Compostela tiene que elegir: o "parque temático para peregrinos" o ciudad que no "expulse" a sus vecinos

Los vecinos de Santiago de Compostela han vivido semanas de tensión por la llegada de miles de peregrinos en las últimas semanas con motivo de la Peregrinación Europea de Jóvenes, un evento que puso contra las cuerdas el difícil equilibrio existente para la convivencia entre residentes y turistas. Los vecinos del barrio de San Pedro son de los más afectados por un modelo de turismo que consideran incompatible con una ciudad "con turismo religioso, pero también una oferta cultural atractiva, capital de Galicia, tradición universitaria, foco de innovación con una economía y vida social dinámica...".


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Los vecinos de Santiago de Compostela han vivido semanas de tensión por la llegada de miles de peregrinos en las últimas semanas con motivo de la Peregrinación Europea de Jóvenes, un evento que puso contra las cuerdas el difícil equilibrio existente para la convivencia entre residentes y turistas.

 

Los vecinos del barrio de San Pedro son de los más afectados por un modelo de turismo que consideran incompatible con una ciudad "con turismo religioso, pero también una oferta cultural atractiva, capital de Galicia, tradición universitaria, foco de innovación con una economía y vida social dinámica...".

 

Mercedes Vázquez, miembro de la junta directiva de A Xuntanza, explica para Galiciapress las principales tensiones existentes en un barrio con los alquileres disparados por el peso del turismo, "hostil" para sus residentes más veteranos y que corre el riesgo de morir de éxito. 

 

Turismo Santiago
Foto: @PJuventud_es

 

Imaginen por un momento que toda la población de Baiona o Fene se marcha a Santiago de Compostela durante una semana entera. Más de 12.000 personas en agosto por la capital gallega, que ya dispone de un espacio limitado. Añadan a esto los turistas habituales, un goteo constante de centenares de personas en pleno Xacobeo. Pues este colapso es el que han vivido los compostelanos la semana pasada, con motivo de la Peregrinación Europea de Jóvenes, un evento que despertó las críticas de muchos vecinos por las escenas consideradas “incívicas” por los residentes, que se quejaron de los ruidos y las molestias provocadas por los jóvenes. 

 

Entre los denunciantes está la Asociación Veciñal A Xuntanza, del barrio de San Pedro, puerta de entrada para muchos peregrinos que terminan el Camiño de Santiago. La plataforma reconoce que estos días fueron “complicados” por “el impacto que tanta gente tuvo” en la vida cotidiana de la zona. “Hay que tener en cuenta que a día de hoy en la zona histórica deben residir alrededor de 15.000 personas, así que 12.000 (más los turistas de otro perfil) son mucha gente para una zona bien pequeña”, recalca Mercedes Vázquez, parte de la junta directiva de la organización.

 

Espacios públicos saturados, basuras que no se recogen, ruidos, riesgos para la movilidad… Muchos son los inconvenientes que citan los vecinos por la turistificación que sufre su barrio y con la que conviven “durante varios meses al año”. “Por no hablar de la presión del turismo sobre el precio de los alquileres de viviendas y bajos comerciales, o de la evidente banalización de la experiencia del Camiño”, apostilla Vázquez. 

 

UN TURISMO QUE “EXPULSA” A LOS VECINOS

Sin embargo, estos días el turismo fue un paso más allá y el difícil equilibrio para la convivencia entre los visitantes y los vecinos se fue al traste. “¿Conoces la diferencia entre un aficionado al fútbol y un grupo de hooligans? Pues eso es lo que tuvimos aquí”, ejemplifican desde la Asociación, que no entienden cómo en los alrededores del Bernabéu o Riazor esas prácticas no se consienten mientras que “aquí sí”.

 

 

“Pero estas personas son solo la punta del iceberg de una industria que, como una fábrica de quesos o tableros, tiene un impacto que tiene que ser estudiado y limitado”, razona Vázquez.

