Polémica por la llamada a las urnas del Consejo General de la Abogacía: "¿Quién necesita el voto de 160.000 abogados?"
La reflexión de la abogada Isabel Rabell desnuda el proceso de "democracia representativa", como lo denomina, para cubrir diez nuevas plazas.
El próximo 20 de febrero se celebrarán, tal y como anunció hace unos días el Consejo General de la Abogacía Española, las elecciones a consejeras y consejeros electivos. Así lo hizo saber Salvador González, presidente de la entidad, para cubrir una decena de plazas, a disposición de aquellos letrados con más de tres lustros de ejercicio profesional a sus espaldas. Sin embargo, esta "precampaña" arranca con su punto de polémica por la reflexión viral de una abogada que, a la vista del escenario actual, pronostica que esta llamada a las urnas promete ser el equivalente a "una reunión de copropietarios un domingo por la mañana".
"¿PARA QUÉ COMPLICARSE?"
Las declaraciones las hace la abogada especialista en derecho laboral Isabel Rabell en un post que ha circulado en redes sociales y que ha desnudado este proceso electoral donde no habrá, a su juicio, "molestos votantes de por medio".
"¿Quién necesita el voto directo de los más de 160.000 abogados colegiados cuando se puede confiar en el exquisito criterio de los decanos y consejeros del pleno? La lógica es impecable: si dejáramos que cualquier abogado vote, el proceso podría democratizarse peligrosamente", espeta la togada, que considera que en estas elecciones serán "los que saben", como los llama con sorna, los que "decidan quiénes son los profesionales de reconocido prestigio" que terminarán saliendo elegidos.
Rabell censura que entre el señalamiento para las elecciones y el día de la votación apenas hay un mes de diferencia para las campañas electorales, aunque matiza que ese tal vez sea un "término ambicioso cuando tu electorado cabe cómodamente en el Salón de Plenos de Recoletos 13" y que los candidatos deben tener la acreditación del Colegio de abogados de turno, encargado de "certificar la idoneidad" de la figura que se postule a la plaza.
"Se argumentará, con razón, que este sistema responde a la estructura colegial de la profesión y que los decanos representan a sus colegiados", insiste la abogada, una afirmación "crudamente cierta" a su parecer, porque "en pleno siglo XXI, con la tecnología disponible, no cabría explorar fórmulas más participativas". "¿Para qué complicarse con votaciones telemáticas masivas cuando el sistema actual funciona tan armoniosamente entre quienes ya están dentro?", vuelve a preguntarse Rabell en su publicación, que ha sido compartida por muchos compañeros de profesión que, como Rabell, ven una excesiva "exclusividad" en el cuerpo electoral del proceso.
"Pero bueno, que no se diga que no hay participación. Si eres decano, tienes voz y voto. Y si no lo eres, siempre puedes esperar a que tu decano vote por ti. ¿No es eso lo que llamamos democracia representativa?", resuelve con ironía.
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