El Día Mundial de la Salud pone el foco sobre la prevención y el autocuidado como prioridades
Este 7 de abril se celebra el Día Mundial de la Salud.
Para disfrutar de una buena salud hay que ser plenamente conscientes de que, a veces, podemos no estar sanos. Esto puede parecer contradictorio, pero es una cuestión que han puesto sobre la mesa los expertos de Quirónsalud con motivo de la celebración del 'Día Mundial de la Salud', que se celebra este 7 de abril y que tiene en el centro de la diana a la prevención y el autocuidado, pilares de una salud de hierro.
AUTOCUIDADO Y PREVENCIÓN
Normalmente las personas tienen a minimizar aquello que les pasa y que puede ser perjudicial para ellos. Detrás de lo que creemos que es un simple catarro puede haber algo mucho más grave de lo que creemos. Al tiempo, hay factores de riesgo y habitos, como el tabaquismo o el sedentarismo, que resultan muy dañinos.
Cambiar hábitos y el autocuidado, siendo plenamente conscientes de que hay ciertas cosas que nos hacen daño, son fundamentales para reducir o, incluso, suprimir por completo algunas cuestiones que pueden atentar contra nustra salud. Así, cosas sencillas, como dedicar unos minutos al día a hacer deporte, pueden prevenir muchas enfermedades.
"La prevención no consiste en hacer más, sino hacer lo adecuado para cada persona a partir de una evidencia sólida", razona la doctora Susana Valiente, que aboga por "no medicalizar situaciones cotidianas" y hacer una autoevaluación a nuestro modo de vida. De esta forma, podemos diferenciar entre la prevención primaria, aquella que busca evitar que aparezca la enfermedad (vacunarse, una buena higiene del sueño, gestionar las situaciones de estrés...), la secundaria, que busca detectar enfermedades en sus fases iniciales (cribados, controles rutinarios...), y la terciaria, aquella que ponemos en marcha una vez hemos detectado la enfermedad y trata de evitar secuelas o complicaciones ante problemas crónicos.
En ese sentido, Valiente incide en que "prevenir no es vivir obsesionado con síntomas", sino "entender" aquellas cuestiones que son beneficiosas y que pueden darnos "calidad de vida a largo plazo". Para ello, la figura del médico de familia es crucial para que nos ayude a tener unos hábitos más saludables y estar controlados en algunas decisiones.
Tener citas anuales para realizar revisiones y ver que todo está bien, controlar los factores de riesgo cardiovascular (primera causa de muerte en el país), estar al día en nuestro calendario vacunal, ser constantes en una buena alimentación y actividad físcia o consultar a los facultativos antes de medicarnos o tomar suplementos son algunos de los consejos para una mejor prevención.
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