#Claves de la semana

¿Abandonará Ence Pontevedra? "Que nos devuelvan lo que fue y debería seguir siendo Lourizán, un paraíso natural”

La semana que viene, más concretamente el martes 7 de febrero, el Tribunal Supremo se reunirá para resolver una cuestión por la que la ciudad de Pontevedra lleva año pendiente: ¿debe Ence abandonar su emplazamiento en Lourizán?

 


|

La semana que viene, más concretamente el martes 7 de febrero, el Tribunal Supremo se reunirá para resolver una cuestión por la que la ciudad de Pontevedra lleva años pendiente: ¿debe Ence abandonar su emplazamiento en Lourizán?

 

Greenpeace, una de las partes que forma parte de la denuncia contra la prórroga concedida a Ence, responde Galiciapress sobre sus esperanzas en torno al fallo del Supremo, el futuro de Lourizán en caso de una sentencia favorable para la pastera o la Ley de Ordenación del Litoral que proyecta la Xunta de Galicia y que podría beneficiar a compañías en una situación similar a la de Ence.  

 

Este diario buscó contar con la versión de las dos partes implcadas en el proceso, pero desde Ence, en respuesta a las cuestiones acercadas por este medio, declinaron hacer declaraciones más allá de que la empresa está "a la espera de conocer la decisión del Supremo cuando se haga pública". 

 

Archivo - La biofábrica de Ence situada a la orilla de la Ría de Pontevedra, separadas por la carretera que une a la ciudad de Pontevedra con Marín.
Archivo - La biofábrica de Ence situada a la orilla de la Ría de Pontevedra, separadas por la carretera que une a la ciudad de Pontevedra con Marín.

 

El próximo 7 de febrero será un día histórico para Pontevedra, pero la historia no se escribirá en la ciudad del Lérez, sino en Madrid, en la sede del Tribunal Supremo, donde se resolverá, de una vez por todas, los recursos de casación interpuestos por Ence contra las reiteradas sentencias de la Audiencia Nacional que declararon la nulidad de la prórroga de su concesión en la ría de Pontevedra hasta 2073 por parte del Gobierno de Mariano Rajoy. El futuro de la factoría en Lourizán dependerá del fallo del alto tribunal, que se "ejecutará", según el Gobierno de España, independientemente de que el resultado sea la salida o la permanencia de la compañía de su emplazamiento actual, garantizando en cualquier caso el "apoyo" a los empleos. 
 

Además de en el Concello de Pontevedra, donde esperan la resolución con más ansiedad es en la sede de Greenpeace, otra parte denunciante, que lleva años persiguiendo que la compañía abandone la ría de Pontevedra. La esperanza “lógica” de la ONG, dice, es “que se confirme la sentencia de la AN y por fin la pastera pueda salir de la ría de Pontevedra”. 

 

Con vistas al futuro, la plataforma tiene esperanzas en que la sentencia también permita que en Louirzán “se emprendan las medidas para asegurar la integridad del Dominio Público Marítimo-Terrestre y su debida conservación, adoptando las actuaciones de protección y restauración necesarias, que al fin y a la postre es lo que dice la Ley de Costas”. 
 

Para entender de la organización, ese es justo la motivación de una ley hecha “para respetarla, para cumplirla, para proteger el medio ambiente y, en el caso que nos ocupa, para que por fin nos devuelvan lo fue y debería seguir siendo: un paraíso natural”. Esto entronca directamente con la intención de la Xunta de Galicia de impulsar la nueva Ley de Ordenación del Litoral, muy dirigida no solo a ganar competencias, sino también en el pretexto de dotar de más seguridad a empresas como Ence.
 