 

Ante ese iceberg del que habla la organización, A Xuntanza puso a disposición de todo el mundo un decálogo de buenas prácticas para peregrinos y visitantes, especialmente enfocado para la etapa final del Camiño de Santiago. Respetar a los vecinos, minimizar los ruidos o reducir el impacto sobre la vía son algunos de los puntos del documento, que actuó como “medio de denuncia” y que tuvo una acogida “unánimemente muy positiva” en el barrio, pero también de personas y negocios de otros puntos de Galicia atravesados por ramales de la ruta xacobea que sufren a diario episodios como los relatados en San Pedro.

 

 

“Es una necesidad muy sentida. No queremos perder nuestra manera de vida ni que nuestro barrio sea un producto turístico que nos expulse. Entendemos que es posible alcanzar el equilibrio, y ante la pasividad de las administraciones, nuestro paso adelante fue entendido por el barrio y por muchas entidades y personas de la ciudad y de otros puntos del Camiño, como algo necesario”.

 

“Es que hay normas básicas de convivencia y de la ley que no se cumplen”, resumen. Con todo, este documento, aunque publicado hoy, circulaba por la Asociación desde 2019, pero fue este verano, a la vista de que los problemas iban en aumento, cuando decidieron sacarlo a la luz, con la cooperación de los comerciantes y de los vecinos de Lavacolla. 

 

La idea surgió en consonancia con los miembros de la agrupación y con la adhesión del colectivo Lavacolla Activa. Desde A Xuntanza admiten que las tensiones estaban tomando “tintes conflictivos”. “Cada día eran más las quejas por las molestias de ruidos, por la ocupación de las aceras por bicis -fomentadas por el nuevo modelo de calle en Concheiros-, saturación de calles y plazas. Ocurrieron los primeros encuentros desagradables entre unos y otros”, recuerda Vázquez.

 

IMPOSIBLE VIVIR EN SAN PEDRO CON ESOS PRECIOS

Las quejas por la turistificación en San Pedro van más allá de los ruidos o las molestias. Los alojamientos turísticos son otro problema que trae de cabeza a la comunidad, con visitantes que aparcan sus vehículos en cualquier parte, sean o no zonas peatonales, y otras molestias. Un problema que tampoco es nuevo: “En 2018 o 2019 la Comisión de Fiestas recibió una airada queja de un alojamiento turístico, en el sábado de las fiestas, por hacer en la calle de los Concheiros un espectáculo musical para público familiar las 18h. Era una señal del nuevo tiempo que se vislumbraba”.

 

“Entendemos que, si no hay prácticas depredadoras de los espacios públicos y de la convivencia, el turismo y el vecindario podemos convivir, pero lo cierto es que esta circunstancia no siempre se da. El principal problema desde nuestro punto de vista es la presión sobre los precios de los alquileres de viviendas y locales. La dedicación de pisos y casas a alojamientos turísticos expulsa al vecindario del barrio y evita que venga gente joven (somos un barrio envejecido), y esa es para nosotros una enorme preocupación”, explica Vázquez, preocupada por esa ausencia de relevo generacional, endémica de toda la capital gallega. 

 

 

El afán por exprimir el valor de los negocios ha llevado a los propietarios de los locales a amenazar con subir el alquiler a tiendas tradicionales, menos rentables que albergues o bares. Una pérdida significativa en “la tercera zona comercial de la ciudad”. La proliferación de los pisos turísticos también se ha hecho notar y ha ocasionado los primeros conflictos. Por ello piden “sensibilidad” a las administraciones e “inspecciones”.

 

UN TURISMO QUE DEJA HUELLA…PERO NO EN CAJA

Pese a todo, y contrariamente a lo que pueda parecer, el impacto económico del turismo sobre San Pedro es muy reducido, según argumenta Vázquez. Salvo los bares, los peregrinos apenas se paran en los negocios. La pegada de la PEJ2022 en este sentido es especialmente significativa, ya que la inyección económica de los jóvenes en la ciudad es prácticamente nula, porque muchos se hospedaron en lugares cedidos y su consumo fue muy bajo.  

 

El impacto económico es inversamente proporcional a la carga que supone el turismo, algo ya denunciado “en los espacios de participación” existentes durante el gobierno de Martiño Noriega y compartido por otros barrios históricos. 

