay quien apunta a la eucaliptización como consecuencia del abandono de los espacios rurales. ¿Hasta que punto eucaliptización y abandono del rural están ligados uno al otro?
Son dos caras de un mismo proceso, nuestra sociedad ha pasado de estar muy ligada al sector primario a estar ahora muy ligada al sector terciario. Este proceso tuvo lugar, en el caso español, de forma más tardía por el efecto del aislamiento aplicado por la dictadura franquista. A partir de finales de los años 50 y principios de los 60 no tuvimos una plena integración de España en los mercados de Europa, esto retrasó procesos que en otros países europeos ya se habían dado. En Galicia hasta los años 70, algo más de la mitad de la población trabajaba en el sector primario y hoy en día a penas llega al 7%. Esto trae que las tierras ya no son trabajadas de forma directa por los propietarios. Por otra parte, en lugares donde la propiedad de la tierra estuviera concentrada en unas pocas manos y donde la mayoría de trabajadores del campo fuesen jornaleros sin tierra, estos podían emigrar y los propietarios podían continuar con el modelo de producción que quisieran. Sin embargo, en Galicia la propiedad de la tierra estaba muy fragmentada entre todos los actores – un éxito de la sociedad campesina el conseguir el acceso pleno a la propiedad de la tierra – y al final, muchos de los propietarios no podían dedicar tiempo ni permite grandes acciones en esas parcelas dado su tamaño. De esta forma la plantación de especies de crecimiento rápido resulta atractiva porque ofrece rentabilidad razonable, más que otro modelo. Desde un punto de vista individual es una opción razonable, aunque numerosas opciones individuales y razonables da un resultado colectivo menos que deseable.
-Sobre esto último, parece que la fórmula de plantación tira a un monocultivo del eucalipto, sea glóbulus o nitens. ¿Se puede interpretar así?
La idea de monocultivo depende de la escala a la que lo estemos llevando. Es cierto que la presencia de eucalipto en el tercio occidental y el norte de Galicia es muy grande, pero denominarlo monocultivo es muy complicado porque depende de la escala sobre la que estemos hablando. Si lo vemos de otra forma, tenemos que hablar de monocultivo entre maiz forrajero y eucalipto.
Con una superficie media por parcela de 1.000 metros cuadrados la única decisión razonable desde el punto de vista económico para el propietario es plantar eucalipto
-¿La introducción de la variante nitens es realmente rentable frente a la glóbulus?
Mis colegas del CISPAC me comentan que sí porque es una variante que crece en diferentes situaciones tanto o más que el glóbulus. Tiene algunas particularidades como que rebrota con menos regularidad, por tanto, su manejo implica retirar cepas y plantar de nuevo en cada ciclo de corta. Aún así, un tercio de las cortas actuales son de eucaliptos nitens.
-¿La falta de ordenamiento sobre el monte sería un factor determinante para la expansión de incendios forestales?
La respuesta rápida es sí. Una respuesta más elaborada es que se debe a la proliferación de biomasa, sea de eucalipto o de otras especies, y con su continuidad espacial. Cada vez tenemos más masa vegetal sobre el terreno, sea cuál sea la especie, y esto puede traer incendios con mayor virulencia. Cuanta más biomasa, más energía se puede liberar y esto hace incontrolables a los incendios. Además, estos fuegos pueden arrasar de continuo áreas mucho más largas debido a la falta de áreas cultivadas o de otros usos que puedan fragmentar la biomasa. Por eso, efectivamente, estamos ante un problema de ordenamiento forestal.
-¿Cómo se podría crear un ordenamiento forestal en el monte para impedir o disminuir el número de incendios?
Cualquier sistema forestal más complejo que simplemente plantar y cortar sin hacer a penas nada durante unos años, necesita más área para que tenga sentido. Las prácticas silvopastorales, con ganado debajo de los árboles para reducir la carga de biomasa, no tiene sentido en una parcela de 500 metros cuadrados. No es viable, no hay una economía de escala para que eso tenga lógica, por tanto, con propiedades de pequeñas dimensiones no hay alternativa razonable, eso se podría corregir con unidades de producción conjunta. En ese sentido, se han planteado algunas herramientas como la que está en vigor, pero con poco arraigo, las Sociedades de Fomento Forestal (SOFOR), o la que fue derogada, las unidades de gestión forestal propuestas en la ley 3/2007 de incendios. Son medidas que intentan conciliar unidades fragmentadas en unidades de gestión más grande en las que tenga sentido hacer algo interesante. Mientras no dispongamos de unidades más grandes tendremos que gestionar el monte por espacios pequeños y saldrá este monte un tanto desordenado.
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