UNA LEY “EXCESIVAMENTE ECONOMICISTA”: “NO ES SERIA”

Greenpeace prefiere no emitir un juicio al respecto del texto que prepara el Ejecutivo de Alfonso Rueda, más allá de considerar “entendible” que “ se reclame la ordenación desde la administración más próxima al ciudadano”. En cualquier caso, piden que la gestión se realice sin “componentes ideológicos y políticos”, y recuerdan la Ley de Arias Cañete del año 2013 y la “posterior e indignante prórroga” concedida por Rajoy en 2016. 
 

“La Ley de Costas es clara y seguirá siendo de rango superior a la que propone la Xunta. La caducidad de las concesiones es bien conocida y, como también indicó la sentencia de la AN, la actividad de la pastera es incompatible con su presencia en el dominio público marítimo-terrestre, pues por su naturaleza puede desarrollarse en otro lugar”, reprochan.

 

En paralelo, los ecologistas anuncian su intención de presentar “sugerencias al anteproyecto de ley” al percibirlo como “un texto excesivamente economicista”: “No es serio que una norma tan importante de ordenación del litoral tenga todo un artículo dedicado a instaurar, por ley, una red de hoteles en la costa. Parece una broma”, reprochan.  A renglón seguido, apostillan que desde la Xunta están dejando en un segundo plano la conservación y restauración de los ecosistemas y la lucha contra el cambio climático. 

 

 

 

Al tiempo, manifiestan que cuenta con un “punto de partida nefasto, que es la exigua superficie de espacio protegido en Galicia, la menor, de largo, a nivel estatal, algo que además ya advirtió la UE, así como enormes deficiencias en los instrumentos de gestión de la red Natura, especialmente por un plan director que no cumple los criterios mínimos exigibles por la Directiva Hábitats”. Se trata entonces de una ley que busca ordenar un territorio “excesivamente desprotegido”, por lo que creen que hay mucho trabajo previo.
 

TODOS LOS ESCENARIOS SOBRE LA MESA

Sin embargo, desde Greenpeace tienen que contemplar todos los escenarios posibles. En un primer momento, la sentencia iba a salir en otoño, pero la votación se dilató en el tiempo hasta este mes de febrero. El colectivo dice “respetar los tiempos y decisiones de la Justicia”, pero confían que si sale favorable para sus intereses, y tal y como informó Ence a la Comisión Nacional del Mercado de Valores, el desmantelamiento comenzará con la previsión de realizarse en el periodo 2023-2024.
 

Pero, ¿y si por el contrario el fallo dicta que Ence sí puede quedarse en su localización actual? En ese supuesto, el Concello de Pontevedra ya anunció que en ese extremo seguirán “trabajando para que se vaya” y desde el PSdeG subrayan que el ideal de los socialistas es "Ence sí, pero no ahí", una postura compartida por Greenpeace, que lleva ya más de medio siglo batallando “en la defensa de la naturaleza y de la biodiversidad, y nombradamente en la lucha por la preservación del litoral y la salvaguarda de los océanos y del medio marino en su conjunto”. 

 

“Eso vamos a seguir haciendo con las herramientas que siempre usamos, a través de la concienciación social, la investigación, la incidencia política y la acción directa no violenta. Las marismas de Lourizán no van a ser una excepción”, avanzan. El apoyo social recabado en este tiempo anima a la organización, ya que ven “una mayoría social” de su lado que ve en la defensa del medioambiente un valor superior a los valores económicos, si bien el objetivo es buscar un equilibrio de forma que las actividades sean “sustentables” y “que cumplan la ley”. 

 


“En el caso de Ence era bien conocido, ya cuando se privatizó, la fecha en la que finalizaba la concesión. Hubo muchos años para buscar un nuevo emplazamiento, pero alguien decidió apostarlo todo a una carta, emprendiendo una estrategia basada en comprar voluntades, forzar el cambio de leyes como la de Costas y la de Cambio Climático, cerrar los ojos cuando cargos electos y activistas eran acosados o jugar a las puertas giratorias con ex-cargos públicos, entre ellos una ex-ministra y un ex-conselleiro de medio ambiente. Esto parece indicar que Ence se preocupó más por mantener su millonario negocio que por los empleos”, reprenden desde Greenpeace. 