 

Fue un grito colectivo pidiendo ayuda, ordenación de la actividad, apoyo a la normalización de la vida de las personas residentes, al control de la actividad turística... nosotros hicimos nuestra parte pero es evidente que otros -que son los que mandan-, no; y tampoco escucharon”, reprocha Vázquez.

 

SANTIAGO “PARQUE TEMÁTICO XACOBEO”

¿El siguiente paso para corregir este desfase? Para A Xuntanza la receta es “parar, reflexionar sobre lo que quiere para el futuro, coger alientos y tirar adelante con un proyecto claro”. “O somos un parque temático xacobeo o somos una ciudad con turismo religioso, pero también una oferta cultural atractiva, capital de Galicia, tradición universitaria y foco de innovación con una economía y vida social dinámica y sostenida por distintos pilares. Desde nuestro punto de vista son dos opciones excluyentes”. 

 

Esa opción, la del “parque temático”, ha sido muy compartida por los compostelanos en las últimas semanas. Vázquez acepta que vivir en Santiago supone aceptar un respeto por el patrimonio, con las “dificultades” y “limitaciones” que eso puede suponer para el arreglo de casas o la movilidad. Pero son aspectos como la accesibilidad, los barrios mal acondicionados para las personas mayores o la iluminación de las calles las que “maltratan” a los vecinos. 

 

“Muchas de estas limitaciones clásicas se ven hoy agudizadas, pues ahora también es complicado disfrutar de los espacios públicos unas temporadas -cada vez más largas- del año, y hay una inseguridad creciente en la movilidad peatonal. No diría que el barrio sea hostil, pero es evidente que durante las obras, y ahora por la presión turística, el corredor San Pedro-Concheiros es por momentos (y fue) difícil vivir para la mayoría de las personas. Para las personas mayores es sin duda hostil”, considera, a la vez que advierte en el casco histórico “la situación es más grave”. 

 

“CANSADOS” Y “HARTOS” DE NO SER ESCUCHADOS

En paralelo, las administraciones piden “un esfuerzo” a la ciudadanía para acoger a los peregrinos, mientras la Xunta relaciona las críticas de estas semanas a "posicionamientos ideológicos". Palabras que no fueron bien recibidas en un barrio que ha sacrificado los dos últimos años con obras eternas con la promesa de “embellecer” el Camiño de Santiago. 

 

El arreglo puede gustar más o menos, pero hay un consenso vecinal en el sentido de que no se pensó en el vecindario a la hora de diseñar el proyecto, y desde luego no se tuvieron en cuenta las propuestas allegadas desde aquí. Mucho pidieron y poco recibimos de vuelta, la verdad”, critica Vázquez. En esa línea, menciona las reuniones mantenidas en ese sentido, aportando ideas e incidiendo en que el modelo de peregrinación y turismo propuesta para la ciudad “no era lo que nosotros queríamos para San Pedro”. 

 

“Estamos cansados y hartos de que nuestra voz no se escuche y que no se tenga en cuenta la opinión de las personas residentes en el barrio y en la ciudad a la hora de planificar obras, servicios, eventos...”, censura. “No quisieron escuchar, pero la verdad es que lo que hoy vivimos es, por veces, un horror. En estos días de la PEJ2022 algunos de los efectos secundarios se agudizaron, así que entendemos que el malestar es lógico”.

 

 

No se trata de denostar el turismo, sino de denunciar que este tipo de turismo no nos gusta y que pensamos que está destruyendo nuestra comunidad. Si el trabajo gubernativo estuviese hecho, esta percepción que brotó del turismo como algo hostil no habría sido tal”, puntualiza Vázquez.

 

Queda mucho por hacer, de cualquier manera. Desde la Asociación creen que el equilibro es “posible y necesario”, pero que dependen de la colaboración de todos los actores implicados. “Nosotros no tenemos ni poder ni presupuestos”, recuerdan. “Nosotros también somos el Camiño y reclamamos nuestro derecho a seguir siendo parte de ese legado cultural y a no convertirnos en una parte de un parque temático. La Humanidad, esa que tiene el Camino y parte de nuestra ciudad como patrimonio común, merece algo más que una trampa para turistas”, concluye. 

 

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