 

“UN DESTROZO PARA NUESTRA BIODIVERSIDAD”

Fuera de Lourizán, las raíces de Ence llegan mucho más allá de la ría de Pontevedra, hasta los montes gallegos, donde parte del proceso de eucaliptización de muchas zonas rurales responde a los intereses de la pastera y a una política forestal gallega deficiente durante muchas décadas, a juicio de Greenpeace “excesivamente permisiva” con este proceso que “puso en franco peligro la integridad ecológica de todo el país”.
 

“Fue un destrozo para nuestra biodiversidad y cambió radicalmente nuestro paisaje”, lamenta la plataforma, que ve en la moratoria de 2021 un intento por tratar de subsanar los errores del pasado, pero sobre la que reprochan su falta de efectividad. Años sin una planificación forestal adecuada y el aumento descontrolado y desordenado de plantaciones de eucaliptos, así como el abandono del rural que permitió su proliferación, explican la expansión de esta planta invasora. 
 

Ence greenpeace
Foto: Greenpeace

 

“Galicia cuenta hoy con un potente sector forestal que a fe que no se vería afectado si la superficie de eucalipto del país mermase significativamente, más bien al contrario, cambios en estas políticas podrían favorecer mucho a la cadena de valor de la madera. Los criterios de corrección están claros ya desde que en 2011 las organizaciones ecologistas y de conservación lanzásemos el manifiesto ‘Una visión común sobre el problema de las plantaciones de eucalipto’, para tratar de solucionar la conflictividad social y ambiental de estas plantaciones, o actualmente desde la plataforma ‘Por un Monte Gallego con Futuro’”, recuerdan, mientras piden “reducir” la superficie ocupada por el eucalipto y tomar medidas para “recuperar hábitats autóctonos”. 

 

UNA CRISIS SIN SOLUCIÓN FÁCIL

Pero las preocupaciones de Greenpeace van mucho más allá, conscientes de que en la comunidad gallega hay muchos otros focos de contaminación importantes en un momento en el que se está preparando una gran revolución industrial en Galicia, con un inestimable peso de las energías renovables. La evidencia de la emergencia climática en la que nos encontramos obliga a “un cambio radical de nuestro sistema energético” según los ecologistas. 

 

Desgraciadamente, la plataforma asegura que las energías renovables -que deben ser “respetuosas con el medio y las personas”- no pueden ser la única solución, ya que la apuesta debe venir de la mano con cambios sociales y en nuestra forma de producir y consumir. Luego de “décadas de inanición”, el problema ahora se cierne en una comunidad “con un índice de antropización muy importante y con una elevada degradación ambiental”. 

 

La organización reprende que las políticas de conservación gallegas “están entre las peores de Europa” y que la administración camina en la dirección opuesta que marca el organismo comunitario. El aire contaminado de las ciudades, el agua de los ríos y acuíferos afectados por la ganadería industrial o “un sector pesquero no siempre sustentable” son algunos de los muchos aspectos a corregir y que alimentan la crisis medioambiental. “Mucho por andar”, zanja la plataforma. 


 

Última hora

Sin comentarios

Escribe tu comentario




He leído y acepto la política de privacidad

No está permitido verter comentarios contrarios a la ley o injuriantes. Nos reservamos el derecho a eliminar los comentarios que consideremos fuera de tema.
Última hora
Cabeceralomasleido 1
Cabecerarecomendados 1

Galiciapress
Plaza de Quintana, 3 15704 Santiago de Compostela
Tlf (34)678803735

redaccion@galiciapress.es o direccion@galiciapress.es
RESERVADOS TODOS LOS DERECHOS. EDITADO POR POMBA PRESS,S.L.
Aviso legal - Política de Cookies - Política de Privacidad - Configuración de cookies - Consejo editorial - Publicidad
Powered by Bigpress
CLABE